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"El cantante de jazz", la primera película sonora de la historia

Este drama musical, estrenado el 06 de octubre de 1927, fue un cambio radical en la historia del cine, del jazz y un éxito en Broadway.

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El 6 de octubre de 1927, cientos de espectadores observaban atónitos a un cantante blanco pintado de negro que desde la pantalla sonreía mirando a una pequeña audiencia en un café concert y decía de forma satírica: “Esperen un minuto, esperen un minuto, todavía no han oído nada”. El personaje era Al Jolson, que en la cinta El cantante de jazz lanzaba esa frase premonitoria sobre los cambios que vendrían desde entonces para la cultura de masas a partir del estreno de esa función, considerado además como el primero sonoro en la historia del cine del que se tenga registro hasta ahora.

El cantante de jazz abrió el camino del cine como forma artística e industria lucrativa. La Warner Bros eligió como su protagonista a Jolson, uno de los vocalistas más populares de aquella época, que ya era una estrella en el mundo del espectáculo y que además, poseía una considerable fortuna.

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Su verdadero nombre era Asa Yoelson, había nacido en Lituania que hasta entonces era parte del imperio ruso, en 1883 y había emigrado a los Estados Unidos junto con su familia. El padre de Asa era rabino y, como sus otros hermanos, comenzó a cantar en la sinagoga y demostró tener una voz única. En alguna entrevista recordó que durante la adolescencia había pasado hambre. Por eso, y porque le gustaba estar sobre el escenario, empezó a ofrecerse para cantar a cambio de comida.

En pocos años pasó de los pequeños locales a convertirse en el rey absoluto de Broadway. En El cantante de jazz interpretaba una historia llena de desencanto, similar a la suya. Mezcla de vodevil y melodrama, fue dirigida por Alan Crosland y era una adaptación de la obra musical para teatro El día de la expiación, de Samson Raphaelson, que había sido protagonizada por George Jessel.

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La película contaba la historia Jakie, el hijo único del hazán -es decir, quien guía los cantos- Rabinowitz, que espera que el muchacho siga sus pasos y los de sus antepasados en el oficio. Pero la pasión de Jakie es el jazz, y sueña con un público inspirado por su voz. Después de que un amigo de la familia le cuenta a su padre que ha visto a su hijo cantando en un café, el furioso padre castiga a su heredero, lo cual provoca que el joven huya del hogar familiar, dejando atrása su afligida madre, Sara.

Años más tarde, Jakie regresa en busca de reconciliación: ahora es un célebre cantante de jazz llamado Jack Robin. Cuando se reencuentra con su padre, este está enfermo, pero se mantiene en su posición de que el hijo siga sus pasos. Entonces Jack se ve obligado a decidir entre su carrera como cantante pintado de negro y su identidad judía.

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Algunos filmes anteriores ya habían contado con pedazos de diálogo, pero eran cortometrajes. El primer largometraje en el que los estudios Warner Bros habían utilizado el Vitaphone había sido Don Juan, de 1926, protagonizado por John Barrymore. Pero se trataba de una película muda, que en términos de sonido sólo había contado con efectos y banda sonora instrumental sincronizada.

Como Don Juan, El cantante de jazz había sido inicialmente concebida como un largometraje mudo, con efectos y banda sonora, con la diferencia de que incluiría secuencias sincronizadas de canto en la voz de Al Jolson. No había intenciones de que tuviera diálogos, pero durante su primera actuación, después de cantar Dirty Hands, Dirty Face, Jolson improvisó la frase: “Esperen un minuto, esperen un minuto, todavía no han oído nada”. Y quedó en la historia.

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Aunque Sam Warner, uno de los famosos hermanos dueños de Warner Bros, insistió en que esa ocurrencia de Jolson quedara en la película. Por eso fue apodado “Padre de las Talkies". Pero no pudo ver su creación: murió el miércoles 5 de octubre de 1927, un día antes del estreno.

En total, El cantor de jazz contiene dos minutos de diálogo, la mayor parte improvisado. El resto de los intercambios hablados son presentados con los clásicos carteles que se usaban en las películas mudas de la época. Pero a partir de la famosa frase de Jolson, todo cambió: menos de dos años después, unas ocho mil salas de cine fueron acondicionadas para poder reproducir sonido.

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Además de las imposibilidades técnicas, hasta entonces la idea de poner audio en las películas era un atrevimiento, pero El cantante de jazz rompió esta tradición gracias al Vitaphone. Esta técnica, fundada por Bell Telephone Laboratories y Western Electric y que más tarde fue adquirida por Warner Bros, consistía en la sincronización y grabación de sonidos sobre un disco.