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Paleis Het Loo, un palacio del XVII como museo monárquico en Países Bajos

El Paleis Het Loo fue un palacio construido en 1686 como pabellón de caza y residencia de verano de los jefes de Estado en el centro de Países Bajos, con el rey estatúder Guillermo III y la reina María II como primeros habitantes, pero en 1984 pasó a ser un museo y ahora ha sido sometido a una profunda renovación y ampliación.

Paleis Het Loo
Fachada del Paleis Het Loo en Países Bajos.
Museo Paleis Het Loo.

Al acceder a la finca, los establos, con sus carruajes y coches, reciben al visitante delante de una panorámica del palacio. Bajo sus pies está un museo recién construido directamente debajo de la explanada y la fuente frente al Paleis Het Loo, una ampliación subterránea de 5.000 metros cuadrados diseñada por el arquitecto neerlandés Dikkie Scipio que será inaugurada el 21 de abril por el rey Guillermo Alejandro.

En 2018, se inició la restauración y remodelación del propio palacio barroco, que terminó hace un año, seguidas de las tareas de construcción del museo subterráneo.

La nueva pinacoteca acoge una exposición permanente sobre la historia de la Casa de Orange-Nassau, en un intento de explorar conceptos relativos a la familia real, como los cambios a lo largo de los siglos en la educación que recibe un monarca, o las ideas como la privacidad cuando la vida es tan pública. Además de la colección permanente, que incluye muebles, pinturas, platería y porcelana, también hay espacios en este museo para albergar exposiciones temporales rotativas.

Museo monárquico

En noviembre de 1684, el rey estatúder Guillermo III y la reina María II - más tarde rey y reina de Inglaterra, Escocia e Irlanda- compraron los terrenos de un castillo del siglo XV conocido como Het Oude Loo, lo que incluyó la adquisición de edificios, bosques y tierras de cultivo circundantes.

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Decidieron construir un palacio que sirviera como pabellón de caza y residencia de verano, en la que poder organizar excursiones con amigos y familiares a De Veluwe, un parque natural mayormente protegido hoy en día, alejado del ajetreo y el bullicio de La Haya, la capital política del país. Pero Paleis Het Loo ha tenido varios inquilinos a lo largo de su historia. Tras la muerte de sus primeros habitantes, miembros de la Casa de Orange siguieron ocupando el palacio como residencia, hasta 1795, cuando el Ejército francés invadió Países Bajos y el entonces estatúder Guillermo V y su familia tuvieron que huir.

Los soldados franceses saquearon este palacio y cuando llegó Luis Napoleón en 1806, nombrado rey de Holanda, decidió instalarse en el recinto y adaptar radicalmente a su gusto tanto el edificio como los jardines, construyendo un parque de estilo romántico sobre los jardines barrocos del siglo XVII.

Después de la caída de Napoleón, el palacio siguió siendo propiedad de la Casa Orange. La reina Guillermina vivió en el palacio después de la Segunda Guerra Mundial y hasta su muerte en 1962 en este mismo palacio, y la princesa Margarita y su marido, Pieter van Vollenhoven, habitaron más tarde en un ala lateral durante unos años.

Historias

Ubicado en el municipio de Apeldoorn, el palacio ofrece hoy a los visitantes una oportunidad para aprender más sobre la historia de la monarquía neerlandesa y la vida de los antiguos residentes del palacio, abierto al público como museo desde 1984.

Ofrece diferentes recorridos, uno de ellos pasa, por ejemplo, por el antiguo y el nuevo comedor, la antigua biblioteca, o la majestuosa galería de pintura, antes de llegar a los dormitorios usados por Guillermo III y María II. También se puede ver una parte más íntima de la vida de los reyes que habitaron en el lugar, como las marcas en la pared de crecimiento de la princesa Juliana, reina de Países Bajos entre 1948 y 1980, o el baño personal y el estudio de Guillermina.

Durante los últimos cinco años, se ha renovado el edificio principal del palacio y se han rediseñado los jardines, en un intento también de devolverlo a su estado original. Al mismo tiempo, se han añadido nuevos espacios e instalaciones, permitiendo a los visitantes disfrutar de diversas actividades y visitas, como recorridos a pie por los jardines o una historia de la arquitectura del palacio.

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Una parte impresionante de este lugar son precisamente sus jardines, que han cambiado drásticamente con el paso de los siglos, pero que siguen siendo un símbolo de la riqueza real y están visiblemente inspirados en la potencia que transmiten los jardines del Palacio de Versalles.

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