Susana Boreal: la batuta de la protesta

Por: Jonathan Rivera
@le_trinante Fotos: @DelaCortesD

Música

“Colombia es nuestro motor, todos queremos un cambio para este país y justo en este momento tengo la fortuna de poder alzar mi voz. Yo ahora quiero prestarme para el pueblo, para Colombia, para la protesta”.

En un mundo donde lo trivial y lo efímero acostumbra a volverse viral casi todos los días, apareció la batuta de Susana Gómez Castaño y lo cambió todo. Rodeada de al menos 400 músicos, cada uno con sus partituras e instrumentos, y decenas de celulares con cámaras que desde el público disparaban flashes, esta directora de orquesta con apenas 26 años, sacudió las fibras de todo un país que aunque herido, la abrazó en admiración y elogios.

 

¿Cómo se fraguó esta iniciativa?

La idea fue de Juan Ernesto Arias, un trompetista amigo mío y un excelente artista. Él notó que los músicos, aunque estábamos haciendo videos en nuestras redes sociales y saliendo a marchar en apoyo a la protesta, no estábamos manifestándonos lo suficiente desde nuestro arte. Entonces él propuso que nos reuniéramos y que conformáramos una orquesta. A la iniciativa se unió Ana María Zapata, una brillante clarinetista que además ha sido muy buena representando a los estudiantes desde la facultad en la Universidad de Antioquia, y me uní yo como directora. Entonces el plan lo acordamos un día antes, hablamos con varios compositores que nos enviaron los arreglos para las piezas desde la mañana, y empezamos a convocar a los músicos por WhatsApp y por Telegram. Esa misma noche, enviamos las partituras a cada uno para que las descargaran. Al otro día nos encontramos desde muy temprano, eso sí, sin ensayar: fuimos directamente a tocar. Por fortuna todo salió bien.

 

Susana, el poder la música sin duda es inefable. Una vez viene a nosotros y nos toca el alma, nunca muere. ¿Qué significó esta experiencia?

El año pasado me vi obligada a seguir las protestas desde las redes sociales porque estaba haciendo un intercambio en Bélgica y me daba mucha impotencia no poder marchar ni poder participar, pero pude volver finalmente en noviembre y esta vez, lo hice con un amor profundo por mi país, queriendo que Colombia avanzara y poder ayudar a mis compañeros.

Entonces yo siento que cuando me invitaron a dirigir, algo mágico pasó. Entre los tres empezamos a organizar este concierto y no esperábamos que se fuera a viralizar de esta manera. Jamás creí que me fuera a pasar esto. Estaba muy emocionada porque cuando dirigía a las personas, no solamente a los músicos sino al público que también estaba en el parque, yo no me sentía Susana, sino como un medio para que las personas pudieran expresarse a través de la música, una música que llega al alma. Que la transforma.

Yo siento que a través de nosotros, las personas pueden tener una herramienta para que se puedan encontrar en la música y en las letras. En las artes, a final de cuentas. Me siento muy contenta de que ahora esté ganando un poco de reconocimiento, porque quiero hacer muchas cosas por los músicos. En este sector, que se ha visto muy afectado incluso desde antes de la pandemia, hay un déficit muy grande a nivel artístico en el que muchos de los artistas que conozco y que además son muy tesos, se han visto obligados a trabajar en call centers o incluso, tienen que renunciar a sus carreras para dedicarse a ser domiciliarios.

Lo que vivimos los colombianos hace unos días ciertamente no era un concierto más. ¿Cuál fue su reacción a la respuesta del público? ¿Cómo tomó los mensajes que le enviaron a través de las redes sociales?

A pesar de que han pasado solo dos días, yo siento que ha pasado una semana. Todo esto ha sido una locura completa. Me ha escrito bastante gente de muchos lugares diferentes, y me han empezado a seguir demasiadas personas en mis redes sociales. Prácticamente, todo esto es muy nuevo para mí. Generalmente usaba Twitter para leer noticias, pero ahora siento que tengo una voz en ese lugar y estoy feliz por lograr un reconocimiento por lo que soy, por ser directora de orquesta, y no por hacer otro tipo de contenidos que, aunque están bien, no son lo mío. Entonces yo también puedo aprovechar estos espacios para enseñarle muchas cosas a la gente e invitarlos al teatro, a conciertos y otros espacios artísticos. Yo sé que es una responsabilidad muy grande, pero creo que tendré que aprender a manejarlo.

 

Hablemos del repertorio del concierto. ¿Qué piezas incluyeron?

En el repertorio del concierto incluimos una versión deconstruida del Himno Nacional con arreglos de David Gaviria, un compositor de la UdeA, que combinó la melodía del Himno Nacional con la Marcha Imperial de Star Wars. El himno, que naturalmente tiene tonalidad mayor, esta vez lo hizo en tonalidad menor e incluyéndole algunos cromatismos.

Además, en el concierto que duró casi 40 minutos, incluimos la canción partisana “Bella Ciao”, “Colombia Tierra Querida” de Lucho Bermúdez, una versión de “El pueblo unido, jamás será vencido”, un himno de protesta de toda Latinoamérica, y luego un minuto de silencio por todas las víctimas que han dejado esta jornada de manifestaciones y protestas.

 

¿Cómo llega Susana a la dirección de orquesta?

Desde muy pequeña he estado ligada a la música. De niña, yo tocaba el violín, cantaba y actuaba los fines de semana. Incluso, antes de dedicarme a la dirección orquestal, empecé estudiando canto lírico, pero aunque me fascinaba, también tengo mi lado nerd. Me gustaba mucho el mundo de las ciencias, tanto que estudié matemática pura casi un año.

Por esos años también estuve en un Congreso en Minneapolis gracias a un grupo de investigación de la Universidad con el que hicimos una ponencia. Pero luego de tres años y medio de dedicarme al canto lírico, tomé la decisión de estudiar dirección orquestal y me enamoré completamente de mi carrera. Sin embargo, estoy segura que si no hubiera sido artista, hubiera sido científica.

Siempre hemos escuchado Abbados, Karajanes, Bernesteins, y demás. Y pareciera que la música clásica ha relegado a la mujer en los anaqueles del olvido. ¿Por qué sorprende y hasta parece exótico que sea una mujer la que dirija esta orquesta al aire libre y se convierta en protagonista?

Es verdad que la mujer ha sido relegada, pero no solamente en el arte sino en todos los ámbitos. En la música específicamente, siempre se ha visto a la mujer mucho más desde el ámbito coral que desde lo orquestal. Pero ese es un tema que ha estado cambiando y que ha tomado mucha fuerza los últimos años a través del movimiento feminista en la música.

Sin embargo, yo siempre he pensado que es cuestión de mérito poder pertenecer a algún lugar, ya seas hombre o mujer, porque simplemente en eso se traduce la equidad. Pero teniendo en cuenta que hay un montón de estigmas, a mí sí me gustaría que se le hiciera un reconocimiento a las mujeres en la música, porque aquí hay muchas más mujeres directoras orquestales y directoras de banda. Por ejemplo, entre mis maestras de la Universidad de Antioquia destaco a Silvia Retrepo, a Ana María Granados, una caleña muy talentosa, a Ana Milena Bustamante que es buenísima en lo que hace, entre otras.

 

¿Qué es lo que más rabia le da de lo que está sucediendo en el país?

A mí me da mucha rabia muchas cosas que veo en este país, entre ellas las problemáticas sociales. Quizás una de las cosas que más me dan rabia es la desigualdad; pero no solo es eso en sí, sino la evidente desconexión entre quienes tienen más poder y dinero, y las que no. Y esa brecha cada vez es más amplia. Escuchar frases de gente que dice “el que es pobre es pobre porque quiere”, a mí me parece terrible, porque por ejemplo, si tú no pasas una universidad pública, tienes dos opciones: o vas a una universidad privada o no estudias. Pero si pagas una universidad privada, implica endeudarse lo suficiente para que luego salgas quizás no encuentres trabajo, pero si lo encuentras, no te alcanza ni para vivir. Esa es una problemática social en la que como sociedad estamos sumidos cada vez más.

 

En un gobierno que parece estar cada día más de espaldas a la cultura, recortándole poco a poco sus presupuestos, ¿qué expectativas tiene?

Hay que apostarle mucho a la formación de públicos. Yo sé lo que genera el arte y la música en mí y en mis compañeros. Uno todo el tiempo está confirmando las razones por las cuales se estudió lo que decidió. Y me parece rico poder compartir esto con otras personas, invitarlos y sensibilizar a los públicos. Una persona sensible es una persona consciente que piensa en el otro, que se interesa por saber lo que está sucediendo y eso se deriva en votar mejor, en ser más tolerantes, en buscar el diálogo y en escuchar a los demás. Y yo sé que la música y las artes en general cambia las vidas de las personas. Me encantaría poder ayudar a formar masivamente a los públicos de la mano con tantas entidades que se han deteriorado con los años, quisiera que vuelvan a tomar todo ese poder que tienen para transformar vidas de jóvenes y de niños para que tengan un mejor futuro y sean buenos ciudadanos.

 

¿Cómo es la experiencia de transformar desde el arte en Colombia?

Yo he tocado en orquestas y he cantado mucho en coros; también he sido profesora de música particular, en academias y en colegios y uno siempre ve cómo la gente se emociona y a veces con lágrimas en lo ojos te dan las gracias. En la parte rural no he tenido mucha incidencia, porque yo nací aquí en Medellín, pero sé que en los pueblos hay festivales y todo, y la formación de públicos viene desde las bandas, y es importante no perder esas tradiciones tan lindas que tenemos y esa música tan increíble que tenemos. Solo sé que si hay gente que sabe llegar con palabras, nosotros sabemos llegar con notas musicales.

En su cuenta de Twitter, observé una foto que llamó toda mi atención en la que aparecían varios instrumentos musicales junto a su batuta con la consigna “levantando las armas”. ¿Se considera una activista del arte?

Es algo que no había pensado realmente. A mí siempre me han conmovido mucho las luchas sociales. Yo sé que soy una persona privilegiada por haber estudiado lo que yo quería y dedicarme a la música, de tener acceso a la educación, de no tener que aguantar hambre -que es la triste realidad de muchas personas en el país- y sin embargo, le agradezco en el alma a mis papás haberme iniciado en la música desde pequeña porque me volví un ser super consciente y me duele de verdad lo que pasa, y me dan ganas de llorar al ver todas las injusticias y todo lo que pasa. Sin embargo, si eso es ser un activista musical , considero que lo soy. Solo sé que estoy de parte de la lucha y estoy convencida de que si debo entregar todo lo que haya de mí para construir un mejor país, ahí voy a estar.

 

¿Está dispuesta a ser militante de estos nuevos tiempos?

El tiempo irá acomodando las cosas. Hay muchas personas que luchan y que son líderes y a veces no tienen tanto reconocimiento. Hay muchas formas de ser líder y crear consciencia en el medio en el que nos rodeamos. Entonces, si ahora tengo esta oportunidad, quiero poder hacer lo que más quiera por Colombia y por la reivindicación de los derechos y de esas desigualdades. No quiero instaurarme porque yo siento que a mí me pusieron ahí, yo solo quería dirigir la orquesta. Pero ahora que tengo voz, quiero ser la voz de otras personas y hacer lo que más pueda por mi país, por la cultura y por las artes. Es lo que deseo.

 

¿A quiénes admira?

Por encima de mi admiración a personajes ilustres, siempre he admirado a mis padres. Ellos son mis referentes ahora. Son las personas que más admiro en este mundo. Les debo esta vida y la otra. Son personas maravillosas y estoy muy agradecida con ellos siempre, por todos los sacrificios que hacen día a día, por todo lo que ellos se han esforzado por mí.

 

Vivimos en una sociedad que oye mucho pero escucha poco. En estos momentos tan acuciantes, ¿qué le dirías a los mandatarios de este país?

Nadie sabe más lo que necesita el pueblo que el mismo pueblo y si tantas personas están saliendo a protestar es por algo. Yo no sé qué tiene que pasar para que caigan en cuenta que están afectando a esas personas, y que son vidas, otras vidas, y la vida es sagrada. Les pediría que escucharan, que dialogaran y que realmente supieran lo que necesita el pueblo, velar por esas vidas de esas otras personas que están viviendo en el mismo territorio.

 

Después de tremendo concierto, ¿Qué viene ahora para Susana? ¿Qué otras pequeñas revoluciones se están fraguando ahora?

La verdad es que tenía algunos planes que se han ido transformando a raíz de estos tres días y estoy yéndome con la marea. Algunos de mis ideales y mis propósitos no han cambiado, por el contrario se han potenciado muchísimo gracias lo que ha sucedido.

Yo estoy trabajando con un filántropo que tiene una organización que se llama Música de Abriles, y se organizan conciertos para recoger fondos y entregárselos a otros músicos. Entonces, hace un tiempo me había aliado con él para colaborarle con todos los temas musicales porque también creo en su causa. Y ahora que tengo quiero seguir haciéndolo. Y claramente quiero dirigir orquestas, que la gente vaya, que para cuando los teatros abran, ojalá estén a reventar de espectadores. Por ahora, seguiré apoyando la protesta.


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