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Músico de la semana: Benjamin Britten

La vida de Benjamin Britten siempre estuvo marcada por la sospecha y por la persecución. Reconocido por ser uno de los primeros músicos académicos del siglo XX en reconocerse abiertamente como homosexual, su obra fue cuestionada y empujada hacia la censura.

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Además de sus obras, Britten es reconocido por se uno de los primeros músicos del siglo XX en declararse abiertamente homosexual.
Cortesía

Benjamin Britten fue un caso de genio musical precoz, compositor, pianista y director de orquesta. Discípulo de composición de Frank Bridge y John Ireland, y de piano bajo de Arthur Benjamin. En su abundante obra fusionó la vanguardia con la tradición. Su espíritu pacifista lo llevó a exiliarse en los Estados Unidos al comienzo de la guerra, pero en 1942 regresó a su país, para aportar su apoyo como civil. Compuso y estrenó su ópera "Peter Grimes" en una sala destruida por las bombas nazis, que mereció los más encendidos elogios del público asistente y le dió fama internacional.

La fama de Britten está fuertemente ligada al cuerpo central de su obra: la ópera. Muchas de las tramas de sus óperas involucran a jóvenes solitarios, forasteros e inadaptados en comunidades decididas a señalarlos con el dedo, como "Muerte en Venecia" y "Billy Budd", entre otras.

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La sexualidad de Britten siempre fue un secreto a voces, se ha escrito largo y tendido sobre su relación con el poeta W.H. Auden, coautor de la ópera "Paul Bunyan". Por un lado, hay una tendencia a criminalizar su vida personal, haciendo alusión a una preferencia a menores de edad, supuestamente confirmada por los protagonistas de sus óperas (especialmente "Muerte en Venecia") y su vida romántica con el tenor Peter Pears, catalogado frecuentemente como su “musa”.

El análisis sobre la “obsesión de Britten por los niños” es completamente válido en términos de teoría literaria; no obstante, no hay ninguna pericia, ni hecho que confirme esta denuncia. Sectores homofóbicos han utilizado esta acusación de manera deshonesta para justificar su odio. La operación es conocida y bastante popular entre estas facciones: igualar homosexualidad con la pederastia. Es importante entender que para el Estado británico, hasta 1967, Britten era un delincuente. La homosexualidad era considerada un delito y por lo tanto, es un tanto ingenuo no pretender que este hecho no haya tenido impacto en su corpus de trabajo y en la invisibilización de su obra.

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Las primeras composiciones de su autoría que llamaron la atención fueron la Sinfonietta (Op.1) y una selección de variaciones corales, A Boy was born​ para los cantores de la BBC. Al año siguiente conoció al escritor W. H. Auden, con quien colaboró en el ciclo de canciones Our Hunting Fathers, composición radical en su tratamiento musical y en el sentido político, y en otras obras. Relevancia más profunda tuvo su encuentro en 1936 con el tenor Peter Pears, con el que mantuvo una relación de pareja hasta su muerte, y que pasó a ser su colaborador musical e inspirador.

Entre los críticos existe unanimidad en considerar a Britten como uno de los grandes compositores ingleses del siglo XX. En la década de 1930, sin embargo, el compositor realizó importantes esfuerzos para apartarse de la corriente principal de la música de su país, que le parecía complaciente, insular y amateur. Muchos críticos de aquella época, devolviendo gentilezas, se quejaban de su facilismo, espíritu cosmopolita y de su admiración por compositores como Mahler, Berg, y Stravinsky.