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En Alemania disidentes turcos predicen éxodo de artistas tras triunfo de Erdogan

En los últimos años, el artista turco Bugra Erol trabajó entre Berlín y Estambul, pero después de la reelección del presidente Tayyip Recep Erdogan decidió quedarse a vivir en Alemania.

Erdogan, Turquía.
Un partidario del presidente turco Recep Tayyip Erdogan lleva una bandera con su imagen sobre los hombros mientras muestra el Bozkurt isareti (saludo del lobo gris), un símbolo nacionalista turco y de la mano pan-turca, mientras la gente celebra su victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, frente al Palacio Presidencial en Ankara el 29 de mayo de 2023. El presidente turco Erdogan hizo un llamamiento a la unidad nacional el 29 de mayo de 2023, tras ganar una histórica segunda vuelta electoral que prolongó dos décadas de su transformador pero divisivo gobierno hasta 2028.
ADEM ALTAN/AFP

"La vida fue difícil para los artistas como yo durante la última década y el resultado de las últimas elecciones es la guinda en el pastel", dice a la AFP Erol, 36 años, que llegó a Berlín por primera vez en 2017.

"Tengo la impresión de haber pasado la vida luchando", suspira, y admite que Estambul será "siempre su verdadera casa". Tras la reelección por cinco años Erdogan, muchos artistas e intelectuales turcos temen que una generación entera de jóvenes creadores abandone Turquía.

El país atraviesa actualmente una de las peores crisis económicas de su historia con una inflación superior al 40% interanual.

Tras una tentativa de golpe de Estado en 2016, Erdogan, en el poder desde hace dos décadas, sacó de juego a varios de sus más temibles opositores, al mismo tiempo que reforzó su influencia sobre los medios.

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Refugio para los disidentes

Desde la ola de protestas de "Gezi", iniciada en Estambul en mayo 2013, "cada vez más personas salieron de Turquía" y su "número aumentó más en los últimos años", apunta Isil Egrikavuk, artista turca instalada en Berlín.

Denunciada por organizaciones de defensa de los derechos humanos y abogados, la represión se endureció tras el golpe fallido de 2016.

"Algunas personas esperaban el resultado de las elecciones para decidir si se iban o se quedaban. Y pienso que con ese resultado, la fuga de cerebros seguirá", dice.

Egrikavuk, de 42 años, se muestra "algo tranquila" al ver que la victoria de Erdogan fue en la segunda vuelta. "Eso muestra que no es tan fuerte, que la mitad del país no lo quiere", añade.

Pero ella siente también "desesperanza o tristeza" entre al oposición o la gente más abierta, liberal, que desea más libertad. Alemania cuenta con la mayor comunidad turca o de origen turco residente en el extranjero, cerca de tres millones de personas.

Una mayoría de ellos votó por Erdogan en las dos vueltas de las elecciones. Pero en los últimos años, Alemania se convirtió también en refugio para los disidentes, atrayendo artistas, músicos, intelectuales, opuestos al régimen de Erdogan o frustrados por la restricción de las libertades en Turquía.

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Esperanza intacta

Algunos políticos de Alemania manifestaron su decepción tras el resultado de las elecciones, como el ministro alemán de Agricultura, Cem Ozdemir, cuyos padres son originarios de Turquía.

En Twitter, el ministro ecologista criticó el comportamiento electoral de los turcos en Alemania y especialmente de quienes apoyaron a Erdogan y "festejan sin responder por las consecuencias de su elección, a diferencia de muchos turcos en su país que deben enfrentar la pobreza y la falta de libertad".

Can Dündar, periodista turco exiliado, que vive desde 2016 en Berlín, bajo orden de captura en Turquía, piensa también que muchos jóvenes creadores van a salir de Turquía.

"El país es insoportable ahora (para los jóvenes) en todos los sentidos, económicamente, psicológicamente, socialmente. La vida diaria es dura, las condiciones económicas horribles", dice a la AFP.

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Pero este ex redactor del diario de centro-izquierda Cumhuriyet, detenido en Turquía en noviembre de 2015 por un reportaje sobre entrega de armas por Turquía a grupos yihadistas en Siria, siempre tuvo la intención de regresar a su patria.

"Desde el primer día, mi objetivo era regresar al país para combatir por el restablecimiento de la democracia. Y todavía quiero", advierte. A fines de 2020, fue condenado en Turquía en ausencia a 27 años y 6 meses de cárcel.

Su esperanza sigue intacta, pues según él "Turquía no es una democracia como Francia y Alemania pero no es tampoco Bielorrusia ni Irán". No olvide conectarse a la señal en vivo de la HJCK, el arte de escuchar.