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Una noche de música local en el corazón de la cordillera

Conversamos con los PetitFellas, N.Hardem, Duplat y Cerrero acerca de aquellos sonidos que son un elemento identitario, de la música como sentimiento que hermana y esa pulsión de los ritmos latinoamericanos que la hace única en medio del caos. Todo esto a puertas de lo que será su participación en la primera edición del Festival Cordillera.

Festival Cordillera
De der a izq: Nicolai Fella, N. Hardem y Duplat el pasado primero de septiembre en la cervecería Sánchez en la ciudad de Bogotá.
Imágenes, Santiago Sánchez. @flacoel1612

La ciudad parece una nube que condensa el frío del mundo. Y aunque casi nunca escampa, la música siempre ha sido el fuego que alimenta la vida en medio de la tormenta que parece vivir. La cita era para conversar con artistas que son protagonistas de la escena musical nacional a puertas de lo que será la primera edición del Festival Cordillera, una comunión en forma de tributo que tendrá como invitados de honor los sonidos de América Latina o como ellos se han definido en su popular manifiesto: "Un nuevo espacio en las montañas de Colombia para celebrar la música en vivo que atraviesa el continente a lomo de rock, punk, ska, hip hop, trap y más sonidos multigeneracionales".

El cartel del Festival que tendrá lugar el próximo 24 y 25 septiembre en el Parque Metropolitano Simón Bolívar de Bogotá encabezado por Los Fabulosos Cadillacs, Caifanes, Maná y Zoé destaca por la apuesta de tener figuras de la música nacional que van desde el folclor como Totó la Momposina, pasando por el rock atemporal de Aterciopelados, el Hip Hop entre leyendas como La Etnnia y nuevos elegidos como N. Harden junto a un Bosque Electrónico, que le da una vez más el lugar que merece a la música electrónica en el país. Una curaduría que revela con orgullo, lo plural que es nuestra identidad a través del arte.

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Los Fellas: el pueblo latino, lo político en la música y el club

Los PetitFellas van por su segunda década en el camino de la música y se han ganado un espacio a pulso gracias a su estilo que atraviesa el jazz, el funk, el rock y por supuesto, el hip hop. Nicolai, su vocalista y Sebastián Panesso, su guitarrista mientras piden una cerveza para acompañar la velada, se plantan con seriedad cuando les pregunto sobre ser elegidos como unos de los representantes en un festival que celebra la música latinoamericana: “Es muy emocionante que uno entra al Instagram de los Fellas, y dice: "latinoamericanos", porque de alguna manera sentimos y hemos visto que el groove se parecen un resto, las cuadras, la gente, los gestos, las palabras, en México, en Perú, en el Ecuador, donde hemos ido hemos sentido que Latinoamérica era realmente un país gigantotote que empezaron dividir y a coger en pedazos y entonces estar en este grupo es sentir que realmente si estamos andando en la dirección que es y que realmente si estamos haciendo parte de ese parche que está contando Latinoamérica”.

La big band, como se han denominado, viene disfrutando de haber sacado una trilogía de álbumes “777” que fue rompecabezas y obsesión, un tributo a los sonidos que los han traído hasta este momento, explorando dentro de sí aquellas historias impostergables convertidas en veintiún canciones. Además, hace tan solo unos meses agotaron entradas para El Palacio de los Deportes (algo impensado para una banda independiente hace años) y fueron los encargados de subir la energía antes de la vuelta de Gorillaz a Bogotá. Quizá, atraviesan uno de los momentos más relevantes de su carrera. La cerveza aún no llega, y les pregunto, ¿a qué les suena Latinoamérica?

PetitFellas Cordillera
Nicolai Fella y Sebastián Panesso, integrantes de Los PetitFellas Big Band.
Santiago Sánchez.

“Latinoamérica tiene mucho dolor y creo que hay mucho lamento, pero creo que tenemos esa gran fortuna de que podemos como lamentarnos mientras bailamos. Yo creo que es ese rigor de saber que no nos ha tocado tan fácil y que algunas personas en épocas han tratado de manipularnos, pero igual nuestro valle no nos deja ser como esclavos. Somos rebeldes”. Contesta Panesso. “A mí en ese orden de ideas Latinoamérica me suena orgullosa, orgullosa de sus cosas, de sus músicas y de sus ideas, y creo que eso se ve representado más allá de que estemos en lugares tradicionales o no de la música se sienta esa mierda latina y esa vuelta macondiana que es magia, eso es como ver a los brasileros o a los argentinos jugando fútbol, hay una magia que nos pertenece”, añade Nicolai.

La música latinoamericana también tiene algo muy presente y es la noción política. Y ustedes han sido artistas locales que han estado relacionados con esto en media de muchas coyunturas en el país. ¿Por qué sienten han ahondado en esto a través de su música?

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Nicolai no duda y contesta; “Yo creo que data del mismo dolor del que habla Sebastián y lo cierto es que algunas noches alguien pedirá auxilio afuera y nosotros veremos si nos quedamos a dormir. Hemos alzado nuestras armas, hablo en todo caso del arte y contamos, decimos y expresamos y aunque eso no represente a todo el mundo, sí nos representamos nosotros, o sea lo que sentimos y creo que el artista no puede pasar simplemente por ahí tomándose fotos y ya. El artista debe contar, ser relator, hacer crónica, hacer memoria y hacer historia y esa necesidad de contar entonces es lo que nos pasa y nos aterriza a Latinoamérica que duele, pero que a su vez tiene un montón de gente ahí que no le deja apagar ese caldero que tiene el espíritu”.

El rumor de gente llega y cautiva. La cerveza va por la mitad. No hace tanto frío como hace unos minutos. Después les pregunto sobre los nuevos públicos en estos escenarios cuando la base de su fanaticada han sido las personas jóvenes. ¿Cómo darles la bienvenida al Club?

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“Es una conquista, estamos seguros de llegar al lugar en compañía. Y cuando vamos a llegar en compañía muchas de esas otras generaciones van a empezar a hacer conquistadas y entonces yo lo que creo y lo emocionante se está vibración que traemos ahora que seguramente esa noche haya una vuelta bien poderosa”, cierran en medio de una risa confiada.

Carrusel Festival Cordillera
Santiago Sánchez.

N. Hardem, el rap como identidad

Es uno de esos artistas distintos, especiales. Su álbum Verdor, lanzado el año pasado, le proporcionó a la música y el rap colombiano uno de sus referentes atemporales. Está en el medio de sala hablando con algunos conocidos. Le pregunto sobre el rap como sonido identitario de Latinoamérica y sin dudarlo elabora e hila como aquél que es erudito en el tema: "Es de muy fácil acceso para la gente del común en unas comillas enormes, pero es que los latinoamericanos y latinoamericanos somos todas y todos, somos millones de personas que hablamos parlache, que rompemos el lenguaje, que tenemos dialectos distintos cada doscientos metros entonces es difícil encontrar una narrativa hegemónica en Latinoamérica porque hay contactos variados cada cuadra y el hip hop es rápido, es efectivo, es básico dentro de su complejidad, es de fácil acceso entre comillas para la factura, difusión, ejecución, comprensión y comunicación. Está ahí para que nos identifique".

N. Hardem
Santiago Sánchez.

Agrega palabras sobre el éxito del género (y la cultura), el hip hop como producto de consumo de las grandes masas y las décadas que lleva vigente en el mundo. "El hip hop es un producto exitosísimo. No sé si necesariamente él latinoamericano, pero pues el hip hop como casilla es un gran producto. Lleva gobernando el mercado desde los años 80's, quizá incluso desde antes". Por supuesto, no se equivoca, el planeta se ha movido por mucho tiempo en estallidos de beats y versos que funcionan como un espejo de la vida compartida. N. Hardem, en esa sintonía de reflejos, mostró ante lo evidente mucho más con su primer álbum, "Verdor" que tuvo colaboraciones con Gambeta, Edson Velandia, Briela Ojeda, Lianna, Pablo Watussi, entre otros. Su presencia, primero en Hip Hop al Parque y ahora en el Festival Cordillera no es gratuita. Es el reconocimiento a una de las voces contemporáneas de la música que logró conectar al público local en torno a una obra de exploración íntima. Le pregunto sobre este momento de su carrera y responde abiertamente con un no sé, como aquellos que piensan en su arte "Está bueno recibir abiertamente también lo que sucede después de haber entregado un ratito ya también y hacerlo con la misma generosidad con la que se presenta". También puede leer: Escuchar a los árboles

Verdor alguna vez dijiste que era un camino de descubrimiento. Cuando ha pasado más de un año de su lanzamiento y lo has presentado al público en vivo en muchas ocasiones, ¿Ha cambiado algo sobre tus pensamientos del disco?

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"Frente al disco, no. Pero la obra como el discurso pierde vigencia en uno mismo también, pues porque ya no se están viviendo las mismas cosas que se vivían cuando hice el disco o cuándo recién salió. Entonces está ahí el registro de la experiencia, pero pues la vida sigue y uno aprende otras cosas y va para otra lado. En cuánto al público, eso, bonito, tranquilo".

Buscar lo que somos en el piano, una aproximación a Duplat

Duplat, Cordillera
Santiago Sánchez.

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Duplat salió al ruedo en 2018 con su EP Sentido común. A partir de allí ha cosechado un nombre que lo ponen en la lista de ser uno de los artistas nacionales con mayor proyección. Tan solo este año ya se enfrentó al publico del Festival Estéreo Picnic en medio de un cartel con estrellas mundiales. Su formación musical viene del piano clásico, tanta es su influencia que fue el pianista principal de la Orquesta Filarmónica Juvenil de Colombia. Su música que ha hecho del concepto de lo independiente su bandera, es encasillable. En medio de la oscuridad que trae la lluvia, resalta su gabán naranja. Ahora, participará en el Festival Cordillera, como uno de las representaciones del futuro de los sonidos del continente. Para él, es más que un halago poder hacer parte del cartel "porque son muchos artistas que admiro muchísimo y que considero referentes. Es como: ahí hay que llegar en la carrera de uno básicamente entonces como que como señal de vida es genial", dice con genuina emoción.

Es imposible, tampoco, no preguntarle sobre el piano y su relación con la música latinoamericana que por supuesto a su vez, está presente como elemento identificador de su música: "Es algo curioso porque siento que no es un elemento tan frecuente en la música latinoamericana. Creo que si uno piensa en cantores latinoamericanos a mí se me vienen a la cabeza nombres como Facundo Cabral, Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, una escuela más de guitarra que también, si nos ponemos analíticos, tiene que ver con esta tradición de España de traer la guitarra a nuestro repertorio o instrumentos parecidos al folclor. Yo sí he sentido en el repertorio del Cono Sur esta herencia pianística que mi teoría muy psicológica digámoslo, así viene de Inglaterra, esa gente tiene un contacto cultural fuerte con Inglaterra y en el repertorio inglés el piano es ingrediente común; Argentina también tiene un contacto, Barenboim y Argerich son dos de los tal vez top 10 pianistas del mundo, entonces ese país tiene algo con el piano increíble y el rock argentino heredó este "pianismo" como digamos Spinetta que no es pianista pero que tiene ese "pianismo". Tiene como una forma de pensar y de componer pianística que yo no siento la música colombiana, chilena o mexicana.

En mi crianza hubo mucho piano, mi papá tocaba piano en la casa desde que yo soy un niño. Tengo eso en la memoria, porque sé que muchos de estos artistas vinieron también tocando Chopin y clásicos y se cansaron de tocar y empezaron a hacer su música. Yo creo que viví esa misma curva un poco y puedo entender porque esa música suena así. Genuinamente conocí la música argentina un poco tarde en mi vida. Yo apenas escuché Charly y a Fito, especialmente a ellos hace un par de años antes de hacer mi música y me sorprendió como la afinidad que sentí. Creo que es el camino al que uno llega si uno habla español, toca piano y le gusta cantar. Creo que es inevitable llegar a esa receta.

Teniendo en cuenta tu formación, ¿entonces a qué te suena Latinoamérica?
Para mí lo común a Latinoamérica incluido incluso en lo que es piano y academia, siempre sentí un elemento de caos. Siento que nosotros estamos acostumbrados a que aquí la vida es desordenada, hasta violenta, caótica y problemática pero nos desenvolvemos tranquilamente en este mierdero. Y cuando uno sale de Latinoamérica se da cuenta de eso, que todo se siente perturbablemente en orden y uno extraña el caos. Creo que esa también es la característica que amarra a los latinos y es esa capacidad de mantener la calma en medio de tanto caos.

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Duplat es un artista "nuevo" en el termino más comercial de la palabra y lo sabe. Sin embargo, en ese juego de exponerse a estos escenarios con un volumen de público que supera con creces los miles no siente presión, aunque sabe de la importancia de lo que hay en juego. "Es una oportunidad gigante de uno empezar a decir 'esto es lo que se viene para Latinoamérica, estos son los sonidos que se van a hacer ahora, esto es lo que se hace ahora' entonces creo que desde cosas tan pequeñas como la propuesta de vestuario, la escenografía, el tipo de letras, creo que ya hay un mensaje que uno puede decir ahí honestamente. En esta ocasión más que el público son esos artistas que van a venir. Ojalá los demás estén en el camerino y digan: '¿Quién será ese man que suena por allá con su piano?' Eso es lo que realmente me tiene nervioso, aunque digamos que algo bonito de la de la herencia clásica es que uno se vuelve un poquito resistente a los nervios, claro, entonces no es una cosa de nervios, ni de miedo ni de estrés, sino es como es una oportunidad de decir, de mostrar un poquito la dirección que va a tomar la música en Latinoamérica que muchos artistas actuales estamos representando" dice siempre sonriente.

Duplat, Cordillera
Santiago Sánchez

Como artista independiente, desde tu perspectiva, ¿Cuál sientes que es la importancia de este tipo de escenarios y festivales dentro de la música nacional?
"Siento que no puedo hablar desde la experiencia desde otro lado porque no conozco las carreras de otros artistas. Sí sé que hay de todo, hay gente que explota en unos meses y pum. Yo siento que el camino como independiente ha sido muy paulatino, muy gradual todo y y ha habido momentos donde se siente sin duda ese empujonazo, ese río. A mí Nicolás Zaldúa mejor conocido como el baterista de Telebit, me decía que cuando estas cosas pasan, realmente uno no llega y pegó. Es más bien como una ola que te empieza a cargar y uno tiene que surfearla. Sin duda siento un enorme apoyo, pero lo que noté y lo que aprendí también con el Estéreo Picnic es que no es una garantía de nada, simplemente es que te levantan.

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Si hay alguien independiente que está creando su música le diría que siempre va a ser difícil, nunca se vuelve fácil. Yo siempre me he sentido en esa posición de estar siempre trabajando y creo que esto es una constante. Eso sí es una oportunidad tremenda, un impulso gigante y hay que saberlo usarlo, moverse siempre".

Cerrero y el eco del dub en el bosque electrónico

En sincronía, hablar de los artistas independientes en Colombia también es ahondar en la escena de la música electrónica que en los últimos años ha conquistado nuevos espacios. Cerrero lleva cinco años desde que comenzó su proyecto musical y casi quince de estar al frente de Llorona Records. Diego Gómez, el nombre tras el proyecto y la búsqueda de los sonidos del dub jamaiquino junto a la música ancestral del país, es el primero que llega a la cita. Hablamos del frío, de la capital y esa extraña manía de ser. Tiene tras de él el misticismo de lo no domesticado. Le pregunto, como a todos, sobre lo latino, sobre ese espacio que se abre en nosotros para ahondar la identidad a partir de nuestras creaciones y poder hacer parte de ese cartel.

Responde hablando de la importancia del momento, pero no solo para él. Sabe que es un vocero de todo una cultura también. "Es muy importante a nivel musical que haya ese reconocimiento al trabajo de mi proyecto y sobre todo esa curaduría de ese escenario electrónico que está como tratando de reunir muchas influencias y artistas que le han dado como forma a ese sonido electrónico que hoy en día tiene una identidad, una voz propia y siento que Latinoamérica es muy fuerte ahí". Habla de los headliners del festival como influencias, pero vuelve a los suyos pronto. "Hay nombres latinoamericanos muy fuertes, pero también es bonito que ese escenario, el bosque electrónico le está dando un reconocimiento a productores que han sido una gran influencia en lo que es el sonido latinoamericano actual, como el caso de Mad Professor o Quantic. Creo que los que hacemos esto hoy en día desde acá de alguna manera todos tuvimos que ver con ellos o fueron muy inspiradores para nosotros y ahorita estar compartiendo escenarios, pues parece muy bacano como de alguna manera es gente que es muy apasionada por tratar de darle desde lo electrónico una voz a los sonidos locales latinoamericanos, que creo que es el reto finalmente".

Cerrero, Cordillera
Santiago Sánchez.

También sabe, que la electrónica es un fenómeno global y que era cuestión de tiempo para encontrar aquellas voces que conectaran desde lo local y de las que ahora, hace parte desde festivales que le han abierto la puerta a estos sonidos: "La electrónica es un movimiento global gigantesco, yo creo que tiene una audiencia masiva impresionante tal vez de las más grandes en cuanto a público y era solo cuestión de tiempo en que Latinoamérica encontrara su voz ahí, porque obviamente también trató de copiar o de clonar cosas que tienen un arraigo histórico o cultural más fuerte en otros países como Inglaterra y Alemania pues obviamente siempre íbamos a estar en desventaja, la única forma de poner un pie adentro es desde lo que somos, desde nuestra historia y desde nuestro sonido, pues la electrónica es un lenguaje y es y son herramientas que se adaptan casi que a cualquier género que eso también es muy, muy poderoso".

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Le pregunto sobre su presentación el festival, si ha pensado en algo en especial. Responde como aquél que no ha dejado nada al azar: "Algo que le aprendí justo a Mad Proffesor es llevar una versión mini de lo que es el estudio de Llorona Records al escenario. Entonces llevo mis aparatos como todo alrededor de una consola análoga, grabaciones que hemos hecho en más de quince años de trabajo recorriendo Colombia y lo que es el show es experimentar desde cómo los aparatos nos permiten transformar eso cada vez en algo distinto, de cómo la mezcla o la consola es un instrumento creativo también. Quiero que la gente tenga un momento de escuchar como experimentamos desde lo que es el sello y desde lo que es mi trabajo como Cerrero en el estudio".

La noche cae y la lluvia no cesa pero eso jamás ha importado realmente. Hay un corazón que arde de música, hecho de personas que alimentan la llama de crear y narrarnos. Recuerde conectarse con la señal en vivo de la HJCK, el arte de escuchar.