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Máster Class: nuestra primera canción

Máster Class es un podcast y una columna en alianza con el diario El Espectador. En este espacio hablaremos de música y de historia, pero sobre todo del tiempo.

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Master Class es el nuevo podcast de HJCK.
Eder Leandro Rodríguez

En 1904 William Ramsay recibió el Premio Nobel de Química por su trabajo en la identificación de distintos gases nobles. Ramsay se convirtió en uno de los químicos más importantes del siglo pasado: sus descubrimientos aportaron nuevos elementos a la tabla periódica como el helio o el argón y sus investigaciones en la radioactividad consolidaron todo un nuevo campo de estudio.

Sin embargo, lo que me importa de Ramsey no es su destacado trabajo en la química, sino su pasatiempo favorito. Desde muy joven, el escocés recorría distintos desiertos de Europa y Asia en búsqueda de yacimientos arqueológicos. Ramsey tenía un afán especial: encontrar en alguna área de Asia menor una evidencia física que le permitiera refutar el relato bíblico de Lucas. Habiendo estudiado en las famosas escuelas históricas de Alemania a mediados del siglo XIX, aprendió que el Nuevo Testamento era un tratado religioso escrito a mediados de los 200 d.C., y no un documento histórico escrito en el primer siglo. Estaba convencido de esa enseñanza. Pero quería pruebas.

Entonces en 1883 decidió viajar a Éfeso, una de las doce ciudades jónicas a orillas del mar Egeo, en Turquía. Ese año hizo numerosas exploraciones hasta que un día se encontró un cilindro de mármol con inscripciones griegas. Cuando tradujeron el mensaje tallado en la roca, se dieron cuenta de varias cosas: que databa del siglo primero y que era una canción. La canción completa más antigua descubierta hasta ahora. Ramsey, que veinte años después ganaría el Premio Nobel de Química por descubrir elementos, había, también, descubierto el génesis de la composición musical.

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¿El tema de dicha letra era un canto de guerra? ¿A caso esas letras eran una alabanza a los dioses o a los emperadores? No. William Ramsay encontró enterrada bajo catatumbas jónicas la primera canción de amor. Unas palabras que ascendían desde el centro de la tierra hasta traspasar el desierto en orgullosos espirales, haciendo cabriolas estridentes, punteadas por cálidas modulaciones de llanto que eran como el latir de un corazón.

Mientras vivas, brilla, / no sufras por nada en absoluto. / La vida dura poco, /y el tiempo exige su tributo. Es una de las estrofas de la canción que escribió Sícilo a su esposa Euterpe después de su muerte. El amor viaja en todo lo que toca el espíritu y la muerte es el principio de la creación, aunque pensemos lo contrario. Soy una imagen de piedra. / Sícilo me pone aquí, / donde soy por siempre, / señal de eterno recuerdo.

El Epitafio de Sícilo, como nombraron la pieza, es un templo del corazón. Esa roca es el pecho de un hombre que ha perdido a su amada. Una escribe para saber donde está y una canta para saber dónde queda el corazón. El corazón de Sícilo, como el de Euterpe, se convirtió en mármol.

El epitafio fue conservado en un museo de Esmirna hasta que se perdió durante el Holocausto de Asia Menor entre 1919 y 1922 tras la destrucción de la ciudad. Una ciudad en ruinas entierra un corazón enamorado. Años más tarde, en ese mismo lugar donde las ruinas fueron casa, encontraron la base con la última línea del texto borrada, en poder de una mujer del pueblo que la usaba para apoyar una maceta. Ningún destino habría sido más apropiado que eso: unas flores sobre un canto de despedida.

Esta no es la historia de un nobel de química. Tampoco de un descubrimiento arqueológico. A esas letras, que se juntaron y formaron un pregón contra la muerte, solo les queda la textura del tiempo, que es la de la eternidad. Todas esas palabras no hablan de Sícilo y Euterpe, sino de la intemperie, el pánico, la fragilidad, el fin y el principio de todo, el profundo malestar y amor por la vida.

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¿Quiere escuchar El Epitafio de Sícilo interpretado en griego por un hombre y una mujer? ¿Quiere conocer cómo el sonido se convirtió en música? Bienvenidos a Máster Class, en este espacio hablaremos de música y de historia, pero sobre todo del tiempo. Este texto es un acompañante al nuevo podcast de HJCK Radio y El Espectador que podrán escuchar en www.elespectador.com