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El músico de la semana: Alexander Borodin

El invitado de esta nueva edición de "El músico de la semana" es el compositor, doctor y químico ruso Alexander Borodin, quien falleció el 27 de febrero de año 1887. Conozca aquí su historia.

Alexander Borodin

Alexander Borodin, uno de los músicos más representativos de la escuela nacionalista rusa, no era músico de profesión, era un químico que hizo de la música su más grande devoción. Hijo ilegítimo del príncipe georgiano Luka Stepánovich Guedeánov, el niño Alexander recibió el apellido de los siervos de su padre, de acuerdo con la costumbre de la época.

Estudió con Balakirev, quien trató inútilmente de convencerlo de que abandonara la profesión de químico para dedicarse por entero a la música. A diferencia de la mayoría de los grandes compositores que murieron en medio de la indiferencia y la pobreza, Borodin vivió lo suficiente para asistir a la alborada de su gloria. Poco antes de morir, completó su segundo cuarteto para cuerdas, cuya composición había iniciado siete años antes. Este cuarteto es considerado como una de las grandes producciones del género.

El Príncipe Igor, drama en un prólogo y cuatro actos sobre un libreto tomado de un poema anónimo ruso del siglo noveno, fue comenzado por Borodin veinte años antes de su muerte, y al morir en 1887, la dejó todavía en vías de terminación. Sus amigos Rimski-Korsakov y Glazunov la terminaron. Ellos también lo estrenaron el 4 de noviembre de 1890 en el teatro Marinsky de San Petersburgo.

El libreto, realizado por Borodin y su amigo Stasoff, está basado en La epopeya del Ejército de Igor, una crónica histórica de Rusia que se supone fue escrita por un monje literato del siglo XII. De esta ópera El Príncipe Igor se hicieron populares su Obertura y las Danzas Polovetsianas, del más auténtico sabor ruso.

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En 1869, Alexander Borodin inició la composición de su ópera El Príncipe Igor, pero pronto abandonó este trabajo para completar su segunda sinfonía, en la que empleó mucho del material concebido para la ópera. La sinfonía se completó en 1876 y el mismo Borodin la denominó Épica. Refleja claramente la inmensidad del paisaje ruso, sus heladas estepas, sus fértiles planicies, sus bosques inmensos, el poderío brutal de la naturaleza. Refleja también la melancolía del alma eslava, a través de temas de su música popular.

Los estudios científicos ocuparon la mayor parte de la vida de Alexander Borodin. No es extraño que su producción musical se resintiera por el poco tiempo que podía dedicar al arte musical. “Yo soy un músico dominguero”, afirmó Borodin de él mismo, aludiendo al hecho de que sólo podía entregarse a la música durante los domingos y feriados. En 1861 conoce a la joven Ekaterina Protopópova, una brillante pianista, con quien va a contraer matrimonio en 1863.

Su futura esposa le hará descubrir a Schumann, Chopin, Wagner y Liszt. Con este último le unió una profunda amistad. Se dice que en la vida hogareña del matrimonio Borodin, reinaba el desorden; en su casa, siempre llena de huéspedes no invitados, no había horas para la comida ni otras actividades cotidianas. Empero, Borodin nunca emitió quejas de esta situación: él fue un marido feliz, siempre devoto a su Ekaterina.

El cuadro musical o poema sinfónico En las estepas del Asia Central fue escrito por Borodin en 1880 para una serie de cuadros vivos presentados con ocasión del vigésimo quinto aniversario del reinado de Alejandro II. El trabajo fue originalmente destinado a ser presentado como un tableaux vivants (una expresión francesa para definir la representación por un grupo de actores o modelos de una obra pictórica preexistente o inédita).

Esta obra para orquesta representa de forma idílica una interacción entre rusos y asiáticos en las estepas del Cáucaso. Una caravana de centroasiáticos cruza el desierto bajo la protección de las tropas rusas. Se escucha el tema de apertura, que representa a los rusos, y entonces escuchamos una ornamentada melodía de corte oriental en corno inglés, que simboliza los asiáticos.

Estas dos melodías, finalmente, se combinan contrapuntísticamente. En medio de estas dos melodías étnicas oímos de fondo cómo la caravana marcha, a través del pizzicato de las cuerdas que representan el insistente repiqueteo de los cascos de los caballos y camellos.

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Escuche la historia del maestro Alexander Borodin junto a sus más emblemáticas piezas en El músico de la semana, el lunes 27 de febrero a las 3:00 p.m. por la señal en vivo de la HJCK.