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Rosa Montero: en la literatura y en la vida "la palabra del hombre sigue siendo la ley"

La mujer sigue sin estar suficientemente reconocida y valorada en el ámbito de la literatura, y esto puede extender a otros muchos ámbitos de la vida porque, a entender de la escritora española Rosa Montero, "la palabra del hombre sigue siendo la ley".

Rosa Montero
FOTO: IVÁN GIMÉNEZ | SEIX BARRAL

La autora estuvo en República Dominicana participando en el festival literario Centroamérica Cuenta, donde charló sobre las mesas en las que interviene junto a otros autores y sobre la situación de la mujer en la literatura.

En clásicas y Modernas, asociación a la que pertenece, se hizo un estudio que ponía de manifiesto que se sigue publicando menos a mujeres y se siguen haciendo menos críticas de sus obras. Incluso, hay periódicos que no hacen críticas a libros de mujeres que salen en sus propias listas de superventas, expuso.

Luego, "los críticos son hombres por goleada" a pesar de que desde hace 50 años hay una mayoría de licenciadas en filología y en literatura, y luego "está el sexismo y la valoración de que la palabra del hombre sigue siendo la ley. La tenemos metida en el cerebelo, también las mujeres".

"Está muy torcida nuestra percepción del valor de los autores", algo que ve en los premios de la crítica, que se llevan otorgando 60 o 70 años, pero solo se les ha concedido "a cinco mujeres o algo así. Es ridículo, simplemente decirlo ya es ridículo".

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Ante esto, Montero siente responsabilidad como ciudadana. "Como autora ya hago lo que puedo para que me vean, y que me vean sin sexismo, esa es la pelea de toda la vida. Pero como ciudadanos tenemos la responsabilidad de intentar limpiar nuestros propios prejuicios".

Escritura y duelo

Montero participó en la mesa Cuerpo y Literatura junto a Orlando Mondragón (México), Luis García Montero (España), Jochy Herrera (República Dominicana) y Daniel Domínguez (Panamá), para abordar las experiencias que representan la muerte y el duelo, batallas que pueden ganarse con ayuda de la literatura.

Montero matizó que no solo el duelo por la pérdida de un ser querido afecta a la escritura. "Si pierdes una pierna, sufres una mutilación. ¿Qué pasa con eso en tu escritura? Yo creo que influye muchísimo. No creo que alguien escriba igual" tras una experiencia así.

Pero la escritura también puede servir de catarsis. Una escritura no literaria "en sí sirve para salvarte, son unas muletas. Hay unas muletas de palabras que le pueden servir a muchísima gente. Eso salva, ordena", afirmó.

Está estudiado que, para quien no se dedica a la literatura, escribir una biografía "te da un sentido de destino y de valoración de tu propia vida". Ese ejercicio "sube la autoestima y te da una cierta serenidad", dijo hablando de la escritura "como un apoyo para vivir, como una especie de terapia".

El peligro de estar cuerda

El título de último libro de Rosa Montero, que da nombre al diálogo que mantuvo con el dominicano José Rafael Lantigua, viene de un verso de Emily Dickinson.

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Según las últimas teorías e investigaciones sobre su figura, sufrió abusos por parte de su padre, probablemente también por su hermano, y "el embrujo de la poesía la vino a salvar de ese mundo terrorífico (...) Un mundo reglado, del padre autoritario que era el poder y que era la normalidad. Pero por las noches la violaba", explicó Montero.

El peligro de estar cuerda "es la norma. La norma mentirosa, la norma que nos destruye y a la que nos obligan a adaptarnos. El libro reivindica la diferencia, porque la normalidad no existe. Todos somos divergentes", y esa es "la primera capa del libro, reivindicar la diferencia que no es patológica".

La obra también reivindica que se hable del trastorno mental en su amplio abanico, algo que la propia autora ha padecido en forma de crisis de pánico desde los 16 a los 30 años.

"Hay que reivindicar el lugar que el trastorno mental tiene en la vida del ser humano", y "se puede tratar de una manera muchísimo más natural y sin estigma, sin lanzar al espacio exterior a la gente" que lo padece, afirmó.

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Por último, el libro defiende que "no hay que estar loco para crear", de hecho, "lo que llamamos locura no te hace escritor, no te hace artista, al contrario, te deshace".

Centroamérica cuenta

Dentro del festival literario, la autora española también fue parte del conversatorio El viaje de las palabras, junto a Sergio Ramírez (Nicaragua), Benito Taibo (México) y Berna González Harbour (España).

En este tipo de encuentros que promueven el pensamiento crítico desde la literatura y las artes, "no solo es más fácil llegar al público en sí, sino que también es mucho más fácil tratar temas que nos interesan a todos" y si en las mesas "hay esa sintonía y esa diferencia de mirada", se consigue un encuentro "donde lo que realmente habla es el corazón".

No son "encuentros académicos sobre lo literario, sino encuentros emocionados sobre la vida, que es de lo que trata el arte. Se trata de poner palabras en la oscuridad de la vida, de iluminar un poco los sitios más oscuros", afirmó. No olvide conectarse a la señal en vivo de la HJCK, el arte de escuchar.

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