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'La Odisea' y su importancia en la literatura

Una de las grandes obras de la literatura es "La Odisea", uno de los textos más importantes para la mitología griega. Este poema épico es fundamental para la historia de la literatura, aquí le contamos por qué.

Odiseo y las sirenas
El cuadro "Odiseo y las sirenas" de John William Waterhouse, pintado en 1891.
Galería Nacional de la Victoria, Melbourne, Australia.

La literatura universal se enriquece con obras que trascienden su tiempo y espacio, y entre estas joyas literarias destaca La Odisea, una epopeya épica atribuida al poeta griego Homero. Escrita en el siglo VIII a.C., esta obra maestra ha perdurado a lo largo de los milenios, desafiando el olvido y continuando su influencia en la literatura, el arte y la cultura.

La Odisea narra las peripecias de Odiseo, rey de Ítaca, mientras intenta regresar a su hogar después de la Guerra de Troya. El héroe enfrenta innumerables desafíos, desde la enemistad de los dioses hasta encuentros con criaturas míticas como la cíclope Polifemo y la hechicera Circe. La obra se centra tanto en los obstáculos físicos como en los desafíos internos de Odiseo, explorando su astucia, resistencia y perseverancia.

Importancia Histórica y Cultural

La Odisea es más que una narrativa de hazañas heroicas; es un testimonio vivo de la sociedad y la moral de la antigua Grecia. A través de sus personajes y eventos, la obra refleja los valores fundamentales de la cultura griega, como la importancia de la astucia, la lealtad, la victoria sobre la adversidad y la relación compleja entre los dioses y los mortales.

Esta epopeya también ha sido crucial para la comprensión de la mitología griega. La Odisea presenta una panorámica detallada del panteón olímpico, con dioses que intervienen directa o indirectamente en la vida de Odiseo, a menudo como obstáculos o aliados. Además, la obra contribuye significativamente a la comprensión de la naturaleza humana y la lucha por la identidad en un mundo lleno de desafíos.

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Influencia literaria continua

Esta obra ha inspirado innumerables obras literarias a lo largo de los siglos. Desde las epopeyas medievales hasta las novelas modernas, escritores han buscado la chispa creativa que Homero encendió hace milenios. Autores como James Joyce, en su obra Ulises, han homenajeado y reinterpretado la estructura y los temas de La Odisea en contextos más contemporáneos.

Relevancia en la actualidad

La resonancia de La Odisea no se limita al pasado. En la actualidad, la obra sigue siendo estudiada en escuelas y universidades de todo el mundo, desafiando a los lectores a reflexionar sobre la naturaleza de la odisea personal, el viaje interior y la búsqueda de la verdadera identidad. La figura de Odiseo perdura como un arquetipo universal, recordándonos que cada individuo enfrenta su propio viaje lleno de desafíos y descubrimientos.

En conclusión, La Odisea de Homero no solo es una joya literaria de la antigüedad, sino también una fuente inagotable de inspiración que ha dejado una huella indeleble en la literatura mundial. Su influencia perdura, sirviendo como faro que guía a generaciones de lectores a través de los laberintos de la condición humana y recordándonos que, aunque los tiempos cambien, los desafíos y triunfos fundamentales del viaje humano siguen siendo universales.

'La Odisea' (Fragmento)

Los dioses deciden en asamblea el retorno de Odiseo

Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos, que anduvo errante muy mucho después de Troya sagrada asolar; vio muchas ciudades de hombres y conoció su talante, y dolores sufrió sin cuento en el mar tratando de asegurar la vida y el retorno de sus compañeros. Mas no consiguió salvarlos, con mucho quererlo, pues de su propia insensatez sucumbieron víctimas, ¡locas! de Hiperión Helios las vacas comieron, y en tal punto acabó para ellos el día del retorno. Diosa, hija de Zeus, también a nosotros, cuéntanos algún pasaje de estos sucesos.

Ello es que todos los demás, cuantos habían escapado a la amarga muerte, estaban en casa, dejando atrás la guerra y el mar. Sólo él estaba privado de regreso y esposa, y lo retenía en su cóncava cueva la ninfa Calipso, divina entre las diosas, deseando que fuera su esposo.

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Y el caso es que cuando transcurrieron los años y le llegó aquel en el que los dioses habían hilado que regresara a su casa de Itaca, ni siquiera entonces estuvo libre de pruebas; ni cuando estuvo ya con los suyos. Todos los dioses se compadecían de él excepto Poseidón, quién se mantuvo siempre rencoroso con el divino Odiseo hasta que llegó a su tierra.

Pero había acudido entonces junto a los Etiopes que habitan lejos (los Etiopes que están divididos en dos grupos, unos donde se hunde Hiperión y otros donde se levanta), para asistir a una hecatombe de toros y carneros; en cambio, los demás dioses estaban reunidos en el palacio de Zeus Olímpico. Y comenzó a hablar el padre de hombres y dioses, pues se había acordado del irreprochable Egisto, a quien acababa de matar el afamado Orestes, hijo de Agamenón. Acordóse, pues, de este, y dijo a los inmortales su palabra:

—¡Ay, ay, cómo culpan los mortales a los dioses!, pues de nosotros, dicen, proceden los males. Pero también ellos por su estupidez soportan dolores más allá de lo que les corresponde. Así, ahora Egisto ha desposado —cosa que no le correspondía— a la esposa legítima del Atrida y ha matado a este al regresar; y eso que sabía que moriría lamentablemente, pues le habíamos dicho, enviándole a Hermes, al vigilante Argifonte, que no le matara ni pretendiera a su esposa. "Que habrá una venganza por parte de Orestes cuando sea mozo y sienta nostalgia de su tierra." Así le dijo Hermes, mas con tener buenas intenciones no logró persuadir a Egisto. Y ahora las ha pagado todas juntas.

Y le contestó luego la diosa de ojos brillantes, Atenea: «Padre nuestro Cronida, supremo entre los que mandan, ¡claro que aquél yace víctima de una muerte justa!, así perezca cualquiera que cometa tales acciones. Pero es por el prudente Odiseo por quien se acongoja mi corazón, por el desdichado que lleva ya mucho tiempo lejos de los suyos y sufre en una isla rodeada de corriente donde está el ombligo del mar. La isla es boscosa y en ella tiene su morada una diosa, la hija de Atlante, de pensamientos perniciosos, el que conoce las profundidades de todo el mar y sostiene en su cuerpo las largas columnas que mantienen apartados Tierra y Cielo. La hija de este lo retiene entre dolores y lamentos y trata continuamente de hechizarlo con suaves y astutas razones para que se olvide de Itaca; pero Odiseo, que anhela ver levantarse el humo de su tierra, prefiere morir. Y ni aun así se te conmueve el corazón, Olímpico. ¿Es que no te era grato Odiseo cuando en la amplia Troya te sacrificaba víctimas junto a las naves aqueas?

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