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"Condiciones aún por titular": una reflexión sobre el derrumbe y la desesperanza

Hierro fundido, telas negras, tierra y bancas de iglesia dan forma a la nueva muestra del artista colombiano. En "Condiciones aún por titular", Murillo reflexiona sobre la desesperanza y el derrumbe, sin embargo, para el artista la solución es la colectividad. La obra estará abierta al público hasta el 18 de diciembre de 2021.

Oscar Murillo
Es un laberinto negro al interior de los abismos que gobiernan el mal, la barbarie, la ruptura de todo sentido. Es un grito desgarrado, la expresión de un dolor cuyo peso es opresivo como lo es la esclavitud, la injusticia, y la imposición de la violencia extrema. La casa se ha derrumbado. El templo se ha derrumbado. Todo lo falso y lo que es, yace expuesto ante la muerte. Estamos a la espera. Fantasmas de este mundo danzan mientras.

En medio de la sala principal del Museo de Arte de la Universidad Nacional, telas negras cuelgan del techo rodeadas de sillas de madera maltrechas y un suelo manchado de greda. A lo largo del recorrido los pasos van haciéndose más y más pesados, hurgando en la sensación de cansancio y desesperanza que, con los años, la pandemia y el panorama político, fue acentuándose en gran parte de la ciudadanía durante los últimos dos años.

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Óscar Murillo ahonda en esa oscuridad en su más reciente obra "Condiciones aún por titular", una instalación de gran formato, escultórica y mixta, con énfasis en la pintura, que cuestiona la opresión histórica en todas sus formas y el sentimiento generalizado de injusticia. Las cicatrices de esas heridas toman forma en esta nueva muestra en la que convergen algunos de sus últimos trabajos, como ‘Frecuencias’, ‘Banderas en un territorio ya bastardo’ y ‘El instituto de la reconciliación’, son el objetivo de hablar de confrontación y resistencia.

Como migrante y un artista internacional, Murillo ha expuesto en distintas partes del mundo partiendo de distintas sensaciones, pero una pesadez fue posándose sobre buena parte de su creatividad que materializaban de manera simbólica un sentir humano: la tristeza. El artista explica que esas formas fueron llegando de a poco, sin ser planeadas ni premeditadas, “se fueron creando espacios abstractos de esta descarga, espacios de terapia, con el deseo de que la persona llegue y descargue su energía independientemente de cómo va a ser, sin canalizarla ni asumir, sino dejando que la audiencia tenga la capacidad de sostener esa comunicación con el espacio creado y cuya relación sea íntima”.

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Esa bruma se convirtió en horizonte con el estallido de la pandemia en marzo de 2020. El colapso del mundo y la despedida para siempre del mundo que conocimos antes, fueron el impulso creativo y el catalizador para dar forma a ese sentimiento, y permitir que otros decantaran parte de su corazón allí. Con el regreso de los espacios y museos de arte, Murillo vio abierta la puerta para construir, por fin, ese espacio sanador.

"Condiciones aún por titular" dibuja un recorrido completo, a partir de unos elementos que dialogan con los visitantes y construyen un entorno lúgubre que los enfrenta a la angustia, esa falta de seguridad y certeza sobre lo desconocido que hemos experimentado a lo largo del 2020 y del 2021. Esos elementos, además, completan la carga simbólica a partir de las rutas que han atravesado para llegar hasta la muestra. Por ejemplo, las más de 40 bancas de iglesias del siglo XIX que fueron excomulgadas y recogidas en bodegas de Holanda, son para Murillo “una herramienta efectiva que ha sido distribuida e instrumentada por un proceso colonial. Van a tener una reencarnación en un contexto y en una geografía que históricamente ha sido sometida. Se vuelven un comentario simbólico sobre una opresión, la exterminación de una diversidad, que es el origen de nuestra problemática y condición actual”.

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Estas telas negras, que hoy se han multiplicado y cuyas cicatrices se han atenuado según el bagaje recorrido y la historia desarrollada, se reúnen en su mayoría en la Sala Principal dónde confluyen con tripas rellenas de camisetas populares utilizadas por la clase obrera, igualmente rellenadas de algodón. Las tripas representan a troncos humanos y a sus estómagos; estómagos que chupan, roban, escupen, y de donde también se expulsan rocas de maíz y arcilla que fueron quemadas en hornos industriales.

En la Sala 2 se exhibe ‘Frecuencias’, proyecto concebido en 2013 en una escuela de La Paila y que hoy ha crecido hasta convertirse en un proyecto global donde han participado alrededor de 60.000 niños de escuelas de más de 30 países. En cada una de ellas, Murillo instaló por varios meses lienzos en blanco en sus pupitres para que fueran intervenidos libremente. Con el tiempo, estos se fueron llenando de formas, marcas y frases, reconfirmando al dibujo como herramienta de comunicación y expresión directa y pura, sin importar las diferencias geográficas, sociales, culturales y económicas de estas escuelas.

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La idea del derrumbe

Murillo enfatiza en la pérdida, la caída del mundo que habíamos conocido y en el poder de esta metáfora sombrilla que cobija la exposición. Al preguntarle por su encuentro con la idea reconoce que "El derrumbe es una metáfora. Se puede hablar del contexto violento, pero metafóricamente está plasmado el estado de ánimo de nosotros como seres humanos dentro de la individualidad. Todo ha sido un proyecto político y no se trata de que haya sido diseñado por X, sino que hablando en términos generales, globales, son corrientes que se ponen de moda. Hay que hablar del neoliberalismo que es donde inicia. Si me preguntan qué imagen inicia ese movimiento, para mí es el IPod. Esos comerciales de principios de los años dos mil, de sombras, micrófonos y audífonos, para mí inicia esa idea del individualismo, solamente soy yo, y el egoísmo que fue acelerado a través de las redes sociales".

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Cómo se puntualiza en un contexto nacional

La violencia, la política y el entorno violento que siempre ha establecido entre estas dos es indispensable al pensar la muestra en conjunto, no solamente a nivel de contexto histórico, sino porque es un hecho que atraviesa la experiencia de todos los habitantes del territorio nacional. "Vivimos en un país que tiene el desplazamiento más grande del mundo. Aún así, somos descarados y hablamos de Venezuela. Hablando de la institución y este templo que se derrumbó, colapsó, tal vez aquí en este contexto de la muestra se está manifestando en algo muy físico, chocante a los ojos con el deseo de sacudir, como si se tratara de una situación de urgencia" reconoce Murillo.

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La idea del futuro

"Lo que necesitamos es colectividad, tener esa capacidad de encontrarnos. El problema es que hay muchos intereses por medio que se desarrollaron desde el punto de vista individual, estamos hablando de la forma en la que se desató, se picó, y comenzamos a coquetear con la perversidad, esa capacidad de no se cautelosos y dejarnos seducir por el consumo, en realidad, ahí está la clave de todo. No se trata de buenos y malos, todos hemos cedido a la perversión".