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George Orwell: entre la ficción y la lucha

Su camino literario tomaría fuerza en los medios impresos y más adelante en la radio. Un mundo ideas que se convertirían en el atisbo del futuro, gracias a su profunda reflexión sobre la guerra y su paso por los campos de combate.

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La literatura está impregnada de preguntas sobre el oficio de escribir. Hacerse un escritor o nacer como un irremediable narrador de historias; formarse en la escritura o nacer con una estrella, un fuego entre las manos que solo opera juntando las palabras. Sin el afán de querer encontrar una verdad absoluta, es cierto que al puntualizar en la vida de algunos personajes es imposible imaginar otra tarea encargada a sus vidas más allá de la escritura. Ese es el caso de George Orwell, una de las leyendas de la literatura universal y el retrato de un hombre a quien la vida, el universo, dios —que es lo mismo— lo ubicó en un escenario particular del mundo, con el único propósito de convertirse en un relato de su tiempo.

Orwell, nacido en India, vivió buena parte de su vida entre París y Londres, en medio de una pobreza absoluta y la carencia de todo lo material, menos de un espíritu repleto de palabras. De esta experiencia nace Sin blanca en París y en Londres, una novela publicada en 1933, que marcaría el principio de un camino literario que tomaría fuerza en los medios impresos y más adelante en la radio. Un mundo ideas que se convertirían en el atisbo del futuro, gracias a su profunda reflexión sobre la guerra y su paso por los campos de combate.

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En medio de la Segunda Guerra Mundial hizo parte de Home Guard, una organización en defensa del Reino Unido que funcionó como apoyo a las tropas regulares del Ejército británico que rehuía de las tropas alemanas. Para ese momento, Orwell fue redactor del diario Tribune y Observer, cubriendo temas de política y dando su opinión como analista, a través de textos robustos y ensayos que reflexionaban sobre la necesidad de desobedecer las órdenes que los regímenes políticos instauraban en los ciudadanos.

A través de esa idea, la ficción se convirtió en un espacio para hablar del pasado y pensar el futuro con imaginación, como se puede leer en textos como Rebelión en la granja (1945) y 1984 (1949), historias en las que Orwell plantea universos totalitarios, sumidos en el control político y burocrático. Fue precisamente ese atisbo de las posibles realidades que lo hizo merecedor de un lugar privilegiado en el mundo de la literatura, como uno de los primeros autores distópicos. Tan amplio fue el eco de su pluma que, a menudo, se utiliza el adjetivo orwelliano para describir un tono particular que el autor inició.

Con motivo de su natalicio, recordamos su obra y compartimos algunas de las ideas clave de sus novelas para que, quienes no lo conozcan se adentren en su mundo y quienes ya lo hayan habitado, regresen por los paisajes que describe.

1984

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En 1984, los ciudadanos de Londres ya no distinguen entre el aspecto privado y público de sus vidas. Empleando sus técnicas de vigilancia sobre la población, el Gran Hermano les ha arrebatado la intimidad. Winston Smith es un funcionario cuyo trabajo consiste en escribir y reescribir la historia para el Ministerio de la Verdad, una de las instituciones del estado totalitario que subyuga al ciudadano. Un día, Smith siente que ya no quiere formar parte de los engranajes del sistema opresivo.

Rebelión en la Granja

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La adaptación gráfica oficial de la célebre novela de George Orwell. Esta sátira de la Revolución rusa y el triunfo del estalinismo, escrita en 1945, se ha convertido por derecho propio en un hito de la cultura contemporánea y en uno de los libros más mordaces de todos los tiempos. 1984 Esta novela transcurre en un futuro distópico en el que el mundo se encuentra en constante vigilancia por el Gran Hermano, un gobierno totalitario que controla cada uno de los movimientos de los ciudadanos y castiga incluso a aquellos que delinquen con el pensamiento.

El poder y la palabra diez ensayos sobre lenguaje, política y verdad

Estos ensayos de Orwell dan vuelta al concepto de verdad y al uso perverso del lenguaje político. Son una de las mejores fuentes de resistencia contra el uso corrupto del lenguaje y las versiones manipuladas de la realidad.

La hija del clérigo

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Ambientada en los años treinta, La hija del clérigo es una de las novelas menos conocidas de Orwell, pero sin duda una de las mejores. Cuenta el duro día a día de la hija de un clérigo, maltratada y condenada a servir de criada hasta que un brusco cambio la lleva inesperadamente a Londres, donde descubrirá una vida totalmente distinta, exiliada incluso de su memoria.