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Los cuadros de los maestros iraquíes, objeto de un lucrativo mercado de falsificaciones

En un museo de Bagdad, "Muerte al colonialismo" es uno de los pocos cuadros auténticos de Shakir Hassan al Said que sobrevivió al caos en el que Irak se hundió en 2003 con la invasión norteamericana, y que disparó las falsificaciones y el tráfico de obras de arte.

Shakir Hassan al Said
Esta fotografía tomada el 28 de mayo de 2023 muestra a un hombre ajustando una pintura del artista iraquí Shakir Hassan al-Sa d, titulada "Muerte al colonialismo", en el Museo de Arte Moderno de Bagdad. Muchas obras maestras de la pintura iraquí fueron saqueadas o destruidas durante los años de guerra, pero ahora el patrimonio artístico del país enfrenta otra amenaza: la falsificación y el tráfico ilícito desenfrenados.
AHMAD AL-RUBAYE/AFP

Con sus tonos sombríos, que van del gris al azul, "Muerte al colonialismo", una obra de los años 1970, es una de las joyas del arte moderno iraquí. "Las obras de Shakir Hassan al Said tienen una importancia considerable para el arte moderno iraquí, e incluso para todo el arte de Oriente Medio", explica la escritora Tamara Chalabi, directora de la fundación Ruya para el arte contemporáneo.

En las salas de venta, los cuadros de este artista fallecido en 2004 rondan los 100.000 dólares. La familia, celosa de su patrimonio, ha repertoriado unas 3.000 obras, y próximamente se publicará un catálogo, según indicó a AFP su hijo Mahmud Shakir Hassan al Said, que ve en ello una forma de protegerse de las falsificaciones.

Y es que entre el caos posterior a la invasión de 2003 y "el afán de lucro, se intentan copiar las obras" con mucha frecuencia, asegura Said. "Hemos tenido que parar varias ventas de cuadros falsos", añade este hombre, que se mantiene en contacto con casas de remates internacionales y con galerías.

"Hace poco localizamos una obra falsa en Bagdad", apunta. Según explica, contactó con la galería por medio de las redes sociales para exigir la retirada del cuadro, pero sin éxito, porque su interlocutor insistió en que la obra era auténtica.

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"Top 10"

Las primeras víctimas de este tráfico de obras falsas son los pioneros del arte moderno iraquí. Sus obras, de los años 1940, 1950 o 1960, desaparecieron junto con miles de piezas robadas de museos y otras instituciones en 2003.

En un mundo pequeño, donde todo el mundo se conoce, la mejor manera de evitar las estafas sigue siendo dirigirse a la familia o los amigos, o incluso al artista si sigue vivo.

"El arte iraquí, moderno o contemporáneo, es una de las fuentes de producción artística más importantes del mundo árabe", recuerda Sultan Sooud al Qassemi, un coleccionista emiratí.

Los precios, en ese sentido, colocan las obras iraquíes "en el top 10 de las obras más caras" de la región, destaca el fundador de la Barjeel Art Foundation, un museo de Sharjah, en los Emiratos, donde se exponen más de un millar de obras de artistas árabes.

"Hoy en día, algunas obras iraquíes se venden a cientos de miles de dólares", cuenta a AFP. "Los falsificadores observan los resultados de las subastas, y todo esto incita a crear falsificaciones cada vez más elaboradas".

El rompecabezas de la autentificación de obras de arte se plantea en toda la región, en particular en Egipto, Líbano y Siria, pero "el problema es especialmente agudo en Irak, por la acumulación de problemas: el exilio de los artistas, las guerras sucesivas", enumera Sultan al Qassemi.

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Registros precarios

El Museo Nacional de Arte de Moderno de Bagdad, dependiente del ministerio de Cultura, sigue buscando las obras robadas. El ex director de la institución, Ali al Dulaimi, recién jubilado, señala que se le comunicaron a Interpol los datos de un centenar de piezas.

Sin embargo, la escasa calidad de los catálogos complica la tarea de saber exactamente qué es lo que falta. En tiempos de Saddam Husein, las obras se registraban a mano en cuadernos, un método muy poco fiable.

"Antes de 2003 teníamos 8.000 obras. Hoy hay unas 2.000", asegura Al Dulaimi. Después de la invasión norteamericana,"adquirimos nuevas obras y se nos devolvieron algunas piezas perdidas". Pero no ha sido más que una gota en un océano de obras extraviadas.

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