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El verdeado dulzor y otros poderes de Luis Alberto Spinetta

El 23 de enero de 1950 nació en Buenos Aires, Argentina, uno de los músicos determinantes en la cultura latinoamericana. Hablamos de Luis Alberto Spinetta. En este texto encontrará una aproximación a su belleza y sus poderes.

Spinetta
Luis Alberto Spinetta en la portada del cuarto número de la revista "El Expreso Imaginario" en 1976.

Supongamos que podemos materializar la belleza que nos imaginamos. Que podemos hacer de nuestras sensaciones un lenguaje. Que tenemos el código que pasa la cotidianidad a formato canción. Que dominamos tanto un lenguaje que no necesitamos de la palabra. Que, además, nuestras metáforas son fecundas. Que tengamos las distorsiones llenas de tangos. Que podemos ser la banda sonora de millones de personas en distintos momentos de la historia. Por un momento pensemos cómo nuestra sensibilidad puede ser comprendida por una guitarra eléctrica. Que en el día de nuestro natalicio se celebre a los que decidimos el camino de la música. Notaremos cómo, listando estos suprepoderes, estamos describiendo a Luis Alberto Spinetta.

No tendría más de 11 años cuando me desperté una mañana escuchando un estruendo desde la grabadora Aiwa de mi hermano Nano. Por primera vez en la vida supe que la luz podía ser dulce. La canción invadía el patio, me tocaba las puertas de mis ojos cerrados, me recorría el cuerpo, como buscándome algo por dentro. Alma de diamante. Recuerdo no entender bien la letra. Pero no se trataba de eso, sino de descubrir una sensación en mí: Tuve ganas de estar involucrado en esa historia. Me levanté en el solo-que después supe que era de guitarra- para preguntarle a mi hermano cuál era ese instrumento que sonaba. El me respondió: “Spinetta”. En ese momento entendí que Spinetta era una sensación, una atmósfera para el alma.

Desde ese momento, Spinetta es pieza fundamental de mi mitología, lo persigo cuando trato de tocar sus canciones en la guitarra y no puedo; al correr frente a tí en silencio; cuando quiero disolver el horizonte; cuando se ven los tigres en la lluvia. Es una deidad de la cercanía, una forma de entender el mundo. Es la sofisticación del ritual íntimo del que se saca una canción, esa que se pretende para hacer fuego en la hoguera de la otra, del otro.

Spinetta a todos nos ha pegado distinto. Hay muchas aristas desde las cuales hablar. Aun cuando es deidad no pretendo proponer una plegaria, sino invitar a vestirse de la sensación Spinetta un rato, para embellecer acontecimientos. Luis Alberto es un perseguidor de la belleza del día a día. Es la preocupación por la entrada de las mariposas cuando se rompe una ventana. Es un punto de vista.

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