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Pink Floyd y Edvard Munch juntos en un cortometraje

Sebastian Cosor ha convertido en movimiento "El grito" y lo acompaña con un clásico de Pink Floyd. Escuchen y vean esta pieza aquí.

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Art Institute of Chicago

Gritar es hablar con un tono de voz más alto de lo normal, pero es bien sabido que los gritos son el efecto de una emoción o sentimiento estremecedor: miedo, alegría o terror, se convierten en quejido agudo y, en el mejor de los casos, nos liberan de ese sentir. Si pudieran elegir una canción como grito ¿Cuál elegirían?

En 1893, Edvard Munch pintó "El grito", una de las obras más conocidas de la historia del arte. La inspiración de Munch fueron las emociones y en este caso particular, el tormento que afrontaba el artista tras la muerte de su madre y la enfermedad de sus hermanas, más una vida de excesos de alcohol y un trastorno bipolar.

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Munch plasmó sobre lienzo una imagen producto de su ansiedad que vino a su cabeza durante un paseo con sus amigos, así lo escribió en su diario de 1892: "el sol se puso, de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio – sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad – mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza".

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Sebastian Cosor ha convertido la historia de Munch en un corto animado, bajo la producción de Tony Willis, en el que a lo largo de tres minutos y medio la desesperación de quien grita se convierte en un esqueleto que baila al ritmo de The Great Gig in the Sky.

Esta canción de Pink Floyd hace parte del legendario álbum "The Dark Side of the Moon" (1973), grabado en Abbey Road Studios, y es el quinto sencillo del tracklist. El escritor Malcolm Muggeridge da inicio con una narración contundente:

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And I am not frightened of dying Any time will do, I don't mind Why should I be frightened of dying? There's no reason for it, you've…

Además, esta pieza musical cuenta con la participación de Clare Torry, quien le da un giro melancólico a los teclados brillantes y la batería de fondo con un solo de voz que eriza la piel desde el primer segundo.

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En el cortometraje de Cosor convergen la desesperación y la psicodelia, el terror de la ansiedad con la calma que experimenta la garganta una vez lo ha sacado todo, una vez el grito se convierte en silencio. Revivan aquí la canción de la agrupación británico y cuéntennos, ¿cuál es la canción que convertirían en su grito?