Entrevista

En entrevista con HJCK, el nuevo secretario de Cultura de Bogotá habló de temas pendientes en la ciudad y su visión del grafiti, que ayuda a resignificar espacios, pues “cuando la ciudad se usa como un lienzo hay una mayor pertenencia”.

Esta semana se conoció que Nicolás Montero será, a partir del 1 de enero, el nuevo Secretario de Cultura, nombrado por la alcaldesa electa Claudia López.

La relación de Montero con la cultura viene de sus estudios, es antropólogo de la Universidad de los Andes, estudió artes escénicas en Londres y trabajó como actor de teatro, TV y cine. Además, ha sido director de teatro y ha llevado una carrera artística en la que ha sido ampliamente reconocido.

En entrevista con HJCK, dio su visión de lo que debería ser la cultura, como “un ejercicio de todos”, y habló de los temas que más le preocupan como ciudadano, como el machismo, al cual, dice, hay que darle “un tratamiento de virus”.

Usted siempre ha estado comprometido con causas ciudadanas y ha liderado iniciativas sociales, artísticas, ¿hoy en día qué temas le preocupan?

Me preocupa la cantidad de trabajo que hay por hacer, pero de momento estoy muy entusiasta porque creo que el equipo que Claudia está conformando es muy interesante. Una opción que cree en la cultura, que tiene discursos ecológicos muy fuertes.

Por supuesto, las posibilidades que el Distrito ha abierto, en la cual toca reconocer el trabajo de administraciones anteriores, ha crecido mucho, entonces es un trabajo lleno de posibilidades.

Mi primer objetivo es proteger lo que se ha logrado, mejorarlo, ampliarlo y darle cada vez más alcance.

Segundo, de alguna manera, una de las banderas de esta administración es que se articule también la cultura ciudadana, entonces trabajar también de la mano con la gente que va a estar a cargo de cultura ciudadana.

Y tercero, por supuesto, fortalecer el sector artístico y cultural al servicio de toda la comunidad. Yo soy de los que creen que el arte es un derecho, que la función de creación de cada ser humano hace que se reconozca en la ciudad y que le aporte, y que además se sienta productivo y contento. Es fortalecer ese sector, pero darle cada vez más un perfil hacia el ciudadano.

¿Qué hará para dotar y potenciar espacios culturales de la ciudad, como las bibliotecas?

En eso estaremos pensando, en las bibliotecas, los parques, toda la infraestructura que se ha creado. Tenemos una infraestructura y hay cosas que están funcionado bien. La Filarmónica ha crecido de una manera asombrosa, me interesa mucho el uso del espacio público a través de los parques.

Hablemos de eventos y los festivales al parque. ¿Qué proyecta al respecto? ¿Cree que hay suficientes escenarios culturales en Bogotá?

Uno nunca puede estar conforme con eso, de lo que sí estoy seguro es que hay que potenciarlos, que existan, saber si hay que hacer más, pero sobre todo saber que tienen que trascender del tema del evento.

Es decir, cada vez que hay un festival nos relacionamos de manera diferente, descubrimos cosas sobre la ciudadanía. Está comprobado que, en esas especies de asomos de huecos en la pared, por llamarlos de alguna manera, bajan los índices de violencia, nos relacionamos de maneras diferentes, entonces lo ideal es, además, tomar eso para que trascienda la fuerza misma del evento y potenciarlos cada vez más para que dejen un saldo pedagógico y que se instauren en la sociedad de manera más permanente.

Entonces, por supuesto que sí, eso es una parte importante, pero no es la única, no es suficiente y parte del reto es lograr que la excepción se vuelva la regla.

En anteriores administraciones se ha hecho énfasis en el machismo, una materia que todavía tenemos pendiente como sociedad, ¿usted quiere concientizar a la ciudad sobre este problema?

Es fundamental y hay una cantidad de discursos que conforman nuevas ciudadanías. Al machismo hay que darle casi un tratamiento de virus. El discurso ecológico hay que posicionarlo y todo ese tipo de temas que cruzan una nueva forma de relacionarnos con el mundo.

Por supuesto, al machismo hay que entenderlo como una cosa por la cual hay que sentir vergüenza. Entonces, sin duda, todos los instrumentos que haya para que desaparezca, la educación, la sanción social, todo lo que sea necesario, porque además no es permisible que ningún tipo de violencia siga existiendo como una forma de relacionarnos.

¿Cuál es la posición y apuesta que tendrá del arte urbano desde la Secretaría de Cultura?

Bogotá ya se ha posicionado como una capital del grafiti. Lo interesante de esto es que cuando la ciudad se usa como un lienzo hay una mayor pertenencia. Eso es fundamental, es uno de los grandes aportes del arte, resignificar espacios.

En la medida en que Bogotá se vuelva un lienzo para cada ciudadano habrá una mayor pertenencia, yo creo que eso es fundamental.

Pasadas las celebraciones del Bicentenario, ¿en 2020 cuáles serán los grandes eventos y planes en los que pondrá el foco su despacho?

Eso es lo que vamos a entrar a calibrar con todo el plan de la Alcaldía, pero creo que el Bicentenario hay que seguir celebrándolo porque todavía tenemos los principios de la ilustración, tenemos que seguir trabajando en la equidad, en la igualdad, en la justicia y, sobre todo, en la participación.

Sobre cuáles son los eventos a los que les vamos a dar fuerza, hay que fortalecer los que hay, identificar qué es lo que se nos viene e insistiría en que es importante el tema de que la cultura no es el ejercicio de unos pocos sino el ejercicio de todos y entre más podamos tejer esto con la idea de la cultura ciudadana, tanto mejor.

Sabiendo que la cultura debe ocupar un lugar central en el posconflicto, ¿habrá un proyecto de su Secretaría con respecto al proceso de paz?

Es muy probable. He sido un convencido y he trabajado en varias instancias en las que tenemos que crear empatía con los relatos que nos ha dejado la violencia. Creo que todavía no hemos explorado lo suficiente.

Aun cuando hay una Ley de Víctimas y se ha realizado un proceso de paz, todavía nos falta secularizar eso mucho más, tenemos que pasar de la ley a entronizar esto dentro del discurso. Para eso creo que es necesario seguir entendiendo qué fue lo que pasó, seguir escuchando esas voces que todavía están vivas porque esas voces nos hablan de agenda de futuro, de agendas de solidaridad, de agenda de perdón, de resiliencia. Son esos relatos los que más conocen del tema.

¿Para mirar al futuro como colombianos aún nos falta mucha empatía?

Sin duda, nos falta empatía con todo. Nos falta empatía con nuestros semejantes, con la naturaleza, nos falta empatía con una cantidad de lenguajes.

Todavía sigo asombrado de que la ciencia nos haya dicho tanto respecto al cambio climático y, sin embargo, no hayamos podido secularizarlo, hacerlo parte de nuestra vida cotidiana. Ahí están los retos, sin duda alguna


Canción actual
Title
Artist