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Entre el éxito y la obsesión: la salud mental en los Juegos Olímpicos

La pandemia alteró las rutinas de entrenamiento de los deportistas y dejó a muchos deprimidos y ansiosos durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Tokio. Un problema silencioso en boca de todos.

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AFP

La semana pasada, Simone Biles, la gimnasta norteamericana más condecorada y reconocida de la historia y la más sobresaliente de todos los tiempos, le dijo adiós a los Juegos Olímpicos de Tokio, luego de considerar que no se sentía mentalmente estable para competir. Incluso, le reveló a los medios que pensó en abandonar el deporte luego de que sobreviniera la pandemia y pospusiera casi un año las justas olímpicas del 2020.

Un caso similar al de Biles le sucedió al nadador Michael Phelps, el medallista olímpico más condecorado de todos los tiempos que se ha llevado a casa 23 medallas de oro, tres de plata y dos de bronce. Durante una entrevista en 2012, Phelps aseguró a los medios de comunicación que tras haber participado en cinco ediciones consecutivas de los Juegos Olímpicos, ha batallado difícilmente con los excesos de las drogas y el alcohol y que incluso, ha presentado algunos episodios de depresión con tendencias suicidas.

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Pero en la escena olímpica no hay tiempo para el dolor. Es solo una ideación surreal del cuerpo. La frenética manía de levantarse cada mañana y prepararse el desayuno para luego salir de casa y ver a s preparador físico se hace cada vez más compulsiva. El sudor compensa esa obsesión. No hay tiempo para el ocio ni para el baile, ni para una tarde de amigos ni de partidos de fútbol o idas al cine. Es tiempo de entrenar de nuevo. Una y otra vez. Ese resulta ser el sacrificio de asumir el agobiante camino de una perfección olímpica que espera la llegada de las justas deportivas, pero no para que comiencen sino para que terminen y aunque nadie quisiera perder, el temor al fracaso acaba por convertirse en el peor enemigo.

Para Juan Fernando Mejía, doctor en filosofía de la Universidad Javeriana, desde el origen mismo de los juegos olímpicos -que se remonta a tiempos de La Ilíada-, la cultura griega se define a sí misma a partir de la competencia y la medición de fuerzas. De allí que el pugilato, el lanzamiento de jabalina y la maratón se inscribieran como los primeros juegos que se incorporaron a estas justas. “Ganar en los juegos olímpicos significa ser reconocido y recordado por los demás en las listas de los ganadores. A los perdedores no se les recuerda”, dice. Además, Mejía asegura que los juegos siempre han reflejado el espíritu de guardar la memoria de quienes combaten y esa ha sido una herencia que llega hasta la actualidad.

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No obstante, aunque competir en las olimpiadas impone una presión inmensa en muchos atletas, estos juegos de verano en Tokio son singularmente particulares, puesto que atravesar la pandemia ha sido difícil para cada uno de los deportistas que compiten dentro de la villa olímpica, ahora con estadios y graderías totalmente vacías. Incluso, después de reportarse más de 150 casos de contagio, muchos se sienten preocupados por el posible riesgo de contraer el Covid-19. Todo esto afecta el desempeño atlético en las competencias.

En entrevista con HJCK, hablamos con Milton Murillo, médico psiquiatra y psicoanalista que además es profesor de la Universidad del Rosario, y con Delia Bustamante, médica psiquiatra y miembro activo de la ACP, quienes ofrecieron sus perspectivas acerca de los retos de la salud metal para los atletas que compiten en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

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Para el doctor Murillo, además del entrenamiento físico, otro aspecto importante de la preparación de los atletas es su salud mental, aunque muchas veces no se habla de ello. Incluso, aunque la pandemia empujó a que las personas de todo el mundo tuvieran que lidiar con el confinamiento y la difícil pérdida de sus seres queridos, la misma incertidumbre por lo que sucederá puso nuevamente a la depresión y la ansiedad como un estigma social.

“La salud mental al no ser cuantificable ni medible como las demás enfermedades del cuerpo, deja mucho espacio a la subjetividad, de ahí, también ha venido la relación con aspectos filosóficos del ser humano”, dice el doctor Murillo. Sin embargo, para la doctora Bustamante “el estigma social que surge hacia la enfermedad y hacia todo lo que se aparta de la norma”. “Esto sucede en muchas ocasiones por el desconocimiento y por la poca información con la que estos temas se han tratado públicamente”, asegura.

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¿Pero entonces hemos sido criados en una sociedad que teme al fracaso? ¿De dónde surge esa fuerza que nos empuja a ganar a toda costa? Para la doctora Bustamante, en la sociedad actual existe una sobreestimación al éxito, desconociendo que éste es resultado de un proceso que muchas veces, parte del fracaso. “Somos muy dados a pensar en las recompensas inmediatas olvidando que a partir del fracaso también se llega al éxito”, dijo.

Pero, ¿cuáles son los síntomas más comunes que se manifiestan en el cuerpo de los deportistas cuando empieza a fallar la salud mental? Aunque el malestar emocional es un buen indicador para la salud mental, no es la única patología. El doctor Murillo nos cuenta que lo primero que se altera en el cuerpo es la funcionalidad, es decir, la capacidad que tiene el cuerpo para seguir funcionando a pesar de la aparición de cualquier síntoma.

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“Aunque podamos sentir angustia o tristeza, o tener algún problema emocional, eso no le impide al cuerpo avanzar y cumplir con sus funciones”. Además refiere que se pueden presentar otros síntomas cuando hay cambios en el pensamiento, como por ejemplo ideas suicidas y la perdida de contacto con la realidad cuando las funciones vitales se ven comprometidas a causa de los desequilibrios emocionales.

Por su parte, para la doctora Bustamante, un deportista que vive del alto rendimiento encontrará difícil no comprometer su éxito con la autoestima. Por ende, cuando el fracaso en la pista olímpica surge y se convierte en una constante que afecta los estados de ánimo, es importante que a los deportistas se les acompañe con psicoterapias individuales. Además, el doctor Murillo cuenta que existen casos de comportamiento y de conductas adictivas alrededor del ejercicio que muchas veces están asociados con alteraciones en la percepción corporal, como la dismorfofobia.

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Ambos entrevistados concuerdan en que mientras la depresión está marcada por un ánimo triste prolongado en el tiempo que interfiere con las actividades diarias y que genera cambios en la arquitectura del sueño y causa dificultades en algunas funciones cognitivas como la memoria y la concentración. Además, la ansiedad se acompaña de cambios físicos como dolor en el pecho, sudoración, y que además comprometen la funcionalidad.

Finalmente, los médicos concluyen que es importante alzar la voz y marca el precedente y volver cotidiana la problemática como lo hizo Simone Biles. “El primer paso para romper el estigma es empezar a hablar, porque eso nos permite definir, y definir nos permite conocer. Una vez lo hayamos hecho, lo desconocido lucirá menos peligroso”, dice el doctor Murillo. Lea: “‘Imagine’ encarna lo que creíamos juntos”: Yoko Ono sobre la presentación de la canción, durante la inauguración de los Juegos Olímpicos

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También afirman que los atletas requieren talento y habilidades físicas para sobresalir en sus deportes. La determinación y la pasión son lo que distinguen a los atletas olímpicos de los demás. Por ende, el nivel de compromiso necesario para enfrentarse a las largas horas de entrenamiento y la paciencia están alimentados por esta determinación y esta pasión.

Hay tres aspectos importantes a considerar: la gratitud, la confianza y la voluntad de desafiarse a uno mismo. Es necesario desarrollar una práctica de gratitud que ayude a edificar la resiliencia, y que ayude a los deportistas a mantenerse flexibles y adaptables a los cambios y a los retos. Por su parte, la confianza es importante porque tener un fuerte sentido de autoestima y que impulsa a seguir adelante, sin importar lo que hagan los demás. Y aceptar nuevos retos nos ofrece la oportunidad de superar nuestros límites y habilidades.