Se dice que aparece en los rincones más oscuros, siempre a la sombra de las casas, montado en un caballo negro que no emite sonido alguno al trotar. Su aspecto es inconfundible: un hombre pequeño, vestido completamente de negro, con botas brillantes y un sombrero enorme que oculta casi todo su rostro. Pero lo que más aterra no es su apariencia, sino su fijación mortal. Esta es la historia de El Sombrerón.
Esta es la historia de Virginia Woolf y la música. Los artistas que marcaron su obra y cómo la escritora logró subvertir el orden para que a través de la música dotar de significados sus historias, como una capa nueva. Como una identidad secreta pero a la vista de todos.