«Vice»: una sinfonía americana

Por: Diana Franco Ortega
@dianafortega Foto: Cortesía

Cine

¿Cómo suena una sinfónica americana? La banda sonora de "Vice" es una carrera entre lo absurdo y lo épico de la narración. La cinta, dirigida por Adam McKay, no era la historia de un héroe. Tenía disonancias y por eso la música debía estar llena de ellas.

Detrás de la banda sonora de Vice está Nicholas Britell, un compositor, pianista y productor nominado dos veces al premio de la Academia. McKay —quien decidió con Britell repetir una fórmula que ya había utilizado para The Big Short, le pidió para esta cinta algo más. El mismo Britell lo relató en una entrevista para la Radio Pública Nacional de los Estados Unidos (NPR):

“Adam me dijo: ‘esta es una historia grande. No es solo la historia de Dick Cheney sino la de los Estados Unidos durante los últimos 50 o 60 años. Necesitamos algo sinfónico. ¿Por qué no escribes una sinfonía para esta película?”. A pesar de representar una gran oportunidad la cuestión que surgió fue “¿Cómo suena una sinfónica americana?”. Britell pensó que ‘el viaje del héroe’ era una figura que cabía perfectamente en el imaginario estadounidense. Pero Vice no era la película de un héroe. Tenía disonancias y por eso la música debía estar llena de ellas.

“Hay una disonancia en alguna parte, y en realidad uso la disonancia como un principio guía para cada pieza en esta partitura”, dijo.

Cuando vi Vice por primera vez tuve la idea de que la banda sonora jugaba a ser una especie de trampa para el espectador. Sí, calzaba muy bien con el tono satírico tan característico del director Adam McKay, pero mientras pasaban los minutos crecía la contradicción entre lo que miraba y escuchaba. La película no era solo una sátira política sobre el ascenso de Dick Cheney a la vicepresidencia de los Estados Unidos, sino la manifestación de su partida de ajedrez. Una que no tuvo ganador y cuyas repercusiones cambiaron para siempre la historia del país norteamericano y del mundo.

Si el panorama que veía en la pantalla se convertía en algo cada vez más desolador, ¿por qué la música parecía decirme entonces que todo iba a estar bien? El resultado no era una trampa, sino más bien, parte de ese efecto pensado para acrecentar el absurdo (porque unos pocos adictos al poder con potestad para decidir sobre la vida de la mayoría es la novela de todos los días, pero aun necesitamos de una película que nos lo cuente y lo haga, además, de una manera entretenida que nos saque una otra carcajada en el camino para sentirnos realmente confrontados). Quizá la fortaleza de esta banda sonora se parece al superpoder del político republicano, que nos cuenta el filme: hacer que las ideas más salvajes y desquiciadas suenen digeribles.

La ‘sinfonía americana’ está compuesta por 26 melodías. Aparecen a lo largo de las dos horas con 19 minutos que dura la película y casi siempre, acompañando la voz de Jesse Plemons, un veterano de la guerra de Irak y padre de familia de clase media que juega las veces de un narrador omnisciente, y cuya conexión con Cheney no es revelada hasta bien entrada la película. Su presencia —como un ciudadano que sufrió directamente las consecuencias de las decisiones del vicepresidente— habla tanto del absurdo como lo hace esta banda sonora que sabe a patriotismo, heroísmo y, por supuesto, al más puro espíritu americano.


Canción actual
Title
Artist