Hay diferentes formas de acercarnos a la música. El lugar en el que nacemos y diferentes condiciones de nuestra vida como la familia, la época y los amigos que conocemos en el camino, traen consigo canciones, bandas y ritmos que nos marcan para siempre. Todos en algún momento de nuestra vida hemos bailado salsa y al ritmo de la clave de son, hemos conocido soneros y grandes agrupaciones de este género que sí o sí, suenan en la mayoría de fiestas.

En la salsa hay inscritas muchas historias y “verdades”- “quién no dice una mentira por conservar un amor” – que el equipo de Salsa sin Miseria se ha propuesto revisar y dar a conocer, con un tono fresco y cercano, para que más gente conozca y disfrute en mundo de la salsa. Hablamos con Junior Adilson, redactor del colectivo, sobre los mitos del género, la necedad de insistir en los prejuicios y la necesidad de encontrar nuevas narrativas para seguir conociendo la salsa desde el goce y la fiesta.

Salsa sin Miseria: un vistazo a la raíz desde el presente

El universo de las redes sociales fue el escenario a través del cual se conocieron cinco jóvenes con un mismo amor: la salsa. Su interés y pasión, los llevó a fundar Salsa sin Miseria, un colectivo cultural en búsqueda del goce y el aprendizaje donde todos cogen ritmo.

Desde Palmira, Junior Adilson recuerda los inicios del colectivo y el primer contacto del equipo que, hoy por hoy, es una familia de salsa y rumba: “Salsa sin miseria surge en el 2016. La semilla viene siendo twitter, algunos tuiteros coincidimos hablando de salsa y también nos vimos abocados en el terreno de la rumba de Cali, ahí nos encontrábamos.

Ahí nació la necesidad de buscar un espacio donde nosotros pudiéramos abrir un debate en torno a la salsa, sus dinámicas y el acontecer salsero, en principio, sobre la movida caleña. Nos sentíamos inquietos porque creemos que hay distintos sectores de la salsa muy claros donde nosotros no tenemos cabida porque no somos músicos, tampoco melómanos coleccionistas, ni somos bailarines de escuela, pero la salsa siempre ha sido un sentimiento que nos unía”.

Un equipo diverso en el que todos aportan

A lo largo del tiempo, el equipo y el proyecto se han ido transformando. En esta evolución ha sido clave la diversidad de profesiones y la forma en la que cada uno percibe, vive y baila la salsa.

“Somos un grupo de 5 personas, fuimos entrando en este orden: Estefania López, la mona, con Sergio Valdéz. Ella es encargada de comunicaciones y medios, Sergio es community manager y administrador. Luego entré yo, literato, y más adelante, por una convocatoria en redes sociales entró Cristian Rodríguez que es el diseñador. Finalmente, entró Juliana Velasco, abogada rola y eso tiene una incidencia funamental en el concepto de Salsa sin Miseria.

Quisimos revisar cómo podíamos involucrar cada una de nuestras carreras para explotar todos esos productos culturales que habían en relación a la salsa. Teníamos claro que la salsa ha funcionado my bien en Cali desde los establecimientos, todo el show de los bailarines, la cantidad de coleccionistas, pero habían unos huecos en la manera como se estaba difundiendo la salsa, en lenguaje con el que se daba a conocer era muy melómano, muy centrado en los datos historiográficos, faltaba esa sabrosura de la salsa y empezamos a aprovechar ese punto”.

“Salsero no es únicamente quien toca o quien baila, hay diferentes formas de habitar la salsa y depende de cómo una persona se apropia de la salsa, cuál es su experiencia personal, su interpretación y su rumba”.

Contar la salsa hoy: una defensa del lenguaje, la sabrosura y la omisión del juicio 

La particularidad de los dichos y los acentos ha sido siempre un distintivo de Salsa sin Miseria. Ese, sin querer, se ha convertido en uno de los caminos que ha acercado a nuevos oyentes y simpatizantes del proyecto. Sin embargo, es el resultado de una búsqueda y apuesta por un tono fresco y depurado en el que se rescata el goce de la música.

Afirma Adilson que “en Salsa sin Miseria creemos que la salsa es un sentimiento y en últimas, se manifiesta a través de diferentes identidades salseras. Salsero no es únicamente quien toca o quien baila, hay diferentes formas de habitar la salsa y depende de cómo una persona se apropia de la salsa, cuál es su experiencia personal, su interpretación y su rumba. Estamos convencidos que todas estas formas están bien y llenar de prejuicios o estereotipos la salsa no tiene sentido, cómo vamos a entrar a decir “ustedes son de Medellín, solo escuchan reggaeton”, o, “Ustedes son de Bogotá entonces no saben bailar”, todo este tipo de afirmaciones lo único que hacen es perjudicar la creación de públicos y la difusión de la música”. Pueden escuchar una de las playlists curadas por Salsa sin Miseria: “Suite 12 horas”.

“Rechazamos eso. Cada vez que vemos esas tiraderas que le hacen a Marc Anthony – “si es mejor que Lavoe, blablabla” – detrás de todos esos prejuicios hay un trabajo que merece rescatarse, en últimas, es la variedad el efecto desde el que nace la salsa porque es un conjunto de ritmos que se etiquetó para no decir guaguancó, pachanga, es salsa y ahí damos cabida a todos los ritmos. No hay por qué entrar a decir que la salsa rosa es para los que no saben, con lo rico que es meterse una cobada, no es necesario desprestigiar, no tiene sentido”.

 

La forma de comunicarse hoy supera las plataformas y las palabras, y fue a partir de esa lectura que el equipo encontró una carencia en la forma en como es contada la salsa en el presente: la imagen.

“Vimos otro vacío a nivel gráfico, seguían difundiéndose las mismas fotos de siempre pero no había una intención estética, también quisimos trabajar en eso con una serie de secciones de contenidos en redes en las que estaba el Diccionario Salsero, antes de ser una publicación editorial, era un contenido en web y fue un detonante para que empezaran a seguirnos”.

El Diccionario Salsero se ha convertido en un documento de consulta para conocer el significado de diferentes términos o palabras que hemos cantado muchas veces, sin saber a ciencia cierta qué quieren decir, qué traducen. Esta publicación, llevó al equipo a recorrer diferentes ferias y fiestas del libro por Colombia, además, hizo amplio el impacto del proyecto y grandes músicos así lo respaldan:

De saber bailar a aprender de salsa: estudiar y escribir la música

La historia de cada miembro del equipo de Salsa sin Miseria y su encuentro con la salsa es distinto. La de Adilson, por ejemplo, puede contarse como una herencia, un bien familiar o en sus palabras: “Bailando salsa mi papá me hizo, como dice la canción. Mis papás son caleños y han sido siempre aficionados al baile, salimos juntos de fiesta y eso ha estado siempre. Así fue como yo llegué, pero no significa que deba ser lo mismo para todos.

Siempre me gustó ver a mis papás bailar y yo siempre quise ser como ellos, los imitaba y siento que ahí empieza a fortalecerse ese bichito de la salsa. Cuando me encuentro con los amigos de Salsa sin Miseria ni se diga”.

Así, entre la pista de de baile, las fiestas en familia y el oficio de la escritura, Junior Adilson y todo el equipo de Salsa sin Miseria han descubierto las posibilidades musicales, narrativas y sensoriales que existen en la salsa. Además, han afirmado la importancia del proyecto y de seguir procurando estos espacios de reflexión y difusión para la música y la cultura que tenga sentido en el presente.

¿Por qué reivindicar la salsa y su historia? 

“Desde hace un rato se ha venido hablando de la salsa de manera muy apocalíptica – “la salsa se está muriendo” – los puristas ven que los salseros de la vieja guardia han querido experimentar con distintos ritmos del momento y empiezan a matarla. La salsa no ha muerto.

Vale la pena, parar y revisar no solo la historia de lo que ya está, sino las transformaciones que está teniendo la salsa ahora porque en verdad hay proyectos interesantísimos que no tienen posibilidad precisamente por los prejuicios, y me imagino que pasa en todos los ritmos. Eso hace daño.

Nosotros creemos que a todas las personas les gusta una canción de salsa, o cuando escuchan una se sienten familiarizados con cierto momento de su vida y con eso basta. No hay que autodenominarse salsero, solo hace falta sentirse movido por eso para poder disfrutarlo. Es necesario que haya un proyecto abierto a comprender cuáles son las nuevas maneras de consumir la música y cuales son los lenguajes que pueden llegar a atraer. La parte estética, las ideas también se vender por los ojos y mirar en detalle cómo explorar el ecosistema salsero que hay es muy importante”.

La salsa se sigue bailando, cantando y escribiendo desde Salsa sin Miseria. Aunque sean tiempos complejos para la fiesta, donde suene la salsa, vamos a seguir creyendo y procurando salidas para la #RumbaEnCrisis. La música y las historias detrás de las canciones que hemos coreado toda la vida esperan por ustedes en salsasinmiseria.com. Aquí pueden leer la más reciente: “Lo que hay es linda melodía”.

No hay que autodenominarse salsero, solo hace falta sentirse movido por eso para poder disfrutarlo.

 


Canción actual
Title
Artist