Arte

Revivan aquí el diálogo entre las ilustradoras y 30 participantes reunidas para hacer un homenaje a las víctimas de diferentes violencias, con retratos y sus propios rostros.

La memoria, por definición, es la capacidad de recordar y a la vez, es una imagen o conjunto de imágenes de situaciones pasadas que quedan en la mente. Lo que nos marca y recordamos para siempre, va acompañado de un sentimiento, una impresión en el cuerpo que perdura y aunque parezca, no termina por desvanecerse jamás. Por desgracia, en muchas ocasiones, para las mujeres y las comunidades invisibilizadas a lo largo de la historia, son hechos de violencia los que han alterado el relato de sus vidas, les han robado agencia, voz y han procurado mantener ocultos, hasta desaparecer, sus rostros. Tantos son los casos que hemos perdido la cuenta y cientos de vidas quedan enmarcados en titulares, noticas o cifras. El peso de la ausencia lo llevan quienes les conocieron y quienes aún, después de perderles, siguen recordándolos.

El arte ha sido un medio indispensable para reconstruir a los olvidados y contar su historia como un ejercicio de sanación simbólico. En este proceso, la amistad y las posiciones políticas construyen un tejido de reivindicación que convierte la memoria en un proceso colectivo. Este fue el sentimiento que motivó a Sara Agustina, ilustradora y gestora cultural caleña, y a La Muchacha cantautora e ilustradora, quienes junto a PopUp Art y Temblores ONG, han creado Punto y raya . ____ La memoria embolatada, una juntanza feminista por la memoria.

Hablamos con Sara Agustina sobre el papel del arte en la construcción de memoria colectiva, lugares seguros para las disidencias de género y la juntanza feminista. Puede interesarle: “Feminismo y arte para resistir: la historia de LasTesis“.

¿Cómo se conocieron con La Muchacha y cómo llegan a esta idea? ¿Quiénes más participan?

Con la muchacha me conocí gracias al colectivo de gestión cultural PopUp Art, las dos chicas del proyecto me la presentaron porque juntas están trabajando en algo ahora. Ellas hacen vínculos y juntan estratégicamente a las personas para generar este tipo de proyectos y eventos, y logran resultados brutales. Con La Muchacha participé, hace quince días, en un conversatorio de arte y activismo organizado por Temblores ONG y hemos creado un vínculo muy nutritivo para las dos.

Llegamos a esta idea porque las chicas de PopUp Art nos propusieron hacer algo entre la muchacha y yo. Nos dicen que empecemos a ilustrar entre las dos, que hagamos un En vivo, que movamos nuestras redes y entre todas, empezamos a ver qué nos daba gusto dibujar, qué era lo que queríamos transmitir en nuestro dibujo y, en verdad, fue entre conversación y conversación que llegamos a la idea de honrar a las personas afectadas porque hemos estado muy pendientes de lo que ha pasado a nivel nacional e internacional, sabemos que hace mucho rato las cosas no están bien y hemos estado presentes desde el paro nacional – en noviembre del 2019 – en la movida.

Quisimos hacer un ejercicio de memoria por medio de lo que mas nos gusta hacer que es el dibujo y hacerlo juntas, con el apoyo de PopUp Art  y Temblores ONG.

Pintas, tatúas y desde hace un tiempo tu arte se ha convertido en un medio para expresar tu posición política y movilizar chicas, ¿Qué es lo que encuentras valioso en el arte, en el dibujo en este caso, para construir memoria?

Yo llevo trabajando en el mundo del arte hace casi 7 años, pero desde el principio me gustó dar mi posición política porque creo que lo personal es político. Todo lo que nosotres expresamos como artistas refleja lo que es la sociedad en nuestro contexto actual y con los años, me he concientizado más de lo que puedo llegar a generar por medio de un tatuaje, una ilustración, un cuadro. También he estado muy metida en la gestión cultural, entonces creo que el mensaje que quisiera darle a las chicas que ven mi trabajo es que realmente tenemos que ser un apoyo mutuo, que lo más importante es cuidarnos a nosotras mismas y entre todes, para poder generar un ambiente y un espacio seguro, para poder expresarnos a través del arte, para poder tener manifestaciones donde no corramos peligro y ese es mi mensaje, no solamente oh, empoderamiento femenino, sino vamos a reclamar esos derechos que nos han quitado a lo largo de siglos, no solamente a las mujeres sino a las disidencias de género que también me gusta mucho incluir esta perspectiva de lo que yo pienso del género en mi obra, porque siento que los feminismos abarcan todo lo que lucha contra el patriarcado y ese es mi statement en la obra. Quiero siempre transmitirlo de forma metafórica, simbólica, sureal y onírica para que sea una ventana de lo que está pasando, de este cambio social que se ve hoy por hoy. Lea también: “No es necesario que todas creamos en el mismo feminismo“.

No quiero representar nada, pero si quiero poder dar un mensaje claro y que se vea claro cómo nos tenemos que apoyar entre todes.

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La violencia sigue sucediendo mientras las instituciones hablan de “protección”, ¿Cómo construir redes de cuidado entre chicas? ¿Cómo entiendes tú ese cuidado feminista?

Ahora, en medio del boom del escrache, tenemos no solamente que repensarnos cómo las instituciones intentan “protegernos” cuando un sistema realmente sigue revictimizándonos, sigue haciéndonos objetos de violencia, sino también estas estrategias que hemos ido logrando para poder ir en contra de las violencias cotidianas. Tenemos que crear redes de cuidado donde dejemos de atacarnos entre nosotras, donde sepamos que todo el día y todos los días somos malas feministas y eso está muy bien. Tenemos que repensarnos, ser honestas entre nosotras y darnos cuenta que todes, la disidencia, estamos siendo afectades desde hace mucho tiempo y las redes digitales y presenciales tienen que ser un espacio donde dejemos de atacarnos, revictimizarnos. Lea también: “Un podcast sobre feminismo: donde está una, estamos todas“.

Un espacio en el que las denuncias, como el escrache, sea un método donde no tengamos temor, no solo como víctimas porque en el escrache las protegemos como anónimas, sino cuando llegamos a denunciar, que no se nos vea afectada nuestra vida, nuestro trabajo, nuestro nombre y creo que la única manera de hacerlo, de crear estas redes, es asumiéndonos como personas que la embarran.

Instruirnos mucho, tener una conciencia y acciones pedagógicas, yo sé que no es nuestra obligación educar a nadie, pero creo que cuando estos espacios seguros se crean tenemos una labor de educarnos no solamente para saber qué está bien y qué está mal, sino para conversar, darnos cuenta que cada persona, mujer, ser humano, ha tenido un contexto distinto y tenemos perspectivas muy distintas que no hacen más importantes a unes que a otres.

Tu trabajo en colectivo habla de memoria y reivindicación como una forma de hacer frente a la violencia estructural, ¿Cómo te ha cambiado a ti la juntanza con otras chicas desde esta defensa?

Cuando uno empieza a asumirse como feminista y empieza a llamar energéticamente, encuentras un mundo nuevo donde las mujeres han pasado por lo mismo que tu, donde las personas sean mujeres trans, no binarias, han sufrido las violencias que tú también, te das cuenta que no estás sola y eso es la primera fase de sanación, darte cuenta que no tienes que quedarte callada y que puedes contarlo en un espacio seguro que te quita una carga enorme. Eso es lo primero que encontré en el feminismo y en la juntanza con mujeres y personas que quieren generar este tipo de espacios.

A partir de ahí, como feminista que cree en el trabajo colectivo, me ha ayudado mucho a descargar un rol de directora, de mujer que hace todo por sí misma y se tiene que valer, no, no, no, como mujer soy capaz de hacer lo que me proponga, pero como colectiva, puedo llegar a alcanzar otra cosas y dar pasos más grandes porque hay otras personas que saben más que yo y puedo aprender. Eso también es una descarga, cuando te das cuenta que puedes reflexionar junto a alguien y dar rienda suelta a la creatividad, a la imaginación, hacer proyectos gigantes que ya se salen de lo que pensé que era mi obra pequeñita y terminan abarcando cosas inmensas.

El trabajo en colectivo me ha enseñado a soltar cosas, a generar alianzas, a aprender de les otres, a reflexionar sobre el género, el arte y el activismo, entonces creo que es muy valioso para mía poder juntarme con gente de todas partes. Ahorita hablo con gente de todo el país y estamos creando cosas, ayudando a personas que no es que sea una labor social, pero para mí escuchar a alguien es hacer algo por ellos.

Finalmente, creando proyectos como este en el que no queremos dejar morir el recuerdo porque sí, nuestros muertos son muchísimos pero no van a ser solo muertos si reivindicamos su memoria con su rostro, eso es lo que queremos hacer. Sus rostros son el recordatorio de los mártires, de quienes dieron la cara antes que nosotros y que ahorita no están, pero simbolizan toda la lucha que hemos hecho y la que nos falta por hacer porque el que no conoce su historia está condenado a repetirla. Eso es lo que queremos hacer, no repetir lo que llevamos repitiendo durante siglos isno honrar, honrar y cambiar la historia de aquí en adelante.

El libro, sabemos que de esta actividad va a quedar un archivo, ¿cómo adquirirlo?

De esta actividad va a quedar un libro que va a ser diagramado por el colectivo Tres Cruces, el colectivo que fundé hace tres años y medio, Majo que es mi hermana y la diseñadora del equipo, va a estar a cargo. Pop pop Arte y Temblores se han encargado de darle forma porque son quienes saben cómo trabajar con las palabras, todes hemos aportado reflexiones, pero ellos van a encargarse de la introducción. La Muchacha y yo vamos a hacer todos los dibujos y eso va a quedaren un libro digital que van a adquirir las personas que se inscriban a esta juntanza.

La inscripción tiene un valor de veinte mil pesos, pero lo que hemos hablado para que el proyecto siga su curso y podamos verlo reflejado en un proyecto social, queremos sacarlo impreso y poder venderlo. Me encantaría regalarlo, pero la idea es redirigir esos recursos a alguna fundación, esto son por ahora conversaciones, pero vamos a ver cómo terminamos de mostrar este proyecto junto con Pop pop Arte y Temblores. Ojalá estuviera en manos de todes y con los rostros de todes empapelando las ciudades y el mundo, pero por ahora la cosa es así y vamos a ver a qué nos lleva. Ya solo la juntanza ha dado unos frutos increíbles a nivel personal y a nivel colectivo, esperamos que a nivel social tenga repercusiones muy bellas.

Revivan aquí el diálogo entre las ilustradoras y 30 participantes reunidas para hacer un homenaje a las víctimas de diferentes violencias, con con retratos y sus propios rostros. Punto y raya . ____ La memoria embolatada, será convertido en un libro digital cargado de dignidad y verdad.


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