Cine

A propósito de los 265 años de Mozart, recordamos cómo algunas de sus piezas musicales fueron adaptadas al cine.

Las grandes películas además de contar buenas historias, requieren escenarios perfectamente construidos a nivel visual y auditivo, es por eso que las bandas sonoras requieren una revisión igual de detallada que la dirección de arte o fotografía. Pensemos, por ejemplo, en una escena de terror: es de noche y una sombra extraña recorre, en silencio, la casa de la víctima; sube la escalera, cruza las habitaciones hasta llegar al baño. Abre la puerta, corre la cortina del baño y una música aguda que parece escurrirse a través de los oídos anuncia el grito de miedo. Es así como diferentes situaciones, escenas y personajes se hacen inolvidables para los espectadores. Todo, gracias al entramado de detalles finamente hilados.

En los inicios del cine sonoro, todas las piezas clásicas se convirtieron en el mayor recurso para musicalizar las cintas, no solamente por estar al alcance de los cineastas, sino por la novedad del audio en el cine. Este periodo creativo, coincide con el auge de ciertos movimientos artísticos y, particularmente, con el reconocimiento de artistas de períodos como el Barroco, Clasicismo y Romanticismo. Más adelante vendría el foley, las bandas sonoras exclusivas y demás herramientas, pero esa es otra historia.

Sin embargo, los repertorios clásicos siguen siendo elegidos por algunos directores de cine y Wolfgang Amadeus Mozart, el compositor austriaco, uno de los de mayor predilección. Al cumplirse 265 años de su nacimiento, el 27 de enero de 1756, recordamos las cintas que han sacado provecho a su obra musical. ¿Las han visto?

‘Out of Africa’ – Sydney Pollack (1985)

La cinta fue dirigida por Sydney Pollack y surge de la adaptación del libro “Memorias de África”, escrito por Karen Blixen. Al momento de su estreno, fue una de las películas más premiadas por la Academia, en total el quipo recibió 7 estatuillas en las categorías a “Mejor Película”, “Mejor Director”, “Mejor Guión Adaptado”, “Mejor Partitura Original”, “Mejor Fotografía”, “Mejor Dirección de Arte” y “Mejor Sonido”. La banda sonora estuvo compuesta por piezas originales, creadas por el compositor John Barry y también, por cuatro obras de Mozart: Divertimento en re mayor, KV 251, Sonata para piano nº11, Sinfonía Concertante para Violín, Viola y Orquesta y Concierto para Clarinete, segundo movimiento.

“Alien” – Ridley Scott (1979)

Scott supo inmortalizar su nombre en la historia del cine con una impecable cinta de terror y ficción, en la que se aventuró a contar la caza de un alienígena, dentro de una nave espacial. Tanta fue la acogida por el público y tan grande la importancia de esta cinta que, desde el 2002, hace parte del Registro Nacional de Cine y el Instituto Fílmico Americano, a raíz de su “importancia cultural, histórica y estética”.

Uno de los episodios más recordados de la hazaña extraterrestre fue musicalizado con “Pequeña música nocturna”, también llamada Eine kleine Nachtmusik, una de las composiciones más conocidas de Mozart.

“AMADEUS” – Milos Forman (1984)

En esta película, Forman cuenta la supuesta rivalidad que existió entre Mozart y Salieri que el director planteó en el guión, sin embargo, los personajes están apenas basados – en algunos rasgos – en los compositores. El argumento de la cinta es, además, la adaptación de “Amadeus”, la obra de teatro de Peter Shaffer que lleva el mismo nombre de la cinta. 

Por razones obvias, esta es una de las películas con mayor número de piezas de Mozart dentro de su banda sonora e incluso, dentro de distintas escenas de la cinta en las que los personajes interpretan música. Más de 18 piezas suenan a lo largo de la historia, entre sinfonías, oberturas, conciertos para piano y violín. Una de las más recordadas es la obra “Don Giovanni”.

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