Arte

A propósito de «No Repetición», la exposición con la que el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá abrirá sus puertas, hablamos con el maestro Gustavo Adolfo Ortíz, director del museo y curador de la muestra, quien nos contó un poco más sobre esta apuesta artística.

Maestro, usted ha dedicado su vida a las artes y la cultura, ¿en qué momento llega al Museo de Arte Contemporáneo?

Yo nací en 1960 y cuando tenía apenas 10 años, fui con mi familia al barrio Minuto de Dios a conocer el Museo; para mí fue una experiencia muy satisfactoria. Aunque me gustaba el arte desde chiquito, no esperaba ver un edificio de esas dimensiones y con esa forma circular tan característica y única. Luego, a finales de los setenta, estaba estudiando artes en la Universidad Nacional y participé en algunas de las muestras colectivas del Museo. Durante los años ochenta, trabajé con la emisora del Minuto de Dios y presenté el programa «Domingo en la cultura» donde hablaba sobre las exposiciones, sobre artistas, entre otras cosas. En 2002 y luego de volver al país después de hacer una maestría en la Universidad de Valladolid, en España, el rector de la Universidad me ofreció dirigir el MAC.

 

Durante sus 55 años de historia, el MAC ha logrado mantenerse como un punto de encuentro de las artes visuales, escénicas y literarias. ¿Cuál cree usted que sea el éxito para lograrlo?

Yo pienso que el secreto del MAC es que nació dentro de una comunidad, y un museo sin comunidad se muere. Entonces, el hecho de que el museo hubiera nacido de una obra social y como parte integral de lo que el padre García Herreros tenía en mente del desarrollo de la persona humana, ha permitido de su permanencia en el tiempo. Él decía que la cultura es el factor más importante de cohesión y desarrollo social. Entonces, cuando se entiende la cultura desde esa perspectiva, cambia todo el panorama. Por eso pienso yo que el éxito del museo se halla en su íntima relación con toda la comunidad desde sus inicios.

 

Hablemos de «No Repetición», la muestra con la que el MAC abrirá sus puertas. ¿De dónde surge la idea de hacerla?

«No Repetición» hace parte de una trilogía de exposiciones integrada por «Cuerpos Políticos» e «Identidades Híbridas», que son relecturas traídas a la actualidad hechas a partir de las obras que componen la colección de obras del Museo. Entonces, es válido mencionar que esta exposición no es circunstancial sino que tiene sus raíces y tiene todo un proceso. Desde los orígenes del MAC, nuestro eslogan fue «la belleza y la riqueza tienen una obligatoria función social», por ende, nosotros entendemos la cultura como un intercambio permanente entre las diferentes partes de la sociedad. Y es entonces que, a raíz del Proceso de Paz en el año 2016 y a partir de los distintos fenómenos del conflicto que han sucedido en nuestro país como los falsos positivos, los atentados terroristas y las distintas manifestaciones de desigualdad y violencia, surge esta muestra artística que la comunidad podrá apreciar desde el próximo mes en las instalaciones del museo.

 

Por estos días se ha hablado con mucha fuerza sobre los falsos positivos. ¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta un artista (y por supuesto el curador) cuando decide relatar a través de su obra, momentos tan difíciles para nuestro país como ese?

Una de las ventajas del arte es que trasciende los límites del lenguaje humano y que apela a lo visual además de generar múltiples interpretaciones; pero por otro lado, el arte es atemporal y no se limita a un momento histórico determinado. Por ejemplo, con las obras de Goya en las que relata la violencia del pueblo español a manos del ejército napoleónico, se puede emplazar el imaginario de cualquier otra guerra y la violencia de otros pueblos en otras partes del mundo. Por otra parte, una de las características del arte contemporáneo es que transmite un mensaje conciso y puntual que no niega la realidad actual. Y ese es quizás el mayor reto al que se puede enfrentar el artista. Con «No Repetición» sucede justamente eso. Y no solo pasa con los falsos positivos, también habría que hablar de los secuestros, de las recientes masacres y de las constantes violaciones de los derechos humanos. Por eso las obras que integran esta exposición son atemporales y con mensaje muy concreto.

 

¿Qué artistas integran esta muestra?

Son casi cuarenta artistas los que hacen parte de «No Repetición». Por mencionar algunos, se encuentran Ana Mercedes Hoyos, que reflexiona sobre temáticas afrodescendientes; Andrea Bácares con «Intervalos Inasibles», que retrata el dolor de muchas familias con sus seres queridos que hoy se encuentran muertos o desaparecidos; también está Rodrigo Echeverry con su obra «La Astilla en el Ojo»; Nelson Gómez habla sobre la pobreza y la situación del campo; Ana González con «Alicia A/Alicia B», presenta el cuerpo mutilado de una niña cuya violencia simbólica hace referencia al padecimiento de la mujer en la guerra.

También contamos con las obras de John Sánchez presenta un trabajo hiperrealista ante un muro que reflexiona sobre los estigmas sociales; Edilberto Sierra con «Iconografía de una Realidad Fragmentada»; Mateo López que participó en el Proyecto Tesis en el año 2004 y que presenta con sus obras el tiempo fragmentado y diluido; Óscar Muñoz que hace un homenaje a los periodistas que han caído en manos de los violentos por investigar las truculentas prácticas del ocultamiento; finalmente tendremos las obras de Manolo Vellojín con «Las Cruzadas» quien hace un ejercicio sobre el rigor de las relaciones de poder.

 

Maestro, ¿cree que muestras artísticas como esta contribuyen en la construcción de la memoria histórica? ¿Cuál cree usted que es el principal aporte que hace la muestra «No repetición»?

Diría que el mayor aporte de estas muestras artísticas a la memoria histórica es la verdad. Cada uno de nosotros posee una parte de ella. Yo creo que los museos comunitarios han hecho muy bien esa labor de reconstruir una memoria histórica que el Estado no ha podido hacer o no ha querido hacer. Y lo ha hecho con un valor infinito poniendo sobre la mesa estas realidades que otros intentan ocultar. Sin embargo, esa es apenas una pequeña parte y aunque desde el MAC tratamos de abrir las puertas para expandir las diferentes posibilidades de interpretar y de apropiar esa realidad tan compleja que vive Colombia, todavía no la podemos abarcar del todo. Pasará mucho tiempo antes de que eso suceda.

 

¿Cómo lograr que los hechos, las acciones y las motivaciones del conflicto no vuelvan a repetirse?, es la pregunta que abre esta exposición. ¿Usted cómo la respondería?

Mientras hablábamos de la verdad, me acordé de Residente, el rapero de Calle 13, cuando decía «quizás nos creemos la mentira porque no aguantamos la verdad», y creo que eso es cierto; a veces aceptamos la mentira por temor a que la verdad nos sea revelada. Siento que hay un compromiso individual que cada uno de nosotros, como parte de la sociedad, debe asumir con una actitud ética frente a la mentira, Por ejemplo, tú y yo podemos decir que no hemos asesinado a nadie, o que no hemos secuestrado a nadie, pero nuestro silencio y nuestra actitud indiferente nos hace cómplices; por eso, todos los colombianos somos parte de este conflicto. No obstante, hay que destacar que somos muchos los que apostamos al cambio llevando una reflexión desde las artes para que esos hechos no se repitan.

 

Finalmente, la pandemia nos obligó a cerrar las puertas de los museos y a migrar hacia a las nuevas plataformas digitales. Sin embargo, el MAC muy pronto reabrirá sus puertas. ¿qué viene para el MAC en este nuevo año?

Yo creo que una de las grandes lecciones de la pandemia ha sido la perseverancia. Yo estoy vinculado a la Alianza Colombiana de Museos y a la Alianza Americana de Museos, y las noticias que hay son preocupantes porque las instituciones culturales dependen de los públicos. No obstante, los museos que se han visto afectados a la vez se han reinventado y han descubierto nuevas formas de llegar a esos públicos. Muchas plataformas digitales de videoconferencias han permitido mantener vivo la esencia educativa de las artes que es vital para nuestra sociedad. Si desaparecieran los museos, nos mutilarían la memoria.

El MAC planea reabrir sus puertas a partir de la primera semana de marzo con «No Repetición» que irá hasta el mes de mayo, para luego presentar «Ciber Era» en asocio con la Casa Hoffman haciendo un análisis sobre estos tiempos digitales. En agosto tendremos nuestra 18° edición de Proyecto Tesis, que brinda oportunidad a todos los graduados de artes plásticas y visuales de todas las universidades del país de mostrar su tesis de grado. Para diciembre retomaremos en exhibición algunos proyectos pendientes del año pasado así como algunos convenios con el Museo de Arte Contemporáneo de Guayaquil y la Alianza Francesa para hacer un proyecto artístico que esperamos pueda realizarse.


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