Música

Mientras Weezer sorprendió con un cover de Lithium, original de Nirvana, el rugir de la guitarra de Dave Grohl, una Gibson Inspired DG-335, hizo vibrar los cimientos de El Campín durante dos horas.

Sobre las 9:00 de la noche en Bogotá el termómetro marcaba 11 grados, pero en el estadio El Campín la temperatura subió cuando más de 30.000 personas se volcaron a gritar y cantar All My Life, éxito del 2002 de la banda estadounidense Foo Fighters, que ofreció este martes uno de los mejores conciertos del año en la capital.

Por más de dos horas la agrupación de Dave Grohl hizo vibrar el principal escenario deportivo de la ciudad interpretando un amplio repertorio de 20 canciones que incluyó los más grandes éxitos de sus nueve discos. Lea también: El día que humilló a Dios y más anécdotas de Jimi Hendrix

El setlist completo de la banda fue:

All My Life

Learn to Fly

The Pretender

Run

The Sky Is a Neighborhood

Times Like These

Solo de batería

Sunday Rain

My Hero

These Days

La Dee Da

Walk

Under Pressure (cover de Queen cantado por Taylor Hawkins)

Monkey Wrench

Hey, Johnny Park!

Wheels

Best of You

Big Me

This Is a Call

Everlong

Muchos fueron los momentos emotivos cargados de rock en El Campín, cuyo suelo se sintió temblar durante dos horas con el rugir de la guitarra de Grohl, una Gibson Inspired DG-335, en especial al ritmo de Best of You, Learn to Fly, The Pretender y Wheels.

La fiesta había iniciado a las 6:30 de la tarde con la presentación de Tenacious D, proyecto musical de los actores Jack Black y Kyle Gass, que pusieron al público a tono para el concierto de Weezer, sobre las 8:00 de la noche.

Entonces, con frases en español como “sumercé, ¿se le ofrece algo?” y “ustedes son una chimba”, Rivers Cuomo conectó con los miles de asistentes, que saltaron especialmente cuando la agrupación californiana sorprendió con covers de Lithium, original de Nirvana, Paranoid, de Black Sabbath, y el clásico de los 80 Take On Me, de los noruegos A-ha, sin mencionar sus éxitos Buddy Holly, Hash Pipe y Pork and Beans, para un total de 15 temas.

Mención aparte merece el impecable sonido y la buena organización del concierto, a cargo de Ocesa, que dispuso la logística y espacios adecuados para comidas y baños, en uno de los mejores conciertos (sino el mejor) de rock en todo el año en Colombia, con el permiso de lo visto en el Festival Estéreo Picnic. Le puede interesar: El fin de los Beatles, el inicio de un mito: 50 años de Abbey Road

Entre tanto, al país le resta este año por recibir un par de bandas más con un nivel de convocatoria similar, en espera de Scorpions, Slipknot, The Offspring, Warcry, entre otras, pero hay que aceptar que la apertura de El Campín para albergar un evento así es ya una rareza, cosa que se agradece mientras artistas de ritmos urbanos acaparan titulares y ganan cada vez más terreno en el mercado musical a nivel mundial.

Por eso, si es el inicio del fin, no hay mejor entierro que este.


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