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"Debemos volver a nuestras raíces": Indhira Serrano

En entrevista con HJCK, la actriz Indhira Serrano habló sobre su carrera como actriz y conferencista y sobre su participación en diferentes proyectos que apuestan por la transformación social a partir de las artes.

Indira-Serrano.png
Indira Serrano.
Cortesía

El pasado fin de semana se realizó el primer Gran Foro Virtual “Reconstruyendo Imaginarios” en el marco del programa Alianzas para la Reconciliación –PAR- de La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional USAID y la Fundación ACDI/VOCA. En este espacio participaron diferentes artistas, académicos y liderazgos sociales, entre ellos el docente e investigador cultural Moisés Medrano, el actor Jarlin Martínez y la Etnoeducadora y gestora social Emilia Valencia.

Allí, los panelistas reflexionaron sobre la importancia de la empatía, el auto reconocimiento y el empoderamiento desde las artes. En HJCK conversamos con la actriz Indhira Serrano sobre su participación en este conversatorio y sobre su liderazgo en esta iniciativa que ha desarrollado varios encuentros territoriales con más de 200 jóvenes en todo el país, con el propósito de fortalecer imaginarios desde y para el reconocimiento social desde la diversidad.

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Indira, hablemos sobre la experiencia que ha significado para "Reconstruyendo Imaginarios" este trabajo desde el territorio.

Reconstruyendo Imaginarios tiene cinco años de historia y surgió a partir de varias conversaciones con mujeres afro que tienen diferentes experiencias de vida en la sala de mi casa. Todo empezó cuando comenzamos a darnos cuenta que las realidades de las mujeres afro del Pacífico y del Caribe tienen características muy disímiles y a la vez interesantes. De allí, surgió este grupo de conversación que tenía como propósito analizar en qué aspectos eran similares y diferentes esas experiencias, teniendo en cuenta que las voces fueran de un estrato, un origen y un trabajo distinto.

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El Foro que realizamos este fin de semana es un programa en el que participé a través de la convocatoria del Programa de Alianzas para la reconciliación de la USAID y la Fundación ACDI/VOCA. Ellos pidieron que nos concentráramos en algunas regiones donde este programa tiene alguna injerencia. Para ello, revisamos las regiones y escogimos los cuatro municipios que considerábamos que podían beneficiarse de ese proyecto en este momento: Barranquilla, Santa Marta, Buenaventura y Cali.

¿Cómo se reconstruye un imaginario?

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Un imaginario se puede reconstruir a partir de tres escenarios clave: primero, de la base que no todo lo que se considera "correcto" o "normal" lo es; segundo, de la base de que no todo lo que se considera una verdad absoluta lo es; y tercero, partiendo de la base de que muchas de las cosas que nos enseñaron de niños formaban parte de imaginarios errados y que de esa misma forma se pueden ver, cuestionar, analizar y después empezar el proceso que busca saber si se quieren cambiar. Además, reconstruir imaginarios intersecta el hecho de que algunos tenemos privilegios en uno u otro aspecto. Esto, en algunas personas genera una falta de empatía que incluso les lleva muchas veces a preguntarse "si yo estoy bien, ¿por qué las quiero cambiar?".

¿Cómo entendernos y reconocernos desde la diferencia?

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Lo primero que refiero cuando hablamos de autorreconocimiento, es que Latinoamérica es un territorio históricamente avergonzado. A nosotros nos enseñaron históricamente a sentir vergüenza de dos de nuestras raíces principales: de nuestra parte indígena y nuestra parte afro, y por el contrario, enaltecer nuestra herencia europea. No obstante, la solución es reconocer la belleza, la complejidad, la fortaleza y la dignidad de cada una de estas raíces. Por tanto, debemos recuperar nuestro orgullo y volver a nuestras raíces. Por otro lado, Colombia es un país que tiene tantos años en guerra y la gente en las ciudades asumieron la idea de que la guerra no tocaba las ciudades, y la verdad es que esa personalidad del colombiano donde tenemos tantos dichos como "a papaya puesta, papaya partida", que reflejan el individualismo y la falta de empatía y de autoestima, para mí es producto de la guerra que nos ha tocado. Entonces, esos imaginarios que nos han enseñado a ser vivo y querer aprovecharse de los otros está bien, o que no querer aprovecharse de alguien es ser tonto, es algo que tenemos que empezar a reconstruir como sociedad y como individuos.

¿Cómo romper los estereotipos que predominantemente han estado presentes a través del arte?

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Para responder a esta pregunta, usaré una palabra que me gusta mucho: "representatividad". Aunque claramente hay un dicho que dice que "la historia la escriben los ganadores", en este caso, el poder que detentan los medios de comunicación en Colombia ha ido un poder centralizado basado en la experiencia bogotana que dicho sea de paso, es una experiencia muy particular de cara al resto del país. De ahí nace el primer estereotipo.

Los estereotipos vienen de un impulso del comportamiento de los seres humanos que en principio responde a una forma de comportamiento de supervivencia y que invita a clasificar. Nosotros los seres humanos tenemos la característica clasificar a otros seres. Es casi instintivo. No obstante, aunque en Colombia hemos avanzado en términos de representatividad y diversidad, aún falta camino por recorrer y es allí, desde las artes y los medios de comunicación que hay una gran responsabilidad al reflejar e interpretar a las personas afro, indígenas, a los sectores LGBTI, a los raizales, a los migrantes y a las personas de escasos recursos, etc.

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Indhira, desde la televisión y el cine, ¿de qué manera ha podido contribuir a este cambio?

Yo he sido muy afortunada porque he querido hacer algunos avances para dejar precedente con los personajes que he interpretado durante mi carrera profesional y lo he logrado. Sin embargo, creo que el trabajo más fuerte que debe hacerse es desde la escritura del guion y la dirección de la obra, puesto que es necesario que se propongan nuevas narrativas que se salgan del renglón y que lleguen a diferentes territorios y colectivos. Por ejemplo, cuando hice "La costeña y el cachaco", una de las experiencias más lindas fue que llegara una señora con su hija de seis años y me dijera: "ella odiaba su cabello hasta que te vio en televisión". Para mí fue un punto de inflexión importante porque comprendí que la forma en la que yo acentuaba mis rasgos afro, tenía una influencia sobre aquellos que me podían ver en la pantalla. Desde entonces, procuro hacer que la imagen que yo transmita físicamente sea una imagen de orgullo hacia mis raíces. Sin embargo, hablando en honor a la verdad, para las personas afro e indígenas hay menos oportunidad de casting y es mucho más complejo tomar la decisión y decir "no quiero tomar este papel", porque no es un negocio en el que fácilmente se decida.