Perfil

Conozca la faceta de escritora de Ana Consuelo Gómez Caballero a través de sus libros: "Dolor oscuro y profundo" y "El rostro oculto". La directora de la academia de Ballet Ana Pavlova murió este martes según informó la academia en una publicación en sus redes sociales.

Fueron innumerables las visitas de Ana Consuelo Gómez Caballero a los estudios de la HJCK para hablar de las temporadas que ofrecía la academia de Ballet Ana Pavlova. Cada año su presencia era inobjetable. Cómo olvidar cuando escogió a la emisora para hablar por primera vez de su libro Dolor oscuro y profundo, cuya presentación estuvo a cargo del poeta Jorge Rojas quien escribió: “Siempre he sentido una admiración creciente por las vocaciones auténticas, así sean las de los artistas o de los santos. Por eso unas veces desde cerca y otras a distancia he asistido fervorosamente a la formación, crecimiento y ascensión de Ana Consuelo Gómez, entonces niña bajo la dirección de Natasha Bronislava o la famosa Olga Preobajenska en Nueva York y París respectivamente y ya mujer frecuentar las enseñanzas de la Pereyeslavec o Vladimir Dokoudovski o de Henry Danton y también he tenido la fortuna de verla transportada por sus propios ángeles a las celestes alturas del éxtasis”.

 

Una vez más, la danza, la música, los libros y
algunos afectos, me han salvado.
Las mujeres de mi familia. El recuerdo
imborrable e indeleble de mi madre. Mis
abuelas, las dos bellas; una musical y suave, la
otra fuerte, indomable.
Ellas son mi pasado, enlazado en otra línea de
mujeres. Mi hija, y su hija. Sus manos suaves,
me han rescatado, del olvido, de la nada.
Mi nieta, llevara en su sangre, gotas de poemas
que vuelan en el aire.
Los hijos nacidos de mi cuerpo llevarán la danza
que vieron en la infancia, por los escenarios del
mundo, con donaire.
El hijo de mi hija, los hijos de mis hijos, que
nacerán en el mañana, vínculo mío para no
Perecer del todo en el futuro.
El 2004 y los años que Dios me regale de ahora
en adelante, los dedicaré al recuerdo, plasmado
poco a poco en hojas blancas, la historia de mi
vida, mis vivencias y mi danza.

Fueron largas y amenas las charlas con Ana Consuelo Gómez. Todavía la recuerdo con su garbo al caminar, su frente siempre en alto, su cabello recogido y una sonrisa en los labios cuando se refería a su academia y a los avances de sus alumnos. Pero sin duda, cuando en el 2013 presentó en nuestros micrófonos El rostro oculto, había en ella un semblante de satisfacción.

De su cartera sacó el libro sonriente: “Este es mi libro, aquí cuento mi vida”, dijo. Y efectivamente en esta publicación Ana Consuelo devela sus pensamientos, sus frustraciones y el transcurrir de una vida marcada por el amor a la danza, a su familia y su continuo esfuerzo por conseguir ayuda económica para su academia.

“El rostro oculto”, como su título lo indica, es todo aquello que marca los diferentes momentos cruciales de mi vida: por ejemplo, el momento en el cual me encuentro con la danza, que ha habitado mi cuerpo y mi espíritu desde que mi mamá me llevó a mi primera clase de ballet cuando tenía tres años. Ese es un hito en mi vida porque si mi mamá no me hubiera llevado a esa clase no sé cómo habría sido mi vida, ese es uno de los momentos principales. El otro momento crucial es el encuentro personal de mi vida con el amor, el amor también ha marcado mi vida al igual que la danza en sus diferentes estados: mi amor por mi madre, el amor por tres hombres diferentes, que se mencionan, unos con nombre propio y otros sin nombre propio en el libro y el amor por mis hijos. El otro punto importante es como un memorial de agravios que yo tengo con la propia vida en la cual la sociedad que me ha rodeado no ha sido siempre amable porque el ser distinto de alguna forma nos lleva a ser totalmente incomprendidos. Y acá hablo de diferentes tipos de hipocresía, de incomprensiones, tanto a nivel personal como a nivel profesional. Cuando digo memorial de agravios es porque siento que el Estado colombiano nunca me ha mirado, ni me sigue mirando con buenos ojos porque no soy políticamente correcta en mis afirmaciones, porque no le hago la venia a nadie, siento que no debo y que no quiero. Siento que la obligación del Estado es proteger a sus artistas y yo nunca me he sentido protegida por él en cuanto a artista.

 

 

A continuación, presentamos el poema que abre Dolor oscuro y profundo, el libro de poesía de Ana Consuelo Gómez.

Eres Tú Dios Mio, el dueño de todo,
Dueño de mi vida, dueño de mi muerte.
Me has dado la vida
Me darás la muerte.
En tus manos pongo lo que me acontece
Me has dado lo bueno, momentos alegres.
Las tristezas hondas de ti también vienen.
Yo acepto todo, lo bueno, lo malo.
No me abandones a la hora de la muerte.
Pecadora he sido, imperfecta siempre,
Frágil muchas veces, y nunca muy fuerte.
Dame Tú la fuerza para vivir la tristeza,
Para ocultar las congojas, muéstrame
Como tener día tras día,
Mirada serena, una cara alegre.
Ten piedad Dios Mío de tristezas vagas,
Lágrimas ocultas, sonrisas amargas.
Acompáñame en ellas hasta el día
En que me llames y digas:
Ven, ven, aquí está la muerte.

Ana Consuelo Gómez Caballero fue coreógrafa y directora de la academia de Ballet Ana Pavlova. Murió este martes según informó la academia en una publicación en sus redes sociales: “Hoy le decimos adiós a una mujer guerrera, a una mujer fuerte en todas sus facetas, a la creadora, escritora, coreógrafa, bailarina y por lejos, a la mejor Maestra de Ballet en Colombia”.

 

La Academia de Ballet Ana Pavlova se convirtió en un lugar para la interacción y la convergencia del ballet clásico, la danza. La mezcla de la danza y el teatro constituyen un nuevo lenguaje corporal y marcaron un escenario simbólico para las artes en Colombia desde su creación en 1961.


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