Perfil

A 119 años de su nacimiento, recordamos una de las locuciones más famosas del general y presidente Gustavo Rojas Pinilla.

El 13 de junio de 1953, cuando el general Gustavo Rojas Pinilla asumió la presidencia de Colombia, a pesar de tratarse de un golpe de Estado, un sector de la clase política recibió con alborozo su ascenso al poder. Estas manifestaciones obedecieron a que el nuevo mandatario justificó su presencia en la jefatura del Estado con el propósito de acabar con la violencia partidista liberal – conservadora que ensangrentaba a Colombia. De hecho, tres meses después Rojas impulsó un proceso de paz.

Para lograr la pacificación, Gustavo Rojas Pinilla propuso conceder amnistía a los combatientes guerrilleros y la reconstrucción económica de las zonas afectadas por la violencia. De hecho algunos grupos guerrilleros liberales depusieron sus armas. Pero no tuvo éxito con las guerrillas comunistas, ya que declaró como ilegal al Partido Comunista Colombiano.

Desde el gobierno de Laureano Gómez se había utilizado un estado de excepción manejado con la Asamblea Nacional Constituyente y a falta del legislativo se utilizaban decretos, método que igualmente utilizó Rojas para imponer su plan.​ Según sus ideas, ante el fracaso político-social de los partidos tradicionales, “el binomio Pueblo – Fuerzas Militares” sería el camino para realizar los cambios en el país. Consideró que el nacionalismo y el patriotismo debían ser las fuerzas de cohesión del pueblo colombiano, anegado en violencia y crisis nacional.

Según sus ideas, sin la justicia social sería muy difícil la paz y mucho más la libertad. «No se puede hablar de paz sin justicia social y justa distribución y goce de las riquezas». Así, para estimular la economía y facilitar el manejo de las licencias de importación creó dos bancos públicos, medidas que los bancos privados consideraron como «competencia desleal». Estimuló el trabajo y el desarrollo de la infraestructura del país, para lo cual estableció un impuesto sobre los ingresos y sobre el patrimonio.

El año 1949 fue muy importante en la vida de Gustavo Rojas Pinilla, pues fue el de su ascenso al grado de general de la República, el 11 de octubre. El 19 de octubre siguiente, Rojas fue encargado de la Dirección General del Ejército Nacional. Mediante el decreto 3840 del 3 de diciembre de 1949, el presidente Mariano Ospina Pérez lo nombró ministro de Correos y Telégrafos. El general Gustavo Rojas Pinilla fue delegado de Colombia al supremo comando de las fuerzas militares de las Naciones Unidas de Washington. Investido de esta dignidad, visitó Corea y pasó revista a las tropas de Colombia que combatían contra el comunismo. El batallón Colombia estaba compuesto por mil soldados, de los cuales 131 murieron en enfrentamientos, y hubo 428 heridos, 69 desaparecidos y 28 prisioneros, que fuero canjeados en la paz.

La HJCK registró este discurso impartido por Pinilla en mayo de 1957:

La paz social que ha vivido el país es uno de los mejores timbres de orgullo del actual gobierno, que ha sabido garantizarla con la defensa del orden, pero sobre todo por su política social basada en la justicia. Este concepto de justicia ha inspirado todos los actos del gobierno en el estudio y solución de las reivindicaciones legítimas de las clases trabajadoras y se ha traducido en las múltiples formas que las benefician como son el salario mínimo, el preaviso obligatorio, la construcción de viviendas obreras y campesinas, la democratización del crédito, la reforma agraria, el desarrollo de los seguros sociales y la intensa labor de la oficina de protección social y bienestar infantil. Esta política no se interrumpirá; el gobierno no permitirá la interferencia de aquellos que con miope visión no advierte que la más segura base del desarrollo económico se encuentra en las progresistas reformas sociales».

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