Música

Aunque la vida de este virtuoso compositor estuvo rodeada de desventuras y tragedias y su fama fue tardía, sus obras le encumbran hoy como uno de los más grandes artífices del nacionalismo musical checo.

Smetana fue un genio absoluto de su tiempo. A muy temprana edad, mostró su talento debutando a los cinco años en un cuarteto de cuerdas y como pianista un año después. Hijo de un fabricante de cerveza de Bohemia amante de la música, Bedřich nació un 02 de marzo de 1824 en la ciudad de Litomyšl, que se encontraba bajo el dominio del Imperio Austrohúngaro. Durante los años de su juventud, recibió su formación académica en escuelas dirigidas por profesores austríacos que hablaban alemán, entre ellos el reconocido pianista Josef Proksch, mientras que el mundo eslavo radicalizaba su sentimiento patriótico al estallar la revolución de Praga en junio de 1848. En dicha insurrección, Bedřich participó componiendo su primera obra nacionalista.

Sin embargo y muy a pesar a su talento, su vida personal estuvo nutrida de varias desventuras personales que le acompañaron hasta el final de sus días. Tras no poder ejercer su carrera como músico en su tierra, viaja a Suecia donde se destacó como profesor y director de coro además de ser compositor de obras de gran escala. Conoció a Katerina Kolerova, quien primero fuera su pupila antes de convertirse en su primera esposa, con la cual tuvo cuatro hijas de los cuales solo una sobrevivió. Tiempo después, la tragedia habría de ser mayor cuando Katerina se contagió de tuberculosis en 1856. Smetana compuso varias piezas para ella, entre las cuales hay dos Cuadrillas, un dúo para voz y piano y un estudio incompleto para la mano izquierda.

«Bedřich Smetana con sus amigos», de František Dvořák, (1865)

El nuevo elemento que Smetana agregó a la música checa fue la utilización de estilos folclóricos como parte de un lenguaje musical independiente en lugar de insertarlos como colorido exótico en partituras que podrían haber sido escritas por un no nativo. Un ejemplo de su estilo es la ópera «La Novia Vendida», el cuarteto de cuerdas «De mi Vida» en 1855 y «Ma Vlast» (Mi patria) en 1872, un conjunto de seis poemas sinfónicos compuestos durante la última etapa de su vida que estuvo acompañada de una sordera que, a pesar de los esfuerzos por buscar un tratamiento médico en el extranjero, no tuvo éxito. «Si mi enfermedad es incurable, preferiría ser liberado de esta vida», escribió en su diario en enero de 1875. «Vyšehrad», el primer poema sinfónico del ciclo tiene una dolorosa nota en su partitura: «Compuesta en estado de enfermedad de oído».

Las influencias de Smetana en la ópera le convirtieron en un absoluto pionero del género en tierras checas que hasta entonces contaban con František Škroup como único exponente. La primera ópera que escribió tras ensordecer fue «El Beso» y su estilo, como el de sus demás composiciones se caracterizó por hacer de la polca un nuevo canon de la canción folclórica tradicional, pues él creía que a través de ella podría establecer lazos con la lengua y la cultura de su pueblo. Sin embargo, el reconocimiento del artista en su propia patria tardó demasiado pues su primera ópera, «Los brandemburgueses en Bohemia», alcanzó su éxito entre el público cuando él tenía 42 años. Murió en medio de una profunda demencia, en parte, afectada por la sífilis, que le consumieron en violencia y frecuentes estados de alteración y de lucidez.

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