Los años febriles de Beethoven

Por: HJCK Radio
@HJCKRadio Ilustración: Vanessa Guerrero Urbina

Música

La Quinta Sinfonía pertenece a un período de febril actividad de composición por parte de su autor. Varios de los frutos de este período fueron presentados al público por primera vez en el 22 de diciembre de 1808.

La obertura Coriolano, op.62 con la que comenzaremos el programa se puede adscribir sólo con restricciones al género de “música de escena”, puesto que Beethoven la destinó al uso concertístico. El drama fue estrenado en 1802 y repuesto en abril de 1807.En su tragedia Coriolano el dramaturgo austriaco Heinrich Joseph Von Collin, que vivió entre los años 1772 y 1812 trae a escena al patricio romano conocido por la historia romana antigua, el cual. Expulsado de su ciudad natal se alía por venganza con los enemigos de Roma y sitia la ciudad. Al mostrarse Coriolano inflexible como jefe del ejército, aparecen finalmente su madre y su mujer ante él suplicándole gracia para Roma. Coriolano se retira y acto seguido se suicida.

Los tres personajes forman parte fundamental en el desarrollo de la obertura Coriolano. El tema inicial en do menor caracteriza a Coriolano; en el segundo tema a las dos mujeres. En la configuración de la conclusión representa Beethoven el fin del caudillo, cuyo tema se disuelve en cierto modo, para acabar con la negación. La Quinta sinfonía en do menor, op.67, cuya composición se extendió a lo largo de varios años entre 1804 y 1808, pertenece a un período de febril actividad de composición por parte de su autor. Varios de los frutos de este período fueron presentados al público por primera vez en el 22 de diciembre de 1808.

El concierto incluyó los estrenos de la sinfonía en do menor, la Sinfonía Pastoral, el tercer concierto para piano y algunas obras vocales. Aunque el carácter triunfante de la sinfonía en do menor la convertía en candidata ideal para cerrar el concierto, Beethoven la ubicó antes porque sabiamente quería que su auditorio estuviera bien atento para oír esta sinfonía absolutamente original. Necesitaba otra obra igualmente animada para cerrar el concierto, de manera que compuso apresuradamente la Fantasía para piano, orquesta y coro.

Como caso excepcional, aparte de su ya reconocida introducción cabe destacar que el final de esta sinfonía marca la primera aparición en toda la historia de la música de los trombones en una orquesta sinfónica, Su sonoridad maravillosamente fuerte subraya el ánimo extrovertido del final que es uno de los más perfectos escritos por Beethoven. Por desgracia, este tipo de final posteriormente se convirtió en un clisé en manos de varios compositores orquestales del siglo XIX, tales como Chaikovski y Dvorak.

Beethoven compuso casi simultáneamente en 1811 las dos músicas de escena “Las Ruinas de Atenas” y “El Rey Esteban”, ambas obras de encargo que no le conmovían íntimamente. Fueron interpretadas tres veces en febrero de 1812 y, por cierto, con gran éxito.

De ellas se acordó una década después el director del teatro recién construido de la Josephstadt vienesa, cuando buscaba una pieza para la inauguración de su casa. Por complacer al director, se dispuso Beethoven a reelaborar “Las Ruinas de Atenas” y componer algunas piezas nuevas. El dramaturgo vienés Karl Meisl proporcionó el nuevo texto, que en esta ocasión recibió el título de “La Inauguración de la casa”. La obertura fue compuesta exprofeso.

Como corresponde a la función de un postludio, Beethoven había compuesto una muy breve obertura, que ahora, en 1822, pareció excesivamente ligera: La Inauguración de la casa constituía el comienzo de la inauguración del teatro, y la obertura, como primera pieza musical de esta celebración, debía tener un carácter imponente y solemne, para lo que Beethoven se decidió por un estilo Hendeliano


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