Las criaturas de Prometeo

Por: HJCK
@hjckradio Ilustración: Vanessa Guerrero Urbina

En este capítulo de en el piano con Beethoven escucharemos y estudiaremos el ballet “Las criaturas de Prometeo”.

Salvatore Viganó fue uno de los más famosos bailarines y coreógrafos de su época. Cuando se presentó por primera vez en Viena en 1793,atizó con su nuevo estilo de danzas auténticas polémicas coreográficas entre sus adictos y los de Muzzarelli el viejo maestro de ballet. Cuando tras largos viajes volvió en 1799 a Viena se le confió la dirección de la compañía de ballet: cada año montó una pieza propia, y para su tercera producción, “Las criaturas de Prometeo”, seleccionó como compositor al joven Beethoven. Se discute si el estreno el 28 de marzo de 1801 fue un gran éxito, pero las 22 representaciones que siguieron indican que no puede haber sido un fracaso.

Puesto que se perdió el libreto de Viganó y presenta dificultades reconstruir el orden de las piezas musicales de la acción dramática conocida sólo en esbozos, se ha tratado la música de Beethoven prescindiendo generalmente del argumento. Muy recientemente Constantin Floros ha analizado sistemáticamente los documentos disponibles acerca del ballet y justificado a partir de los apuntes de Beethoven el carácter “parlante” de la música, una “músique qui parle”, como se consideraba natural que fuera la de los ballets-pantomima de la época.

Según la reconstrucción de Floros, Prometeo sale a escena durante la introducción y da vida con el fuego celestial a las dos figuras hechas de arcilla, que se convierten en humanas. En la violenta tormenta se refleja la furia de Zeus,el padre de los dioses,que persigue a Prometeo.

En los vacilantes motivos del primer número musical dan sus primeros pasos las dos criaturas de Prometeo; este las contempla con alegría, pero no logra despertar en ellos sentimiento alguno. Monta en cólera, los amenaza y preferiría destruirlos. Se tranquiliza de nuevo y desarrolla un nuevo plan: los conduce al parnaso a la presencia de Apolo y las musas, para que los instruyan en las artes y la ciencia, y aprendan sentimientos humanos y a usar la inteligencia. Comienza Euterpe, la musa de la lírica y la música, siguen otras musas, y finalmente el mismo Apolo, para en una intervención específica presentarse Terpsícore, la musa de las danzas, con las gracias.

Las criaturas humanas, exultantes de sentimientos de agradecimiento y amor,se postran ante Prometeo. Baco representa con su séquito una heroica escena belicosa. Melpómene, la musa de la tragedia, llama la atención de los humanos sobre el hecho de la muerte; en un recitativo instrumental reprocha a Prometeo que los haya creado mortales y en la tercera parte alcanza la acción agudos tintes dramáticos: Melpómene, llena de ira, apuñala a Prometeo con una daga. Pan le resucita con una música pastoral. Las cinco danzas siguientes concluyen la acción: primero aparece Baco, a continuación, los faunos en una “danza cómica”, y finalmente la criatura femenina de Prometeo y su pareja masculina. El Finale, una serie de “Danze festive” en forma de rondó, representa la apoteosis de Prometeo.

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