La niñez de Beethoven

Por: HJCK Radio
@HJCKRadio ilustración: Vanessa Guerrero Urbina

Música

No parece haber conmovido al padre el que el niño llegara a derramar lágrimas con el aprendizaje. De alguna manera ha debido tomar la decisión de hacer de su hijo un niño prodigio: quizá se acordaba de Mozart que en 1769 a la edad de siete años había estado en Bonn.

Desde muy niño comenzó Beethoven el estudio del piano. Puesto que según el parecer de su padre no aprendía gran cosa en la escuela elemental, se encargó entonces él mismo de proporcionar a su hijo de forma amplia y rigurosa la primera enseñanza musical. El muchacho era aun tan pequeño que ante el piano debía colocarse de pie sobre una banqueta para poder alcanzar el teclado.

No parece haber conmovido al padre el que el niño llegara a derramar lágrimas con el aprendizaje. De alguna manera ha debido tomar la decisión de hacer de su hijo un niño prodigio: quizá se acordaba de Mozart que en 1769 a la edad de siete años había estado en Bonn.

Parece ser que algunas actuaciones del pequeño Ludwig en la corte del Príncipe Elector constituyeron un éxito, por lo que inmediatamente presentó el padre al pequeño pianista en Colonia, donde tuvo que interpretar en marzo de 1779 “conciertos para piano y tríos”. No se tiene noticia de la reacción del público ni se conocen otras apariciones en público, por lo que parece que el resultado no satisfizo totalmente al padre. Casi quince años más tarde, durante su primera década en Viena, la historia fue diferente y la reputación de Beethoven como compositor se vio igualada, si es que no algo ensombrecida, por su fama como pianista. El 29 de marzo de 1795, el Holfburg theater fue escenario de su primera aparición pública en Viena, aunque ya era bien conocido en los círculos privados aristocráticos.

La segunda pieza del programa fue el concierto para piano No.1 en do mayor,op.15 y Beethoven fue el solista. La versión que escucharemos aquí no es idéntica a la que se tocó en ese entonces, pues el concierto fue objeto de algunas revisiones especialmente de la parte solista. Una segunda presentación se dio en abril de 1800.

Una de las personas de las que recibió Beethoven impulsos artísticos enriquecedores y estímulos pedagógicamente más sabios y efectivos fue del director de la orquesta del teatro sajón Christian Gottlob Neefe, que había llegado a Bonn en 1779. Neefe gestionó la publicación de dos obras para piano de su alumno, y consiguió insertar una reseña en el “Magazín der Musik” de Johann Baptist Cramer, en la que habla del “prometedor talento” de Beethoven y le encomia: “toca con gran habilidad y fuerza el piano”.

Por último, Neefe le proporcionó, por más que no fuera retribuido, el primer empleo en la corte ya en 1782 como su sustituto en el puesto de organista de la corte y en 1783 como cimbalista en la orquesta. De esta época es también el proyecto de un concierto para violín, del cual solo se conserva el primer movimiento. No hay constatación de que Beethoven haya compuesto y copiado otros movimientos. Esta obra permite constatar con toda claridad que Beethoven ya había llegado a dominar su “oficio”. Por ejemplo, el tiempo de concierto está al mismo nivel en su técnica compositiva que la primera sinfonía, compuesta aproximadamente una década más tarde.

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