¿Cómo componía Beethoven? Un análisis

Por: HJCK Radio
@HJCKRadio Ilustración: Vanessa Guerrero Urbina

Música

Se ha conservado tan sólo un manuscrito de la parte solista revisado por Beethoven, en el que se incluyen los preludios e interludios de la orquesta del concierto para piano en Mi bemol mayor,Wo0 4. 

 

Cuando Beethoven compuso el concierto para piano en Mi bemol,Wo0 4 tuvo que haber sido ya un notable pianista, como se deduce de las exigencias técnicas que la obra tiene.Posiblemente la escribió en 1784 para el nuevo príncipe Elector Maximilian Franz von Habsburg, que había sido entronizado en junio de ese año, y que, gran amante de la música había intentado contratar al mismísimo Mozart para director de su propia pequeña orquesta. Quizá este hecho motivó a Beethoven a componer una obra efectista con la cual podría brillar como pianista.

En el lenguaje musical de este concierto sigue el joven compositor las tendencias estilísticas que le transmitieron en la corte de Bonn sus maestros: los de la escuela Nord-alemana y los preclásicos italianos. En el primer movimiento persigue un carácter pomposo, mientras en el rondó final produce evidentemente con su temática una impresión de cierto comedimiento. En el intermedio las breves figuraciones del piano y el carácter de larghetto del tema conforman una unidad superior. En todo caso, hay que considerar el concierto como una extraordinaria prueba de talento para un muchacho de trece años.

Se ha conservado tan sólo un manuscrito de la parte solista revisado por Beethoven, en el que se incluyen los preludios e interludios de la orquesta. Para poder interpretar la obra, el musicólogo y compositor suizo Willy Hess elaboró la partitura completa de orquesta con cadencias propias: el concierto así reconstruido fue estrenado en 1943 en Postdam Poe el pianista Edwin Fischer.

Dentro de la obra concertante de Beethoven no hay otra como el concierto para piano No.2 que haya tenido tantos cambios. Veamos: Cuando Beethoven llegó a Viena en 1792, el concierto en si bemol que se convirtió en la op.19 se encontraba entre las obras que llevaba consigo. Lo había compuesto e interpretado en Bonn en 1790,aunque sus orígenes se remontan a 1788 o posiblemente 1786. Una segunda versión, cuyo finale era probablemente el movimiento que hoy conocemos como el Rondó Wo0 6, se hallaba ya en uso en 1793; el actual finale parece haber nacido como parte de una tercera versión, preparada en 1794-1795, que es posible que se interpretara en un concierto ofrecido por Haydn y Beethoven el 18 de diciembre de 1795.

La versión definitiva del op.19 data de 1798, cuando Beethoven volvió a revisarlo para utilizarlo en Praga, donde el op.15 ya había sido recibido con éxito. Sin embargo y a pesar de la aceptación del público, Beethoven siguió revisando y perfeccionando el op.19 en los años siguientes. Fue hasta 1801 que escribió una copia autorizada de la parte solista para utilizarla en la preparación de la primera edición.

Beethoven jamás se sintió completamente satisfecho con este segundo concierto, tal vez debido a lo mucho que se basaba en los conciertos de Mozart. Lo revisó para una interpretación posterior y luego volvió a hacerlo cuando preparaba su publicación en 1801.En sus trámites con el editor, se refirió a la obra como “un concierto para piano que, por cierto, no considero que esté entre mis mejores piezas”. Los ecos de Mozart se oyen con más claridad en el primer movimiento, elegante y sofisticado. El Beethoven más maduro se hace más evidente en el movimiento lento, que comienza con gran dramatismo. El final sofisticado es deliciosamente ingenioso.

Ésta, con una dedicatoria a Carl Nicklas Edler von Nickelsberg, fue la que publicó en Leipzig en diciembre de 1801 Franz Hoffmeister. Luego de haber ofrecido la breve génesis del concierto para piano No.2 en si bemol mayor, op. 19.

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