Beethoven y la música ceremonial

Por: HJCK Radio
@HJCKRadio Ilustración: Vanessa Guerrero Urbina

Música

En tiempos de Beethoven las obras de circunstancia constituían un tipo propio de piezas teatrales escritas para realce de las celebraciones de la nobleza. Cuanto más importante era la ceremonia, tanto más se valoraba el papel de la música que debía de sonar integrada en la acción escénica.

El concierto para piano, violín y violoncello en do mayor,op.56 pertenece a una saga real de piezas concebidas o completadas en los 1803-1804: la Sinfonía Heroica,las Sonatas “Waldstein” y “Appasionata” y los primeros indicios de Fidelio. El concierto fue escrito para el archiduque Rodolfo que, a la edad de 16,acababa de convertirse en discípulo de piano de Beethoven. El compositor deseaba brindar al archiduque una oportunidad de tocar como solista, pero conocía las limitaciones musicales de su alumno. Pensó Beethoven que el archiduque jamás podría medírsele a un concierto para solista, pero si funcionar adecuadamente como miembro de un trío de solistas. Siempre que la parte de piano fuera menos exigente que las del violín y violoncello, que serían tocadas por profesionales.

La simplicidad de la parte para piano(aunque algunos pasajes alcanzan un cierto grado de virtuosismo) está indicada por el hecho de que hay arreglos de la obra para tríos solamente, en los cuales las partes para cuerdas quedan intactas mientras que el piano toca la música original para piano y para orquesta.

Le generosidad que demostró Beethoven para con las modestas habilidades de Rodolfo contribuyeron a crear una amistad entre el compositor y el joven archiduque que perduró a lo largo de toda la vida y, en años posteriores, el archiduque se convirtió en uno de los principales protectores del compositor.

Fue estrenado en Viena en Mayo de 1808,en un concierto para la nobleza con poco éxito en razón a la poca atención que prestaron los intérpretes en su ejecución.

No se volvió a interpretar durante la vida de Beethoven y, hasta el día de hoy sigue siendo una de las obras mayores del autor que menos se interpreta. En tiempos de Beethoven las obras de circunstancia constituían un tipo propio de piezas teatrales escritas para realce de las celebraciones de la nobleza. Cuanto más importante era la ceremonia, tanto más se valoraba el papel de la música que debía de sonar integrada en la acción escénica.

Así para la inauguración del Teatro Real de Pest en 1811 se encargó dos poemas en un acto al entonces famoso dramaturgo August von Kotzebue y la música correspondiente al no menos famoso Beethoven. Se presentó como preludio “El Rey Esteban o el primer benefactor de Hungría” y como postludio “Las ruinas de Atenas”; la obra intermedia era un drama hablado sobre un argumento de la historia de Pest.

El Preludio glorificaba a Esteban,que en el primer tercio del siglo XI cristianizó el país y fundó el reino húngaro.Una relajada serie de piezas gira en torno a escenas sobre el tema de la gran personalidad del soberano,que celebra consejo con los nobles del país,introduce el cristianismo,hace levantar un victorioso ejército,para finalmente recibir a su propia prometida y dar leyes a la nación.Una gran delegación papal le entrega la corona que Esteban se coloca sobre la cabeza.La obra concluye con grito de júbilo que honran al Rey a sus descendientes.

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