Arte

Buscando honrar a todas las personas cuyas vidas han sido cegadas de forma violenta durante las protestas civiles de Colombia entre 2019 y 2021, Fragmentos, espacio de arte y memoria presenta "Vidas robadas".

“Con Vidas robadas dejamos constancia de la huella trágica e imborrable que la muerte violenta y arbitraria de nuestros jóvenes, deja sobre la conciencia nacional. Lamentablemente la violencia política define el ethos de nuestra sociedad, ya que en Colombia se ha borrado la diferencia entre combatientes y  población civil. Así, Fragmentos asume un compromiso con la memoria de estas vidas perdidas. Nos corresponde visibilizar la experiencia de las víctimas más vulnerables y más anónimas de la violencia política. Desde Fragmentos consideramos que para lograr que estas experiencias trágicas, no queden reducidas al lamento, el silencio y la soledad de los dolientes, esta experiencia singular debe ser inscrita en una acción de memoria pública. Las víctimas que han muerto durante estas protestas tienen rostros que debemos reconocer y nombres que debemos nombrar como una manera de hacer el duelo por su irreparable ausencia. Fragmentos demarca un lugar en el que los ausentes se pueden hacer presentes. Vidas robadas es una muestra que busca materializar, hacer real, el acto de nombrar sus nombres, como un intento de suspender –aun cuando solo sea temporalmente– la ignorancia intencional con la que rodeamos estas dolorosas muertes, hoy por hoy tan cotidianas. Nombrar los nombres de estas víctimas es una forma de reconocer la inmensidad de la pérdida que han sufrido, no solo sus familias, sino todos nosotros, colectivamente, como sociedad. La muerte de cada persona genera una ausencia y cada ausencia requiere que nos responsabilicemos por los que ya no están, pues la única forma en la que las personas -asesinadas durante estas semanas caóticas y violentas, – pueden existir es dentro de nosotros. Vidas robadas es una muestra austera, solemne,  presenta la desolación en la que habitan los dolientes y también el resplandor y significado que cada nombre y cada rostro tiene para sus familias”

Doris Salcedo, creadora del contra-monumento Fragmentos

Buscando honrar a todas las personas cuyas vidas han sido cegadas de forma violenta durante las protestas civiles de Colombia entre 2019 y 2021, Fragmentos, espacio de arte y memoria, en alianza con Cuestión Pública y la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia, presenta Vidas robadas, una acción urgente que reúne los rostros e historias de 56 víctimas mortales confirmadas y documentadas hasta el jueves 20 de mayo de 2021. Un lamento desesperado por la pérdida innecesaria de vidas, que nos obliga a reflexionar, a repensarnos cómo sociedad y a ponernos a la altura del momento para que nuestra salvación sea alcanzable.

“A estas personas que caen asesinadas cuando desesperadamente gritan clamando justicia, ya se les había robado antes la vida. Porque han estado ausentes del proyecto humano, porque han sido despreciados y rechazados por quienes se reparten el botín que deja esta violencia incesante del conflicto colombiano”, dice María Belén Sáez de Ibarra, curadora y directora de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia

Con curaduría de Doris Salcedo y María Belén Sáez de Ibarra, Vidas robadas es una acción de memoria que incluye complejamente en una unidad la voz de las organizaciones sociales y el periodismo, la música y la poesía en un espacio donde la estética, la ética y la conciencia de un momento histórico confluyen. Así, además de la juiciosa investigación de Cuestión Pública y las organizaciones sociales que la apoyan, se incluyen las obras de dos artistas que asumieron su trabajo desde una inmersión radical en sus momentos históricos, quebrados y sin sentido, en un contexto fascista y represivo. “Mandelstam y Ligeti representan el espíritu de la libertad que resiste a la opresión como la única forma plena de existir, ello es: pensar, comprender y actuar en conformidad a ese pensamiento y a ese sentimiento, en defensa de la dignidad de la vida”, afirma María Belén Sáez de Ibarra. El Réquiem IV Lacrimosa, del compositor húngaro György Ligeti, víctima de la persecución nazi y del aislamiento de su país en los años 40. Y el poema El Siglo, del poeta polaco Ósip Mandelshtam, quien murió en 1938 reprimido por el régimen de Stalin.

Según la curaduría: “La acción consiste en traer al espacio de Fragmentos, los rostros, nombres, la presencia de estas personas asesinadas para rendirles un canto fúnebre a través del último movimiento de este Réquiem”, interpretado por 35 músicos del Conjunto de Estudiantes del Conservatorio de Música de la Universidad Nacional de Colombia y las voces de la mezzosoprano Valeria Bibliowicz y la soprano María Paula Gómez, bajo la dirección musical de Guerassim Voronkov. Esta acción será transmitida vía streaming el próximo martes 1 de junio, a las 6:00 p.m., y desde ese día quedará instalada en Fragmentos para ser visitada por el público hasta el domingo 27 de junio.

“Una dimensión de mi música lleva la huella de un largo tiempo pasado a la sombra de la muerte”. No es sorprendente escuchar estas palabras del compositor György Ligeti, quien fue enviado al campo de trabajos forzados nazis en 1944, donde perdió a su hermano adolescente. De su familia, solo la madre sobrevivió milagrosamente en Auschwitz. Lacrimosa -el último movimiento de la gran obra coral como es Réquiem- evoca una sensación casi palpable de duelo colectivo, que se compone a través de “micropolifonía”, una multitud personalizada de dolientes, una multitud de testigos que no solo lamentan por los que están perdidos, sino también por ellos mismos. La característica que distingue a Ligeti es su rechazo a la lucha entre las personas que quieren ser los primeros, su credo musical está lejos del pensamiento mesiánico. A pesar de todas sus técnicas innovadoras y su sonoridad absolutamente distintiva, el Réquiem está de cara a los oyentes, el compositor quiere comunicar con los que escuchan, confiando que su música a pesar de aparente carencia de función social “tiene posibilidades de expansión espiritual infinitamente amplias”. Esta carga de significados unidos al rechazo a la muerte tan agresiva e injustificable que movió a Ligeti para componer su Lacrimosa, nos permite, como músicos y ciudadanos, expresar lo inexpresable de nuestros emociones y sentimientos provocados por los acontecimientos de estos días. En su estreno en 1965 la obra de Ligeti se tocó junto con la 9ª Sinfonía de Beethoven. Esta Lacrimosa por Vidas robadas en Bogotá de 2021 es nuestro llanto con la esperanza de que no tengamos que cantar el Réquiem por la alegría y fraternidad. Guerassim Voronkov, director musical

Nombrándolos traemos la presencia de 74 víctimas fatales. Son  personas, mujeres y hombres, civiles y Fuerza Pública, en su mayoría jóvenes, cuyas vidas fueron cegadas en las calles donde se han dado enfrentamientos entre los manifestantes y la fuerza pública.

Vidas robadas se soporta en información y material de archivo recogido, investigado y cotejado  por Cuestión Pública, con el apoyo de Familiares de las víctimas, Temblores ONG, Defensoría del Pueblo, Medicina legal, Indepaz, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Red de Derechos Humanos Francisco Isaías Cifuentes, Periódico Q’Hubo, Palmira Extra, Tras la Cola de la Rata, Baudó Agencia Pública, Pacifista, Revista Volcánica, Human Rights Watch y otros medios de comunicación.

“Cuestión Pública aceptó con mucha gratitud la invitación a participar con nuestras investigaciones y recopilación de información, porque sentimos que el periodismo que aporta verdad también aporta memoria, aún en los momentos más oscuros en los que la democracia muere. Este equipo quiere insistir en honrar la vida y aportar desde la verdad. Siempre”, dijo Diana Salinas, periodista y cofundadora de Cuestión Pública

En memoria de Dilan Mauricio Cruz Medina, 18 años | Julián Mauricio González Fory, 27 años | Marcela Zuñiga, 36 años | Lorwan Stiwen Mendoza Aya, 30 años | Andrés Felipe Rodríguez Ávila, 23 años | Christian Andrés Hurtado Meneces, 27 años | Freddy Alexander Mahecha Vásquez, 20 años | Anthony Gabriel Estrada Espinoza, 28 años | Julieth Ramírez Meza, 18 años | Angie Paola Baquero Rojas, 29 años | Germán Smyth Puentes Valero, 25 años | Jaider Alexander Fonseca Castillo, 17 años| Cristian Camilo Hernández Yara, 26 años | Javier Humberto Ordóñez Bermúdez, 43 años | Marcelo Agredo Inchima, 17 años | Cristian Alexis Moncayo Machado | Pol Stiven Sevillano Perea,  19 años | Michael David Reyes Pérez | Yarli Parra Banguera | Jeisson García, 13 años | Miguel Ángel Pinto Mona, 28 años | Dadimir Daza Correa | capitán Jesús Alberto Solano Beltrán, 34 años | Edwin Villa Escobar, 39 años | Heinar Alexander Lasso Chará | Evelio de Jesús Florez, 86 años | Jovita Osorio, 73 años | Rosemberg Douglas, 22 años | Brayan Fernando Niño Araque, 24 años | Jeferson Alexis Marín Morales, 33 años | Santiago Andrés Murillo Meneses, 19 años | Santiago Moreno Moreno,  23 años | Joan Nicolás García Guerrero, 27 años | Harold Antonio Rodríguez Mellizo | Cristian Arturo Hinojosa Murillo, 26 años | José Emilson Ambuila | Wenceslao Solis Sánchez | Kevin Anthony Agudelo Jiménez, 22 años | José Yesit Acevedo Santamaría, 59 años | Brahian Gabriel Rojas López, 26 años | Javier Alonso Uribe Díaz, 52 años | Pedro Benito Suárez Ariza, 62 años | Jairo Alberto Cuartas Herrán, 41 años | Dylan Fabriany Barbosa León, 27 años | Héctor Fabio Morales Henao, 24 años | Elvis Alfredo Vivas, 24 años | Daniel Alejandro Zapata, 20 años | Lucas Villa Vásquez, 37 años | Alison Meléndez, 17 años | Sebastián Quintero Munera, 29 años | John Alexander Yotengo, 21 años | Julio César Caicedo Salguero, 36 años | Angie Johana Valencia | Julián Erasmo Vallejo Cortes, 22 años | Cristian David Orozco Cardona, 23 años | y de otras 18 víctimas fatales cuyos casos se encuentran registrados y en proceso de investigación por parte de Cuestión Pública y/o Human Rights Watch.


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