Literatura

Con pancartas en las que reclamaba nuevas instituciones en su país y la liberación de opositores políticos, Dangarembga protestó en silencio junto a una amiga.

Para la escritora zimbabuense Tsitsi Dangarembga, la última semana de julio empezó con la selección de su última novela para uno de los mayores premios literarios del mundo, pero terminó tras los barrotes de una celda.

El viernes 31 de julio, fue detenida por la policía en Harare durante unas manifestaciones prohibidas por las autoridades, para protestar contra la corrupción y la crisis económica que corroe ese país de África austral. Por la mañana, la escritora, de 61 años, dejó su casa, diciéndole a su marido que volvería pronto, y se unió a una concentración prevista en un barrio cercano de la capital.

Con pancartas en las que reclamaba nuevas instituciones en su país y la liberación de opositores políticos, Dangarembga protestó en silencio junto a una amiga. Pero, acusada de incitación pública a la violencia, acabó detenida y no fue liberada, bajo fianza, hasta el día siguiente.

“El mensaje de mi pancarta era pacífico. No era en absoluto una provocación, aunque la manifestación estuviera prohibida”, explicó a la AFP por teléfono. En todo momento negó querer hacer política y se definió como una “ciudadana”.

Después de que se supiera que su última novela había sido seleccionada para el prestigioso Booker Prize británico, “esta detención fue como el revés, la decepción de 40 años de vida en Zimbabue”, lamentó. Tras haber empezado los estudios de medicina en Cambridge (Reino Unido), Tsitsi Dangarembga regresó a Zimbabue con sus padres tras la independencia, en 1980. Entonces empezó los estudios de psicología en la Universidad de Zimbabue, antes de estudiar cine en Alemania.

El primer reconocimiento internacional le llegaría en 1988 con su novela “Condiciones nerviosas”, premiada. Es el primer tomo de una trilogía que cuenta la trayectoria de una joven de Zimbabue y fue el primer libro publicado en inglés por una mujer negra zimbabuense. También es la guionista de la película “Neria”, estrenada en 1993, sobre la situación de las mujeres de Zimbabue.

Lenta combustión

En su última obra, Tsitsi Dangarembga describe el Zimbabwe de después de la independencia, sombrío. En “This Mournable Body”, afirma contar “lo que veo llegar”. Zimbabue está sumido desde hace unas dos décadas en una crisis económica desastrosa, que se traduce en una inflación galopante y una enorme escasez de numerosos productos de primera necesidad.

Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), alrededor del 60% del a población zimbabuense, es decir, 8,6 millones de personas, se encontrarán en situación de inseguridad alimentaria para finales de año, a causa de la sequía, la recesión económica y la pandemia de COVID-19.

“La mayoría de los zimbabuenses están en la miseria. Viven situaciones complicadas, difíciles y agotadoras que marcan psicológicamente”, explica Dangarembga.  “La esperanza desaparece”, lamenta, aludiendo a “un mal que quema lentamente a Zimbabue”.

“Estado – Guerrilla”

Se dio cuenta del alcance de los riesgos al participar en una manifestación no autorizada. Su arresto y el de decenas de opositores y activistas evidencian que la represión del gobierno se está endureciendo. El presidente, Emmerson Mnangagwa, prometió hace poco perseguir a sus opositores, a los que calificó de “manzanas podridas”, “terroristas” o “fuerzas oscuras” de la nación.

Pero lo que ahora teme la escritora zimbabuense es que el país se “militarice”. “No hemos logrado construir un gobierno civil. Hemos construido algo parecido a un Estado-guerrilla”, afirma, estimando que el partido en el gobierno, el ZANU-PF, se ha convertido en una “guerrilla nacionalista”.


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