Arte

Utilizar aviones cisterna para apagar las llamas que consumen la catedral de Notre Dame de París no es una opción ya que podría destruir todo el monumento. A continuación una descripción de lo que podría perder la humanidad tras este incendio.

Una de las edificaciones más importantes de Europa y de la historia del arte occidental corre peligro. Tras el incendio que consumió parte de la catedral de Notre Dame este 15 de abril, un símbolo de la arquitectura y del catolicismo estuvo a punto de desaparecer. Su construcción comenzó en el año 1163 y terminó en el año 1345. Dedicada a María, madre de Jesucristo, se sitúa en la pequeña isla de la Cité, rodeada por las aguas del río Sena.

Además de las obras de arte, esculturas y vitrales dentro de la catedral, el incendio de Notre Dame afecta el bien más preciosos: el edificio. «No es seguro» que se pueda salvar la catedral de Notre Dame, presa de un violento incendio el lunes en la noche, pese a la movilización de 400 bomberos y la empleo de 10 mangueras, indicó el secretario de Estado del Interior Laurent Nuñez. «No estamos seguros de poder frenar la propagación en la torre norte. Si esta se derrumba los dejo imaginar la magnitud de los daños», declaró Nuñez acompañado del general Jean-Claude Gallet, comandante de la Brigada de Bomberos de París.

Utilizar aviones cisterna para apagar las llamas que consumen la catedral de Notre Dame de París no es una opción ya que podría destruir todo el monumento, indicó el lunes la dirección francesa de seguridad civil.

«#NotreDame Lanzar agua por avión en este tipo de edificio podría provocar el colapso de toda la estructura», tuiteó la dirección de seguridad civil de París, mientras que las llamas devoraban desde hace más de dos horas a la emblemática catedral, cuya aguja se derrumbó.

«Es tan horrible ver el enorme incendio en la catedral de Notre Dame en París. Tal vez se puedan usar aviones cisterna para apagarlo. ¡Debe actuarse rápidamente!», tuiteó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Es un «fuego difícil», dijeron los bomberos a la AFP. Alrededor de 400 bomberos están movilizados para intentar apagar las llamas, según el ministerio del Interior.

¿Y qué hay dentro de ella? ¿Qué tesoros artísticos alberga este gigante arquitectónico de la cultura occidental? A continuación, una breve lista de las obras que podrían ser dañadas de forma irreversible por el incendio.

Piedad, de Nicolas Coustou

En la cabecera de la catedral, hay un monumento que descolla. Se llama Piedad —o El Descendimiento de la cruz— y es una escultura realizada por Nicolas Coustou en el siglo XVIII.

“Piedad” (o El Descendimiento de la cruz) de Nicolas Coustou

La coronación de Napoleón

La coronación de Napoleón (1805-1807), cuadro de Jacques-Louis David. La obra retrata el interior de Notre Dame durante la coronación de Napoleón Bonaparte como emperador de Francia el 2 de diciembre de 1804.

 

 

El órgano, de Aristide Cavaillé-Coll

El órgano principal de la catedral es un destacado instrumento, obra de Aristide Cavaillé-Coll en su mayor parte; posee una caja adornada con autómatas. La plaza de organista titular de Nôtre Dame es uno de los más altos honores a los que puede aspirar un músico. Entre los que la han ocupado destaca Louis Vierne, que fue organista entre los años 1900 y 1937.

La Virgen de París 

Casi dos metros mide esta enorme escultura de la Virgen María y el Niño Jesús. A esta estatua se la conoce como Virgen de París es la más conocida de las treinta y siete representaciones de la Virgen que alberga la catedral. Esculpida a mediados del siglo XIV, proviene de la Capilla de Saint Aignan en el antiguo Claustro de los Cañones de la isla de la Cité.

“Virgen de París”

Les Grand Mays

Grandes pinturas acompañadas por poemas en honor a la Virgen. Eso es lo que se ve dentro de la Catedral. Pertenecen a una serie: Les Grand Mays. En un principio, se realizó un total de 66 cuadros. Muchos fueron incautados en 1793 aunque se logró que varios regresen. Hoy en día, alrededor de cincuenta de estas pinturas aún permanecen en Notre Dame. Solo trece están en exhibición pública. Entre ellas, El Descenso del Espíritu Santo (1634) de Jacques Blanchard, y San Pedro curando al enfermo con su sombra (1635) y La conversión de San Pablo (1637) de Laurent de la Hyre.

“El Descenso del Espíritu Santo” (1634) de Jacques Blanchard, y “San Pedro curando al enfermo con su sombra” (1635) y “La conversión de San Pablo” (1637) de Laurent de la Hyre.

“El Descenso del Espíritu Santo” (1634) de Jacques Blanchard, y “San Pedro curando al enfermo con su sombra” (1635) y “La conversión de San Pablo” (1637) de Laurent de la Hyre.

Los 28 reyes antes de Cristo

Son 28 figuras ubicadas a veinte metros del suelo. Representan las 28 generaciones de los reyes de Judea que precedieron a Cristo. Cada estatua tiene más de tres metros de altura. Fueron restauradas por Jean-Baptiste Lassus Viollet-le-Duc en 1844 cuando, casi cuenta años atrás, las estatuasfueron decapitadas en 1793 durante la Revolución Francesa.

Los 28 reyes antes de Cristo

Santo Tomás de Aquino, de Antoine Nicolas

La fecha no es exacta pero esta pintura, titulada Santo Tomás de Aquino, data del año 1648. Se atribuye al pintor Antoine Nicolas. No sabe para quién fue realizada esta imagen. Pertenecía a la comunidad de los dominicos de Saint-Maur-des-Faussés, que se estableció en Langres en 1621. Llegó al convento de la Anunciación del Faubourg Saint-Honoré alrededor de 1950 y finalmente fue donada a la Catedral de Notre Dame en 1974, con motivo del séptimo centenario de la muerte de Santo Tomás.

“Santo Tomás de Aquino” de Antoine Nicolas

El Bellos Dios, de Adolphe-Victor Geoffroy-Dechaume

De pie en el muelle del portal del Juicio Final, una de las obras más notables de Adolphe-Victor Geoffroy-Dechaume se erige imponente. Es El Bello Dios de Notre Dame realizado en el siglo XIX por Adolphe-Victor Geoffroy-Dechaume. Se trata de un Cristo humanizado muchas veces realizado en distintas épocas.

“El Bellos Dios”, de Adolphe-Victor Geoffroy-Dechaume

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