Hasta el 12 de octubre se realizará el Segundo Ciclo de Restaurados. Esta vez podrán verse todas las cintas de forma gratuita en Retina Latina. Más allá de películas antiguas, este ciclo nos ubica en un lugar de memoria y contexto audiovisual latinoamericano.

Después de que en el año pasado el primer ciclo de restaurados de la Cinemateca Distrital dejara muchas más preguntas que respuestas, la entidad decidió continuar con el proyecto. Las películas restauradas se convirtieron en una excusa para hablar sobre memoria y el lugar donde estamos parados respecto a identidad audiovisual. El Ciclo de Restaurados, que irá hasta el 12 de octubre, propone un recorrido por los archivos del cine latinoamericano: “Era muy importante para Proimagenes, Patrimonio Fílmico y la Cinemateca de Bogotá poner nuestro propio archivo en un contexto latinoamericano. Después de la experiencia del año pasado y a pesar de la coyuntura que vivimos en este momento, quisimos apostar por hacer este Ciclo de Restaurados para fortalecer la articulación que hemos creado con otros países”, cuenta Paula Villegas, gerente de Artes Audiovisuales del Idartes – Cinemateca de Bogotá. Conozca la programación completa del Ciclo aquí 

Todas las cintas, cortos y fragmentos seleccionados podrán ser vistos de manera gratuita en Retina Latina desde cualquier lugar del país, de América Latina y el Caribe. “En medio de la pandemia y pensando cómo hacer de este un proyecto que llegue cada vez a más personas nos encontramos con que la digitalización no es un asunto solo de restauración de películas sino un escenario perfecto para que las personas se encuentren con archivos fílmicos que hablan de una época, de un contexto social y de nuestra historia como región”, dice Alexandra Falla, directora de la fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.

Nueve películas conforman la programación de este Ciclo, una selección de nitrato argentino y tres Yuruparí, pertenecientes a ocho países de la región. Nitrato argentino está compuesto principalmente por fragmentos y restos incompletos, muchos de ellos anónimos; registros que hasta ahora habían sido tratados como elementos de desecho y poco valorados como documentos válidos para volver a pensar en la historia argentina.

Según Falla, Patrimonio Fílmico se ha concentrado especialmente en indagar sobre las formas de narración que tuvimos en el país entre 1960 y 1980 y una mirada específica sobre el cine silente colombiano. “La restauración ayuda a ver películas en excelente calidad, digitalizadas y poder ver esas formas de actuación tan diferentes, la arquitectura, la música hablándonos de una identidad”.

Generalmente cuando pensamos en películas restauradas tendemos a creer que son solo películas antiguas o dañadas, pero dentro del abanico de cintas para restaurar hay características como autores,  soportes, estado de los materiales, forma en la que se produjo, coproductores, que son determinantes para priorizar ciertas cintas. En Patrimonio Fílmico ya tienen identificada cuales son las piezas que las personas más solicitan. Entre ellas se encuentra todo el material audiovisual del 9 de abril de 1948 y, también, imágenes y videos de Pablo Escobar. “Todo depende de las efemérides también. El año pasado, por ejemplo, mucha gente solicitó material con la llegada del hombre a la Luna por el aniversario de ese evento”, cuenta Falla.

Este Ciclo también ha permitido poner discutir sobre el qué hacer de las instituciones, visibilizar proyectos que parecen estancados en anaqueles y observar un panorama que nos ponga en comparación con países como México y Brasil que tienen proyectos de restauración adelantados en términos digitales.

El Ciclo Restaurados tendrá como invitados especiales a sus ocho conversatorios virtuales, a realizadores, expertos y coordinadores de proyectos alrededor de la memoria audiovisual, que invitan a los participantes a descubrir los procesos de preservación de las películas que están programadas, de la conexión y el valor de la memoria.


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