Cine

Los oficios del llano han mantenido una relación estrecha con la música y es a partir de esta que puede contarse la historia de una región, su gente y sus tradiciones.

En Colombia, cada región puede entenderse como un mundo único. Si bien existen puntos de encuentro, es necesario sumergirse en cada territorio para reconocer el valor y significado de ciertas prácticas. El llano, por ejemplo, se ha ofrecido siempre como un paraíso de la naturaleza – los caballos, sus atardeceresy de la música, que a través de cientos de coplas ha conquistado escenarios del mundo en la voz de cantantes como Orlando “El Cholo” Valderrama.

Esta grandeza tan reconocida en el mundo e invisible al interior de la región, fue la motivación para Talía Osorio Cardona, directora del documental “Jinetes del Paraíso”, quien durante 90 minutos nos lleva a la raíz del llano, de su gente y de la indescriptible relación de un llanero con su caballo. El audiovisual está dividido en tres partes: “mi primer caballo”, “mi segundo caballo” y “mi tercer caballo”; en cada una de ellas, el espectador cabalga y canta por la sabana llanera, mientras entiende la travesía y el rumbo que implica mantener viva una tradición.

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Música: cantar y grabar para escuchar las historias del llano

Los oficios del llano han mantenido una relación estrecha con la música, los cantos de ordeño y los cantos de vaquería son las formas que han encontrado los llaneros de “cantarle a la tierra”. El origen de su canto se remonta al tiempo de la colonia, en medio de hatos y parcelas, los campesinos empezaban a ordeñar las vacas sin ningún método y para no convertir el oficio en una tarea tediosa, empezaron a componer cantos para las vacas y así “mantener en agrado a la bestia”, mientras extraían la leche.

Como la mayoría de tradiciones, los cantos de ordeño se aprender por imitación de los jóvenes a los más viejos, desde las rimas hasta la forma de entonar la voz, es una proceso de aprendizaje desde el acompañamiento a los mayores. Lo mismo sucede con los cantos de vaquería, así lo cuenta el Cholo en uno de los apartados del documental y asegura que “si no escucha los viejos, no le va a dar la garganta”. Desde 2017, luego de un extenso proceso de investigación y revisión histórica, estas canciones fueron catalogadas por la UNESCO como “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”.

El Cholo Valderrama ha sabido sortear su tiempo entre el campo y los escenarios. Es, sin duda, una de las figuras más representativas de la música llanera en Colombia y en el mundo, así lo confirmó en el 2008 al ganar un Grammy a “Mejor álbum de folclor” con su disco “¡Caballo!”.

A lo largo del documental, Valderrama enfatiza en la música como una compañía en las labores del campo, no como un propósito profesional de su vida. Así mismo, cuenta cómo la radio ha sido una aliada para escuchar historias diferentes a la suya y fue una sorpresa cuando escuchó allí sus canciones. Asegura que los cantos hacen parte del goce que conservan los trabajos del llano, pero no encuentra distinción entre arar la tierra y cantar. Ambos, afirma, son oficios llaneros.

Así es como entiende el hacer música:

Ser un correo de la cultura llanera, yo todavía no lo veo como mi profesión, todavía lo veo como algo pegado a ser llanero (…) Así como hay coleadores yo soy un man que canta joropo y ya”.

Juntar las pieles con el llano

 

Vean aquí “Jinetes del paraíso”.


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