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El valenciano Joaquín Sorolla retrató la dureza de la vida en la España de finales del siglo XIX.

La National Gallery de Londres anunció la compra de su primer cuadro de Joaquín Sorolla, subsanando la ausencia del impresionista español en sus colecciones tras el gran éxito de una retrospectiva organizada el año pasado por el prestigioso museo.

El lienzo, titulado “El borracho, Zarauz” (1910), fue adquirido por 325.000 libras (411.000 dólares) y puede verse ya en la página web de la institución, cerrada debido a la pandemia de coronavirus, anunció el museo en un comunicado.

Más de 167.000 personas visitaron entre marzo y julio de 2019 la muestra “Sorolla: el maestro español de la luz”, que propulsó a un artista prácticamente desconocido para el público británico y ausente de la mayoría de museos del país.

Ya entonces, el director de la National Gallery, Gabriele Finaldi, anunció su intención de adquirir una obra del que fuera uno de los pintores vivos más famosos de su momento.

Conocido por su excepcional manera de captar la luz mediterránea en sus idealizadas escenas a orillas del mar, el valenciano Sorolla (1863-1923) había retratado también la dureza de la vida en la España de finales del siglo XIX, enfrentada a la convulsión social y la pérdida de las últimas colonias.

Fue un raro ejemplo de la utilización del impresionismo para fines de denuncia social, que tuvo una larga influencia en las siguientes generaciones de pintores españoles, encabezados por Pablo Picasso.

Sorolla se alejó después de esta temática durante una década, hasta que en 1910 pintó una de sus obras más oscuras, “El borracho, Zarauz”, en que buscó igualar la penetración psicológica y el sentido de presencia humana de grandes maestros como Goya y Velázquez.

“Con este cuadro profundamente humano (Sorolla) volvió a su compromiso con el campesino español y, quizás tan importante, a hacer un uso brillante una vez más del indispensable color español: el negro”, afirma Christopher Riopelle, comisario de la National Gallery para la pintura posterior a 1800.

En su opinión, se lo puede considerar un preámbulo a “Visión de España”, un conjunto monumental sobre las gentes y costumbres de su país comisionado por la neoyorquina Hispanic Society of America, al que dedicó el resto de su carrera.

“El borracho”, cuya técnica captura la inmediatez del momento, fue pintada en una taberna de Zarauz, en el País Vasco, donde el artista veraneba con su familia. En él, cinco hombres en diferentes estados de embriaguez plasman los efectos devastadores del alcoholismo, encabezados por una figura central que mira fijamente al pintor.

Finaldi, que fue director adjunto de conservación e investigación en el madrileño Museo del Prado de 2002 a 2015, siempre se mostró atraído por la pintura más velazqueña de Sorolla.

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