Literatura

En honor a Julieth Ramírez, víctima de una bala perdida por parte de la policía nacional, la comunidad de la Gaitana, ha transformado el lugar.

Las últimas dos noches, en la ciudad de Bogotá, han sido más largas y oscuras de lo normal. La muerte de Javier Ordóñez a manos de agentes de la policía, durante un supuesto procedimiento que se convirtió en un episodio de abuso policial, fue el detonante de una jornada de protestas que se llevaron a cabo desde el miércoles 9 de septiembre, en diferentes ciudades del país. La rabia y nulidad de garantías por parte de la institución hacia los ciudadanos los llevó a las calles. Las concentraciones tuvieron como centro los Comandos de Acción Inmediata de la Policía (CAI), estos lugares fueron atacados en toda la ciudad. Lea también: “Ríos, cuerpos y cantos: formas de protesta en el arte“.

A la mañana siguiente, el jueves 10, se conoció el fatal balance: 10 personas fallecieron – siete en Bogotá y tres más en Soacha – en medio de las protestas. Jaider Alexánder Fonseca, 17 años. Julieth Martínez, 18 años. Fredy Mahecha, 20 años. Germán Smith Puentes, 25 años. Andrés Rodríguez, 23 años. Angie Vaquero, 19 años. Julián González, 27 años. Cristian Andrés Hurtado, 31 años. Lorwuan Estiben Mendoza, 26 años. Todos perdieron la vida a causa de disparos que realizaron miembros de la Policía, quienes según los videos publicados en redes sociales por prensa, grupos de derechos humanos y manifestantes, abrieron fuego frente a las concentraciones de los ciudadanos. Lea también: ““¿Quién los mató?”, una canción sobre jóvenes asesinados“.

La noche de ese mismo jueves, la ciudadanía volvió a las calles y la sevicia del abuso policial no dio tregua. De nuevo, la ciudad se sumió entre el sonido de arengas, helicópteros y disparos, y los CAI fueron blanco. Cientos de episodios violentos de parte de la policía contra la comunidad, los equipos de prensa y grupos de derechos humanos quedaron registrados en redes. La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, afirmó que hubo un desacato por parte de la institución, pues la orden fue no usar armas durante las movilizaciones, y anunció una reunión de urgencia con el Presidente y el Procurador general.

Dentro de los fallecidos está Julieth Ramírez, una mujer de 19 años, estudiante de psicología e inglés, quien se dirigía a casa de una amiga en el barrio la Gaitana, Suba, cuando fue alcanzada por una bala. El CAI de esta zona fue destruído en medio de la protesta y a manera de homenaje, la comunidad ha optado por convertirla en una biblioteca y centro cultural. Entre los escombros, miembros de barrio han ubicado libros y en los restos de las paredes han pintado el rostro de Julieth Ramírez. Por todo el lugar se leen mensajes sobre paz, educación: “Queremos paz y educación”, “Primero la vida”, esa es – finalmente – la raíz de las marchas convocadas.


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