Arte

Mientras el Centro Colombo justifica la censura del mural de Powerpaola y Lucas Ospina porque se sintieron “asaltados en su buena fe”, directivas del evento se declaran sorprendidas, pero emitieron una tibia respuesta.

Luego de que el pasado lunes 23 de septiembre el Centro Colombo Americano ordenara tapar con pintura blanca una obra de arte en pleno proceso de creación a cargo de los ilustradores Powerpaola y Lucas Ospina, que intervenían un muro de la fachada de esa entidad en el centro de Bogotá como parte de una exposición del 45 Salón Nacional de Artistas, tanto el Colombo como directivas del evento se pronunciaron en sendos comunicados que se contradicen. Lea también: Reconstrucción: Así era el mural censurado de Powerpaola y Luis Ospina

Tras la polémica generada en medios de comunicación por la denuncia que los propios artistas hicieron en redes sociales, el Colombo afirma en una comunicación a medios que la censura de la obra, que llaman “restauración” de la fachada, se ordenó porque los artistas, según dicen, intervinieron el espacio en una fecha no acordada y “sin previo aviso, sin autorización alguna y sin conocimiento formal” de su parte “como lo requiere cualquier operación como esta”, aunque voceros del Salón Nacional de Artistas no se refieren a la obra en estos términos.

La versión del Colombo

Según el Colombo, la institución se unió al 45 Salón Nacional de Artistas, proyecto del Ministerio de Cultura, disponiendo un espacio de su sede del centro de la capital a través de un convenio firmado con la Fundación ARTERIA como operadora logística, financiera y administrativa, que comprendía solo el uso de la sala de exposiciones para la exposición ‘Arquitecturas Narrativas’, liderada por el curador Alejandro Martín, a su vez director artístico del SNA.

Por fuera de este convenio firmado, explica el comunicado, directivas del evento y esa entidad hablaron “informalmente” sobre la posibilidad de que algunos artistas de la exposición intervinieran uno de los muros de su fachada durante la inauguración del salón. Le puede interesar: Disrupción desde la academia: el arte más allá de Barcú y ARTBO

Según la institución, esto se haría “el día 14 de septiembre o, en su defecto al día siguiente, de modo que el Colombo pudiese coordinar y facilitar dicho trabajo”.

 

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¡@powerpaola en peligro!

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Sin embargo, afirman que, por razones que escapan a su conocimiento, la coordinación para esa intervención no se llevó a cabo y “tampoco mediaron, en ningún momento, solicitudes, autorizaciones o formalizaciones como lo requiere cualquier operación como esta”.

Por eso, desde la perspectiva del Colombo, fueron “asaltados en su buena fe”, dado que, según dicen, “sin previo aviso, sin autorización alguna y sin conocimiento formal” de su parte, durante el fin de semana del 21 al 22 de septiembre fue intervenida una sección de su fachada.

¿Por qué censuraron la obra?

El Colombo señala que la primera reacción de sus directivas fue ordenar “restaurar la fachada”, a lo cual vieron que se respondió con una “nueva intervención no autorizada” de Powerpaola y Lucas Ospina, algo que, en sus palabras, “atentó directamente” contra su integridad, seguridad y reputación, con ilustraciones que permanece aún en el muro.

En ese sentido, el Colombo mantiene su posición y añade que “rechaza las imputaciones deshonrosas y falsas” que, según ellos, se les han hecho.

La tibia respuesta del Salón Nacional de Artistas

Horas antes, el Salón Nacional de Artistas también emitió un comunicado expresando la posición del director Artístico, Alejandro Martín Maldonado, y la directora Ejecutiva, Carolina Muñoz Uribe, que se limitaron a decir que lamentan este “claro acto de censura” y reiteran que seguirán defiendo la libertad de expresión, sin anunciar medidas para una posible restauración de la obra borrada.

Maldonado dijo que “se trata de un claro acto de censura, y como tal, resulta inadmisible”, por lo que lamenta “profundamente” que se tapara el mural de Powerpaola y Lucas Ospina, “que estaban realizando en el muro del Centro Colombo Americano en el centro de la ciudad. El lunes, cuando llegaron a terminar su trabajo, se encontraron con un empleado del Centro Colombo Americano pintando el muro de blanco, bajo órdenes de la institución en la que trabaja”.

Por su parte, Muñoz Uribe afirma que “desde la institucionalidad ha habido una total libertad para el desarrollo de los proyectos curatoriales, así como de las obras de los artistas invitados” y reiteró que, desde la organización del 45 SNA, seguirán “defiendo la libertad de expresión”.

¿Falta de comunicación entre las instituciones?

Tras la publicación de ambos comunicados oficiales, salta a la vista la incongruencia entre las versiones de cada institución.

Mientras las directivas del SNA cuestionan la “lamentable la acción del Centro Colombo Americano de borrar y destruir, y así censurar la pieza de Lucas Ospina y Powerpaola, en una decisión que se tomó sin consultar a los artistas, al curador, ni a los representantes de las instituciones implicadas en el 45 Salón Nacional de Artistas”, el Colombo se escuda en que el acuerdo para intervenir la fachada se hizo “de manera ajena al convenio (legal), celebrado con la Fundación ARTERIA”, y que se habló informalmente, por lo que se sintieron libres de “restaurar” su fachada, borrando la obra en cuestión, evitando referirse como censura al acto de tapar la obra.

Sin embargo, los directores del SNA insisten en su comunicación que “en diálogo con el Centro Colombo Americano se propuso incluir también los muros exteriores de la institución”, por lo que, desde la organización del evento, entendían como “un aporte muy importante” la realización del mural, no solo era una obra añadida a la exposición, a destiempo y de manera informal, como sugiere el Colombo.

Además, Maldonado afirma que “el Centro Colombo Americano siempre supo que el mural estaría a cargo de estos artistas” y que “desde el inicio, la relación del Centro Colombo Americano con el 45SNA fue armónica y generosa”, de manera que no entienden la sorpresiva y reprochable reacción de ese centro al ordenar tapar la obra sin mediar diálogo, ni con los artistas, ni con curadores del Salón Nacional de Artistas.


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