Música

Esta iniciativa tiene como objetivo enriquecer el repertorio musical y traer a colación los referentes femeninos en la música clásica y no porque no existan, sino porque de ellas no se habla

La historia de las mujeres en la música ha estado eclipsada por la estructura sobre la que se cimentó el mundo, una que privilegia y honra con mayor atención a los hombres. Vale la pena detenerse a pensar ¿cuántas piezas musicales clásicas, escritas por mujeres, conocen? Para poner fin a la invisibilidad se ha creado “Demandez à Clara“, una plataforma que reúne el trabajo de compositoras desde el siglo XVII, hasta el XXI.

Nombrada en honor a Clara Schumann, pianista, compositora y una de las más grandes artistas concertantes del siglo XIX. La plataforma es gratuita y su inauguración se dio en el marco del festival “Presencias femeninas”, bajo la dirección de Claire Bodin. 

La iniciativa, de acuerdo con Bodin, se debe a la falta de referentes femeninos en la música clásica y no porque no existan, sino porque de ellas no se habla. En sus palabras, “Desde nuestra tierna infancia, no escuchamos música de compositoras, o en tan contadas ocasiones que no la recordamos”.

“No se ha transmitido ningún ‘matrimonio’ a nuestros músicos y músicas; hemos mamado la idea del genio del gran compositor, siempre un hombre, sin preguntarnos nunca por el repertorio de las compositoras”, explicó.

La plataforma ha sido posible, gracias a la financiación de la Asociación de Autores, Compositores y Editores de Música (Sacem), que ha consignado cerca de 4.662 obras de 770 compositoras de 60 nacionalidades, de 1618 a 2020. Además, Demandez à Clara se ha propuesto albergar 4.000 obras más a finales de este año, entre ellas las de Hildegarde de Bingen, santa de la Iglesia católica y una de las primeras compositoras conocidas. Le puede interesar: “Máster Class: el nacimiento de la danza“.

La búsqueda se hace por el nombre, el título, el instrumento, el país o la época. Entre las más antiguas, se encuentran las italianas Francesca Caccini, quien sería la primera mujer en componer una ópera, Isabella Leonarda y Barbara Strozzi, una de las primeras compositoras profesionales o la francesa Elisabeth Jacquet de la Guerre.

Enriquecer el repertorio clásico

“No se trata de reescribir la historia sino de enriquecer el repertorio”, explica Bodin. “No se trata de programarlas simplemente porque sean mujeres y para tener la conciencia tranquila, sino porque hay un interés artístico auténtico”.

Para esta clavecinista que ha dejado de lado su carrera para consagrarse a estos proyectos, la no programación de compositoras sigue siendo un obstáculo importante para la difusión de sus obras.

Desde hace una década, ofrece regularmente conferencias sobre este asunto y son pocas las personas entre el público que pueden dar otros nombres que los del “top 5” de las compositoras, como Clara Schumann, Fanny Mendelssohn, Lili Boulanger o las contemporáneas Betsy Jolas y Kaija Saariaho.

“Las salas de concierto priorizan que se llenen” por lo que se suelen ir a lo seguro, eligiendo grandes nombres como Beethoven, Mozart, Chaikovski Brahms o Bach. “Solo se ve la punta del iceberg, pero incluso entre los hombres hay una cantidad de compositores que merecerían ser destacados”, recuerda Bodin.

Previsto en marzo, el festival “Presencias femeninas” fue aplazado hasta el 12-20 de octubre. Desde su creación, ha encargado siete obras de compositoras, entre ellas una de la joven Camille Pépin (29 años), convertida este año en la primera compositora recompensada en las “Victorias de la música clásica”.

*Con información de AFP


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