Literatura

Les contamos cuál es la importancia de las editoriales independientes y por qué es necesario buscar nuevas formas para la poesía. Además, presentamos un nuevo libro que pueden ayudar a producir ustedes.

A menudo, la poesía es vista como una lectura compleja. Un lenguaje enmarañado que requiere una óptica particular, una sensibilidad más afinada que otra para ser comprendida. Cientos de versos parecen ser mensajes en clave, ideas indescifrables que muchos hemos preferido mantener en la biblioteca. Sin embargo, la poesía es mucho más que forma y lenguaje, es ritmo e intención. Con el propósito de encontrar nuevas formas y espacios para la poesía nació Cardumen, una editorial independiente que ha construido caminos híbridos y bellos para nuevas autoras. Hablamos con Alejandra Algorta sobre el propósito de hacer libros y la importancia de participar en la producción colaborativa de nuevos ejemplares. Le puede interesar: “De amor y de lucha: 15 poemas en voz alta“.

Desde el principio, Cardumen “nace, se forma y deforma por la necesidad de un libro. Cada proyecto exige un grupo de trabajo diferente, tomamos la forma que reclame el papel”. Bajo esta premisa, ha existido siempre un interés genuino por hacer libros, por hacerlo de manera distinta, única. En palabras de Algorta, “todo libro es un nuevo inicio, y a pesar de que sí haya una línea editorial que los une y los sujete, cada libro nace a partir de un texto que reclama un nuevo formato y una nueva forma de materializarse en el mundo. Nos gusta pensar que hacemos libros de forma colaborativa, que todas las personas que participan en la producción del libro tienen algo que decir acerca de su lectura, porque somos lectores. Hacemos los libros que queremos leer”. Lea también: “nuncaseolvida: una historia sobre el movimiento y la memoria“.

Un libro dio inicio a la editorial y con el pretexto de publicarlo, nació Cardumen. Luego de “Los 16 motivos del lobo”, lo que vino fue un catálogo hecho a pulso, de la mano de autoras, autores e ilustradoras que comparten la idea de hacer libros en conjunto. Amalia Moreno, Gloria S. Esquivel, Fátima Vèlez y ahora, Tania Ganitsky y Ana María Lozano hacen parte de las plumas que han sido publicadas, todas escribiendo poesía que no es necesariamente poema.

Al leerlas, se puede ver un interés por resignificar la poesía por fuera del canon, por reivindicar formas de poesía y Alejandra Algorta así lo cree: “supongo que sí, hablo solo por mí tal vez cuando digo que me gustaría des-sacralizar la poesía, pero eso no significa nada si el libro no es bueno. Publicamos muchos libros de mujeres “jóvenes” porque nos han llegado manuscritos magníficos hechos por mujeres, hemos trabajado la gráfica de los libros con artistas mujeres porque nos ha gustado mucho su trabajo, se ha alineado con la estética que queríamos explorar con las poetas. También hemos trabajado con hombres, por las mismas razones”. Le puede interesar: “Las voces de la poesía femenina en Colombia“.

Ahora más que nunca, las editoriales independientes han conquistado un montón de miradas de lectores consagrados y de aquellos quienes empiezan a definir qué les gusta leer. Por su curaduría, por su línea editorial e incluso por los valores que representan el mundo de los libros. Dentro de esta particularidad, la autogestión para estos proyectos ha encontrado nuevas formas de relacionar lectores con libros y autores. Ante este aspecto, Algorta afirma que “la autogestión permite cierta libertad que da pie a un espacio creativo mucho más fértil. Es un terreno frágil y hecho con las uñas, pero es libre. Esa libertad de decisión creativa, de trabajo cuidadoso y lento, de reflexión acerca del mismo oficio, si se quiere, hace que no solo se produzcan mejores libros en la escena independiente, también libros que siguen criterios más éticos en el momento de su producción”. Lea también: ““El oficio de un librero no es reemplazable”: Emilia Franco, gerente de Siglo del Hombre“.

Un nuevo libro nace bajo esta misma modalidad, se trata de “La suspensión de los objetos flotantes”, un libro que explora las formas de lo flotante y será publicado con ayuda de los lectores, bajo una modalidad colaborativa. Hay diferentes formas de aportar a la producción de esta entrega y aquí pueden encontrar de manera detallada, las diferentes posibilidades. Los aportes son distintos tanto en precio, como en objetos y beneficios que supone cada combo. “Es muy fácil, solo deciden qué tipo de compra quieren hacer y la pagan por PSE. Hay varios precios y varios tipos de recompensa. Desde el libro firmado, por $35.000 (que será un precio menor al precio de venta al público al mercado general) hasta un taller de poesía con Tania Ganitsky. Los libros los estaremos enviando de aquí hasta finales de noviembre, que es cuando el libro estará en librerías. Al comprar el libro por Vaki los lectores nos ayudan a pagar la producción del libro”.

Alejandra Algorta fue la editora y a modo de invitación para los lectores, nos cuenta: “lo flotante suena muy abstracto pero tiene una aproximación literal aunque poética. Lo que flota puede ser un barco en un canal, pero también el futuro dentro de una bola de cristal, lo que flota puede ser un nudo en la garganta, la música que entra por un oído y sale por el otro o eso que no se dicen dos personas que miran lo mismo. Los dibujos de Ana María Lozano siempre han jugando con arquitecturas vacías, y lo que ella hizo acá fue abstraer lugares y objetos y ponerlos a flotar sobre la página”. Tania Ganitsky y Ana María Lozano son las autoras de este libro que puede llegar a sus manos, si ayudan a que la tinta impregne la página.

 


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