Arte

El documental exalta los contrastes en términos geográficos, temáticos, técnicos y estéticos que permiten mostrar de qué forma el arte popular se alimenta del entorno cotidiano y expresa ideas, sensaciones y emociones de los colombianos. 

El arte nos ayuda a entender un momento particular del mundo. En cada etapa de la historia, los artistas capturan los aspectos más importantes y con el tiempo, se convierten en un documento de memoria. Sin embargo, cabe siempre la duda de si logramos entender por completo una obra de arte, sin conocer la vida del artista que la hizo. Centrados en la vida de los artistas, la Fundación BAT Colombia en alianza con Señal Colombia han creado Arte Popular, el Arte de la Gente”, un documental que da testimonio de cómo desde el arte popular se trabajan, fortalecen y reinterpretan la tradición, las creencias, la memoria, la identidad, el territorio y la relación de la educación empírica con entornos culturales, sociales y naturales. Le puede interesar: “Cien años de legado artístico: Lucy Tejada y Edgar Negret“. 

Desde sus lugares de trabajo – estudios y talleres -, artistas colombianos de diferentes regiones del país y distintos contextos socioculturales, exaltan su creatividad a partir de los materiales y técnicas que han heredado y aprendido, desde las que construyen sus obras. Desde saberes ancestrales hasta técnicas contemporáneas e intervenciones sobre el espacio público, pasando por formatos tan diversos el documental se propone entender cómo las formas de hacer arte empírico dan cuenta de la riqueza de nuestra diversidad. 

Además, “Arte Popular, el Arte de la Gente” exalta los contrastes en términos geográficos, temáticos, técnicos y estéticos que permiten mostrar de qué forma el arte popular se alimenta del entorno cotidiano y expresa ideas, sensaciones y emociones de los colombianos. El documental se estrena el próximo jueves 29 de octubre, a las 9:00p.m., por el canal de Señal Colombia.

Estos son los artistas que hacen parte del documental

Los personajes que hacen parte de este documental son algunos de los artistas populares que se han destacado en las seis convocatorias nacionales que ha realizado la Fundación BAT con el apoyo del Ministerio de Cultura.

Eduardo Muñoz, trabaja el barniz de Pasto mopa-mopa y mantiene así una técnica indígena tradicional en Nariño. Hoy en día tiñe los materiales para crear piezas únicas que unen pasado y presente. Hernando Zambrano, trabaja la madera en un taller que está desde 1940 en Pasto. Cuenta que aprendió el arte de su padre y habla sobre la disciplina que se necesita para aprender a manejar las herramientas y los secretos de la madera, y así sobresalir como artista.

Flor Estela Sierra, aprendió a tallar piedra desde muy pequeña y se animó a retomarlo después de muchos años al mostrarle su trabajo a una talladora que quedó encantada con las piezas que estaban en el olvido. Aporta al capítulo de tradiciones y muestra su re-apropiación al contar que ahora, en Villa de Leyva, ella misma incluso fabrica las herramientas con las que hace sus esculturas. Rosa María Jerez, iba de pequeña a misa con su madre y quedaba fascinada con las vírgenes, sentía su mirada profunda y le parecían completamente reales. Hoy en día, desde Ráquira, utiliza la cerámica no para hacer las tradicionales ollas de barrio, sino vírgenes. Daniel Carvajal, interviene con lentejuelas, encajes y otros elementos figuras religiosas como vírgenes, arcángeles y cristos desde su taller en Armenia, Quindío.

Nhora González, le atrae la necesidad humana de crear “un ser supremo” que ayuda y acompaña. Hace composiciones artísticas que se inspiran en lo popular, por eso crea sus obras a partir materiales cotidianos populares, y de objetos como divinos niños y superhéroes que encuentra caminando por la ciudad. Reivindica lo popular y diverso de las creencias. Carlos Egidio Moreno, trabaja desde Noanamá, Chocó. Hace pinturas que celebran los contrastes de la cultura y la población colombiana pluriétnica y multicultural. Intenta que sus obras representen y den valor al lugar de donde viene y a la raza negra. Su discurso centrado en lo local, lo autóctono y lo étnico aporta a la construcción del capítulo sobre la identidad.

Santiago Cifuentes, trabaja esculturas para hablar de la historia de su municipio Tame, Arauca. Cuenta sobre la figura que hizo en cerámica de Inocencio Chincá y de otra escultura con la que quiere mostrar cómo la riqueza cultural de la región se opacó con la explotación de la riqueza natural. Edgar Camacho, valora la conexión que tiene con las personas a las que fotografía. Además de fotógrafo, Edgar interviene sus imágenes con pintura y utiliza sus cuadros vivos para mostrar y reivindicar tradiciones que se mantienen como el ritual del Lumbalú en San Basilio de Palenque. Su trabajo y su testimonio muestran cómo el arte posibilita visibilizar tradiciones que fortalecen la identidad.

Juan Francisco Cantillo, trabaja la madera desde la memoria de Sabanagrande, Atlántico, y habla de situaciones de su región. En la obra “Caminos” retrata lo que sucedió con el desbordamiento del río Magdalena a través de la escultura de un boga que lleva a una pareja que busca su antigua casa y carga con sus pertenencias en un pequeño baúl. Juana Alicia Ruiz, cuenta cómo junto con otras mujeres tejedoras de Mampuján se reunieron para tejer retazos de tela sobre tela y plasmar lo que les ha sucedido, sanar juntas y dejar una memoria de lo que aconteció. Su testimonio y lo que representan las Tejedoras de Mampuján son esenciales para abordar el arte desde la memoria porque abordan la posibilidad sanadora del arte que se alimenta de recuerdos individuales y colectivos.

Jaime Gutiérrez, trabaja con collage, iluminación y un vidrio semitransparente con el que genera un efecto óptico para crear imágenes virtuales. Cuenta cómo la experimentación lo condujo a crear su obra de cajones fotográficos. Henry Villada, experimenta con la pintura, el grabado, la acuarela y el acrílico y ha desarrollado técnicas propias. Cuenta cómo el arte empírico ha ido ocupando espacios cada vez más importantes en el país mostrando lo que se hace desde diferentes regiones en Colombia.

César Augusto Ortiz, cuenta que ver un arcoiris doble en los Llanos Orientales lo condujo a experimentar con la técnica de la superposición de planos traslúcidos. Como tenía experiencia con el diseño textil, se inspiró en los telares para lograr hacer obras con profundidad y movimiento. Su testimonio muestra cómo la influencia del entorno y los saberes prácticos se mezclan en el arte popular para guiar la experimentación. Laura Orjuela, de origen campesino en el Quindío, cuenta cómo la necesidad de encontrar materiales accequibles la llevó a experimentar con elementos naturales como las hojas de los árboles y el tallo de plátano. Compara la experimentación con los materiales con aprender un idioma nuevo, pues tuvo que encontrar la forma de combinar texturas y colores para comunicar lo que quería con sus obras.

Rodrigo Caballero, trabajó con diferentes materiales y técnicas para hacer una maqueta de un barrio popular como en el que creció. Intenta mostrar con su arte una realidad que vivió de primera mano y que lo tocó profundamente. Draison Murillo, estuvo 15 años en la cárcel y cuenta que pintar era lo que lo hacía sentir libre en el encierro. Sus cuadros retratan la realidad de lo que vivió y que se vive normalmente en las cárceles. Actualmente es cotero en una plaza de mercado en Medellín y también vive del arte.

Eduardo Butrón, cuenta que desde pequeño se ha sentido atraído por el río Magdalena, por lo que intenta reflejar la cultura rivereña y, a través de una intervención en mosaiquismo sobre el espacio público, contar la historia de Magangué y generar sentido de pertenencia. También resalta la importancia de participar en el Salón BAT de arte popular.


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