Amor en tiempos de distanciamiento social

Por: Milena de La Paz
@HJCKRadio Foto: Freepik

No Ficción

Las relaciones a distancia entendemos que compartir un meme significa estoy pensando en ti y quiero hacerte reír, estamos acostumbrados al sobreuso de WhatsApp y a las peleas por sus mal interpretaciones.

Este texto hace parte de nuestra serie #DesdeCasa, una iniciativa que emprendimos en nuestras redes sociales para que las personas que estén escribiendo en medio del confinamiento puedan publicar sus textos, ideas, reflexiones. En la escritura nos encontramos.

Leí en algún lugar que la cuarentena es un reto para las parejas, bien sea porque viven juntos y descubren que no se conocen en realidad o también por estar lejos con el desasosiego de no saber cuando se acaba la larga espera por un abrazo y unos besos; aquí en el intermedio mas hostil estamos las relaciones a distancia, damnificados anónimos de la cuarentena, soñadores masoquistas, acostumbrados al distanciamiento social, esperanzados por un futuro abrazo, mucho antes de que se pusiera de moda por la pandemia.  También puede leer Acerca del destino

Las relaciones a distancia entendemos que compartir un meme significa estoy pensando en ti y quiero hacerte reír, estamos acostumbrados al sobreuso de WhatsApp y a las peleas por sus mal interpretaciones. Así, nosotros lo hemos sabido llevar por más de veinte meses juntos, encontrándonos en alguna ciudad cada semana, pero paradójicamente nunca habíamos estado tanto tiempo separados, estando juntos, porque la verdad estamos lejos de ser una relación perfecta: hemos terminado y vuelto varias veces.

La ultima vez que nos vimos, presentíamos el encierro a posteriori, pero no nos imaginábamos que fuera tan largo y restrictivo; sentí la cuarentena en mis venas cuando se cancelaron indefinidamente los vuelos nacionales y nosotros lejos, encerrados, él en Medellín y yo en Bogotá; en ese momento recapitulé aquel último domingo juntos, donde concluí que a través del sexo se estaba venciendo la vida sobre la muerte, para mi hacerlo en medio del caos, era un acto de esperanza. Le puede interesar: Poemas para el encierro

El hombre por quien ha valido la pena aguantar la distancia tiene casi cincuenta años y yo treinta y cuatro, a veces nos pesa esa diferencia, pero valoro su inmensa sabiduría y su infinita energía cuando se trata de divertirse, brillante ingeniero y trabajador inalcanzable, cuadriculado con sus cosas, lo cual es motivo constante de risas juntos, como todas las veces que se afana en llegar mucho antes de lo planeado al aeropuerto, o la vez que me mostró emocionado su organización de los billetes de mayor a menor denominación; él controla absolutamente todo lo que pasa a su alrededor, la cantidad de hielo en el trago, la temperatura helada de todos los espacios, la luz tenue a la hora de dormir; pareciera que el libre albedrío no fuese parte de su vida y llego yo a descontrolarlo todo en ella, con mi desorden, mis descuidos y mi vivienda en la luna, donde solo me bajo para abrazarlo y decirle que lo amo sin percatarme del caos que le genero en su mundo perfectamente estructurado.

Pasaron varios días sin vernos, días de mucho amor y días de mucho temor, días difíciles para cada uno y días difíciles como pareja, nuestro momento es las 8pm y él se flexibilizó en hacer video llamadas y dejarme mandar mensajes de voz -que los detesta- dejando claro que es solo por la cuarentena; lo paradójico es que, pese a que lo hemos hecho un par de veces, esas dinámicas murieron en el camino; tal vez porque nos hemos acostumbrado a escucharnos y de nuestra voz vive la relación, ya no somos adolecentes, valoramos nuestro espacio individual, tenemos hijos que cuidar y problemas que resolver, vale más escucharnos que vernos por cámara, vale mas estar juntos que pretenderlo.

La pandemia repotenció las relaciones virtuales como una forma de huirle a la soledad y cuando se dejó a un lado el sexo –obligatoriamente – lo que nos quedó a las parejas que no vivimos juntas y a los solteros, es buscar alguna conexión más allá del deseo y de eso ya tenemos experiencia las relaciones a distancia, la diferencia en este momento, es la quietud de la vida en general, la incertidumbre y las reflexiones sobre la muerte y su cercanía latente, lo que refuerza las ganas de vivir y de ser felices que por coincidencia sucede cuando compartimos nuestra cotidianidad juntos.

Es un hombre consiente de su falta de detalles, no son extravagantes y pomposos como los míos, son silenciosos pero muy profundos en significado, aún no estoy de acuerdo en que no quiera ver una película juntos en la distancia, dándole play al mismo tiempo, pero sus mensajes y llamadas son constantes, su paciencia y calma también lo son; afortunados nosotros que por su trabajo obtuvo un permiso de circulación nacional, donde viajó en un día a Barranquilla y a la madrugada siguiente vino a Bogotá, anécdota muy apropiada para aquellas frases senténciales modernas, que definen en una frase que es amor y que no, como quien te quiere, te busca, porque siempre serán mas sus ganas de estar contigo a estar sin ti. Este último viaje en carretera ha sido uno de sus mas grandes actos de amor, pero él no lo sabe, porque así pasa muchas veces con los detalles silenciosos, pareciera que pasan desapercibidos para quien los hace. Así que, experimentamos por primera vez la convivencia y como temerarios que somos, de entrada lo hicimos por quince días en cuarentena, aquellos días estuvieron llenos de cariño, comprobamos que nos hemos conocido lo suficiente en estos veinte meses, para entendernos y adaptarnos con amor a las costumbres del otro y que por fortuna, somos dos personas que respetamos mucho nuestras valiosas soledades.

El Coronavirus y sus secuelas son dificultades adicionales a nuestra vida, que inclusive potencializa otros problemas de vieja data, pero contar el uno con el otro de diferentes maneras hace que todo sea más llevadero, en un espacio tan intimo del corazón que nadie sabe la importancia de nuestra relación y como potencializa las ganas de vivir y de sobreponerse a esta situación: por nosotros, por los nuestros y por ese futuro abrazo. Ahora mi esperanza se aferra a que, por estas épocas, la distancia de Medellín a Bogotá está a 6 horas en carro, de esa manera siento mas cerquita a la única persona con quien necesito romper el distanciamiento social para toda la vida.

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