Literatura

A 125 años de la muerte del poeta José Asunción Silva recordamos algunos de sus más bellos poemas. ¿Qué otros sumarían a nuestra lista?

José Asunción Silva supo hacerse una vida a través de las palabras. Siendo un niño, encontró en la poesía un refugio para su cabeza y su corazón. Como mucho de sus colegas e historiadores, Silva es una leyenda y un enigma en el universo de la literatura Colombiana. La obra de Silva retrata las tensiones que fundamentaron el Modernismo en hispanoamericano. A partir de esa sensibilidad encuentra un matiz particular para su obra que ejemplifica los de la sociedad utilitaria y burguesa. 125 años después de su muerte, su obra sigue siendo una consulta obligada y una inmersión en la historia del mundo. Lea también: “La novela inconclusa de Benedetti“.

Mariposas

En tu aposento tienes,
En urna frágil,
Clavadas mariposas,
Que, si brillante
Rayo de sol las toca,
Parecen nácares
O pedazos de cielo,
Cielos de tarde,
O brillos opalinos
De alas suaves;
Y allí están las azules
Hijas del aire,
Fijas ya para siempre
Las alas ágiles,
Las alas, peregrinas
De ignotos valles,
Que como los deseos
De tu alma amante
A la aurora parecen
Resucitarse,
Cuando de tus ventanas
Las hojas abres
Y da el sol en tus ojos
Y en los cristales!

Taller Moderno

Por el aire del cuarto, saturado
de un olor de vejeces peregrino,
del crepúsculo el rayo vespertino
va a desteñir los muebles de brocado.
El piano está del caballete al lado
y de un busto del Dante el perfil fino,
del arabesco azul de un jarrón chino,
medio oculta el dibujo complicado.
Junto al rojizo orín de una armadura,
hay un viejo retablo, donde inquieta,
brilla la luz del marco en la moldura,
y parecen clamar por un poeta
que improvise del cuarto la pintura
las manchas de color de la paleta.

El mal del siglo

El paciente:

Doctor, un desaliento de la vida
que en lo íntimo de mí se arraiga y nace,
el mal del siglo… el mismo mal de Werther,
de Rolla, de Manfredo y de Leopardi.
Un cansancio de todo, un absoluto
desprecio por lo humano… un incesante
renegar de lo vil de la existencia
digno de mi maestro Schopenhauer;
un malestar profundo que se aumenta
con todas las torturas del análisis…

El médico:

—Eso es cuestión de régimen: camine
de mañanita; duerma largo, báñese;
beba bien; coma bien; cuídese mucho,
¡lo que usted tiene es hambre!…

Nocturno III

Una noche
Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
        Una noche
En que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas,
A mi lado, lentamente, contra mí ceñida toda,
        Muda y pálida
Como si un presentimiento de amarguras infinitas
Hasta el más secreto fondo de tus fibras se agitara,
Por la senda que atraviesa la llanura florecida

        Caminabas, 
        Y la luna llena
Por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca.
        Y tu sombra
        Fina y lánguida,
        Y mi sombra

Por los rayos de la luna proyectadas
Sobre las arenas tristes
De la senda se juntaban
        Y eran una
        Y eran una
Y eran una sola sombra larga!
Y eran una sola sombra larga!
Y eran una sola sombra larga!

          Esta noche
        Solo, el alma
Llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
Separado de ti misma por la sombra, por el tiempo y la distancia,

        Por el infinito negro
        Donde nuestra voz no alcanza,
        Solo y mudo
        Por la senda caminaba.

Y se oían los ladridos de los perros a la luna,
        A la luna pálida,
        Y el chillido
        De las ranas 

Sentí frío. Era el frío que tenían en tu alcoba
Tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas
        Entre las blancuras níveas
        De las mortuorias sábanas.
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
        Era el frío de la nada.
        Y mi sombra
        Por los rayos de la luna proyectada
        Iba sola
        Iba sola
        Iba sola por la estepa solitaria.

        Y tu sombra esbelta y ágil;
        Fina y lánguida
Como en esa noche tibia de la muerta primavera,
Como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
        Se acercó y marchó con ella,
        Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella… ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se juntan y se buscan en las noches de negruras y de 

                                                                                              [lágrimas!…

A un pesimista

Hay demasiada sombra en tus visiones,
algo tiene de plácido la vida,
no todo en la existencia es una herida
donde brote la sangre a borbotones.
La lucha tiene sombra, y las pasiones
agonizantes, la ternura huída,
todo lo amado que al pasar se olvida
es fuente de angustiosas decepciones.
Pero, ¿por qué dudar, si aún ofrecen
en el remoto porvenir oscuro
calmas hondas y vívidos cariños
la ternura profunda, el beso puro
y manos de mujer, que amantes mecen
las cunas sonrosadas de los niños?

MIDNIGHT DREAMS

Anoche, estando solo y ya medio dormido,
mis sueños de otras épocas se me han aparecido. 

Los sueños de esperanzas, de glorias, de alegrías
y de felicidades que nunca han sido mías
se fueron acercando en lentas procesiones
y de la alcoba oscura poblaron los rincones.

Hubo un silencio grave en todo el aposento
y en el reloj la péndola detúvose al momento.
La fragancia indecisa de un olor olvidado
llegó como un fantasma y me habló del pasado.

Vi caras que la tumba desde hace tiempo esconde
y oí voces oídas ya no recuerdo dónde.
Los sueños se acercaron y me vieron dormido,
se fueron alejando, sin hacerme ruido
y sin pisar los hilos sedosos de la alfombra,
fueron deshaciéndose y hundiéndose en la sombra.

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