Arte

Hicimos un conteo sobre los besos más recordados de la historia del arte. Por supuesto, está sujeto a gustos. ¿Cuál es su favorito?

Los besos pueden ser un gesto de diversas interpretaciones. En la mejilla, cumplen un rol de cordialidad, pero de ser dados en la frente, pueden entenderse como un gesto de protección o ternura. En la boca, son muchas veces reservados para las parejas, en las manos, para ocasiones precisas. Sin importar dónde sean dados, los mejores besos son los que elegimos, consentimos y procuramos al otro con ternura y amor. 

En tiempo de tocarnos poco y extrañamos mucho, hemos vuelto la mirada al contacto. A través de las fotos olvidadas en nuestra galería o incluso, las imágenes mentales que solo están a merced de quien las recuerda, los besos han estado presentes. 

Muchas pinturas han retratado besos, pero detrás de esas imágenes hay ficciones e historias reales que hacen aún más especiales los cuadros. Hemos elegido algunos de nuestros favoritos – el orden en el que se presentan es aleatorio – pero queremos saber ¿cuáles son sus favoritos?

“Los Amantes” – René Magritte (1928) 

Magritte hizo parte de la vanguardia Surrealista de principios del siglo XX. Su obra significó una transformación importante entre la relación imagen-lenguaje y marcó una distinción de su pintura dentro del movimiento al que pertenecía. “Los amantes” es una de sus obras más conocidas. Esta pieza es la primera de cuatro cuadros – pintados todos el mismo año –  que recrean el beso de dos personas con el rostro cubierto por un manto blanco. 

Si bien, existen múltiples interpretaciones de la pintura, ninguna responde a una declaración oficial del artista, quien solo afirmaba que más que un pintor, era una persona que transmitía su sentir a través del color. En este cuadro hay varias figuras recurrentes en la obra de Magritte, como las telas húmedas y los trajes formales de sus personajes. Algunos estudiosos del arte, afirman que el pintor volvía siempre a esta forma debido al recuerdo indeleble del suicidio de su madre, quien se ahogó cuando el pintor tenía 14 años. 

Dándonos la libertad de interpretar la pieza, esta escena puede pensarse desde la imposibilidad y los opuestos. Por un lado, está el gesto de besar: íntimo y cercano, la consumación de un deseo. Por otro, la oportunidad frustrada. La espera que se convierte en pena, cuando el amante es solo un posibilidad que no sucede nunca.

“El beso” – Gustav Klimt (1907 – 1908)

Acaso, ¿no es esta la primera imagen que viene a su cabeza cuando piensan en besos convertidos en pinturas? Gustav Klimt supo inmortalizarse en la memoria de muchos a través de este cuadro, el mismo que salvó su carrera y prestigio cuando ya su nombre lo era relevante en el circuito artístico de la primera década del siglo XX. 

Luego de varias piezas artísticas rechazadas, Klimt apostó por una nueva etapa en su pintura. “El beso” es el inicio de su Periodo Dorado, un encuentro de dos estilos artísticos, mosaicos bizantinos y Art Nouveau, en el que el artista mezcló pan de oro en los óleos para conseguir destellos dorados. 

De acuerdo con diferentes historiadores, los personajes de la pintura podrían ser el mismísimo Klimt junto a Emilie Flöge, diseñadora de moda de esa época, quien fue su pareja en ese momento. Otros, apuntan a Adele Bloch-Bauer como la modelo de la pintura, una mujer de clase alta de ese momento, quien posó para Klimt en otras oportunidades. Sin embargo, el gesto de besar fue siempre una constante en la obra del pintor.

El cuadro fue vendido antes de haber sido terminado y sin imaginar el gran éxito de la pieza, su valor fue muy bajo con relación a la acogida que tuvo dentro del campo artístico. Actualmente, Austria – país de origen de Klimt – ha declarado la pintura como un tesoro nacional.

“Kiss V” – Roy Lichtenstein (1964)

La estética de los cómics y las novelas pulp son la base del Pop Art, un movimiento artístico que tomó fuerza en la década de los años sesenta, al que perteneció Roy Lichtenstein, junto a otros artistas como Andy Warhol. El Pop Art sucedió el expresionismo abstracto y tuvo como centro el consumo de masa y los bienes que podrían considerarse populares. 

Lichtenstein pintó “Kiss V”, una serie de retratos en primer plano que presenta a dos personajes en diferentes situaciones: besos, lágrimas y abrazos nostálgicos. Todos hacen parte de los gestos que el pintor lleva al lienzo con una estética clara en la que resaltan líneas marcadas, colores fuertes en grandes bloques del espacio y puntos benday que dan textura a la obra y recuerdan los cómics de la época.

Esta es una de las obras más conocidas del artista, quien la pintó en 1963 y 27 años después fue vendida en una casa de subastas por seis millones de dólares. En la actualidad, se encuentra ubicada en el Collection Charles Simonyi, en Estados unidos.

“El Cumpleaños” – Marc Chagall (1915)

Este cuadro de Chagall es el resumen de un amor imposible que lo hizo todo para poder ser. Es, además, el reflejo de la liviandad que trae consigo el saberse amado: la elevación de sentir muy cerca la piel de quien se ama. Chagall estaba enamorado de Bella Rosenfeld, una escritora con gran augurio de futuro en el círculo de las letras, a quien sus padres habían protegido con recelo del mundo y sobretodo, de los hombres.

Sin embargo, bastó un encuentro para que los artistas se enamoraran y conjuraran al tiempo, la negativa ante su amor. Desde entonces, Chagall se propuso ser lo suficientemente digno, según la medida de los padre de Bella, y se marchó a París en búsqueda de caminos abiertos para su pintura. Era inicio del Siglo y en esa empresa estaban todos los artistas de la época, a Chagall le tomó cuatro años estudiar, hacerse un nombre y lograr vender una obra, pero hasta lograrlo regresó en búsqueda de su amada.

Fue a su encuentro con la esperanza de partir con ella a Francia y justo en ese momento, estalló la Primera Guerra Mundial. Con las fronteras cerradas y Europa en jaque, la pareja construyó un hogar en Rusia y fue en esa instancia que Chagall pintó “El Cumpleaños”. Esa fue su forma de decantar la felicidad y el amor que lo invadía al estar, después de tanta espera, al lado de Bella. Una vez superada la guerra, viajaron, se convirtieron en padres y vivieron una vida en constante escape, a raíz de la situación política del continente. Para los artistas, su relación se convirtió en su propio universo artístico, sobre él pintaban y escribían cada uno desde su oficio. Se amaron, lo demás es literatura.

“El Beso (episodio de juventud)” – Francesco Hayez (1859)

Las obras de arte son el reflejo de un tiempo particular de la historia. El Beso de Hayez, se enmarca en el Romanticismo, un movimiento que se tomó Europa durante el siglo XIX y tuvo un impacto en todos lo ámbitos artísticos. La obra, además, hace alusión al Risorgimento, el proceso de unificación en Italia que se encontraba dividida en estados y dinastías no italianas, que tuvo lugar luego que Victor Manuel II – quien lideró la Segunda Guerra de la Independencia en compañía de las tropas de Napoleón – ganara la contienda durante 1859 y 1861, liberando así a Italia de los Habsburgo de Austria. 

“El beso” fue pintado en ese mismo año. Incluso, algunos elementos estéticos del cuadro, como los colores y la ropa, coinciden con los destacados en la época. Historiadores de arte han hecho interpretación del texto como la unión o alianza secreta entre Italia y Francia.  

Además del contexto político del cuadro, la imagen deja a la vista una escena de amor y despedida. Hayez captura con agudeza en el pincel, la fugacidad del amor, la fuerza con la que se estrechan los cuerpos, justo antes de irse. Con el tiempo, esta pieza fue considerada como el manifiesto del arte romántico Italiano y todavía, en el presente, sigue siendo una de las obras más visitadas en la Pinacoteca Brera de Milán. 

El Beso – Edvard Much (1987)

Al decir “Much”, inmediato nuestra cabeza piensa “El grito”, pero el catálogo artístico del pintor es amplio y diverso. En su serie El friso de la vida, Much se propuso llevar al lienzo los diferentes momentos que atraviesan las relaciones amorosas: desde el enamoramiento, hasta la despedida. “El Beso” es uno de los episodios.


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